lunes, 19 de diciembre de 2022

Hazañas Bélicas en la Guerra Fría

 

De la mano de Juan José Díaz Benítez, experto en la icónica serie Hazañas Bélicas, nos adentramos en las aventuras de esta colección que reflejaron el contexto de la Guerra Fría, en la que la España franquista tomó parte como aliada de los Estados Unidos en su lucha contra el comunismo. Benítez aborda el reflejo que la tensión entre el occidente capitalista y el oriente comunista tuvo en Hazañas Bélicas a través de los escenarios de las contiendas, la formación de un héroe ideal anticomunista y la correspondiente imagen de su antagonista: el deshumanizado villano bolchevique.

Centrado en los cuadernos de Hazañas Bélicas publicados entre 1950 y 1960, el interesante análisis de Juan José Benítez refleja cómo ese acercamiento de España a Estados Unidos se vio reflejado en las historias de la célebre serie de tebeos. Si bien el anticomunismo siempre estuvo presente en los cómics españoles durante el franquismo, resulta acentuado en los tebeos bélicos desde 1950. De este modo, la Guerra de Corea se convierte en un escenario habitual de las historias, sustituyendo a la recurrente Segunda Guerra Mundial que hasta entonces casi monopolizaba las narraciones.

También ese anticomunismo compartido con los Estados Unidos cambia el enemigo al que batir en las contiendas bélicas. Los oponentes de los héroes de Hazañas Bélicas quedarán ante todo caracterizados por su ideología (comunista), y no por su nacionalidad. Lo que opera en él una transformación física y moral, quedando retratado como un sujeto deforme y portador de los más ruines defectos. Un retrato concebido como el reflejo de la propia doctrina comunista.

La guerra fría en “Hazañas Bélicas” 


Tebeosfera. Serie roja

jueves, 15 de diciembre de 2022

Tintín y la Guerra Fría



 

Pocos personajes han reflejado los acontecimientos históricos y las diferencias culturales como el periodista aventurero Tintín. Como nos explica con lucidez Alejandro Martínez Turégano, tampoco la Guerra Fría podía quedar al margen de las peripecias del famoso personaje de Hergé. Desde la apología anticomunista que supuso Tintín en el país de los soviets, hasta El asunto Tornasol, Tintín supone un claro exponente de la visión conservadora de la Guerra Fría por parte de Hergé.

En el trabajo de Martínez Turégano se pone de relieve cómo muchos de los cuadernos de Tintín, en sus continuas visitas a países de los distintos continentes, atienden al clima de la Guerra Fría, reflejando la realidad política y económica bajo el prisma de una historia de aventuras. Aunque la Guerra Fría no está por tanto representada de una forma explícita y descarnada, sus derivaciones e influencia en el panorama internacional impregnan las aventuras de Tintín si se contemplan con una mirada atenta, como la que nos proporciona Martínez Turégano.

En este análisis completo y transversal de los cómics de Tintín, el autor aborda las peripecias del personaje en Europa, Latinoamérica, Oriente Próximo, Sudeste asiático y África. Y en este recorrido geográfico acompañando al célebre periodista, refleja cómo esas historias evocan diversos aspectos conectados con la Guerra Fría, tales como la dependencia estratégica del petróleo, la presencia del comunismo en los países Iberoamericanos, o la intervención de la CIA en los conflictos étnicos del África subsahariana.

Todo empezó en Moscú. La Guerra Fría en las aventuras de Tintín

Tebeosfera. Tebeos bajo lupa

lunes, 12 de diciembre de 2022

Hijo Rojo. El Superman comunista



La repercusión de la Guerra Fría en las viñetas se hizo sentir en las historias de los personajes más emblemáticos de las editoriales, algo a lo que no fue ajeno DC, asignando a su héroe más icónico, Superman, un papel en el contexto histórico de aquella contienda geopolítica.

En el caso de Superman, los ecos de la Guerra Fría se mantienen en uno de sus cómics más exitosos, Superman: Red Son, sobre el que reflexionan en su interesante trabajo Elisa McCausland y Diego Salgado.

La ucronía de Red Son, aunque elaborada tras el fin de las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, tiene su origen en una idea concebida por Mark Millar en 1976. Su plasmación tantos años después de esa primigenia idea coincide con el proceso deconstructivo de los superhéroes iniciado por Watchmen y que en DC alcanzaría uno de sus puntos álgidos con Kingdom Come. Pero también, como nos muestra este magnífico texto, en la era post-11S, con la incertidumbre ante la amenaza terrorista, pero también con las nuevas restricciones de libertades derivadas de la Patriot Act.

En la historia, el personaje que muchos historiadores han identificado como personificación del “American way of life”, se convierte en paladín de la Unión Soviética al servicio de Stalin. La ausencia de Superman en Estados Unidos supone además una alteración de todos los secundarios de la serie, lo que plantea el impacto que el Hombre de Acero tendría no sólo en sus vidas, sino en la propia sociedad norteamericana.

Guerra Fría, Guerra contra el terror, Guerrapermanente. A propósito de Superman: Hijo rojo

Tebeosfera. Hijos de las viñetas

jueves, 8 de diciembre de 2022

La Guerra Fría en Watchmen

De mano de uno de los grandes expertos sobre la obra de Alan Moore, Juan José Vargas, nos llega este agudo análisis de Watchmen y cómo se inserta en el discurso narrativo una Guerra Fría mostrando un pasado distinto al real –Estados Unidos victoriosa de la Guerra del Vietnam, Nixon reelegido presidente, y la presencia disuasoria del Doctor Manhattan– pero en la que la escalada nuclear permanece –como algo inevitable– y condiciona el desarrollo de los acontecimientos.

Vargas sitúa la elaboración de Watchmen por Alan Moore y Dave Gibbons en el preciso contexto histórico en el fue concebida, con un horizonte esperanzador derivado del acercamiento entre Reagan y Gorbachov. Es en esta realidad en la que Moore sitúa su ucronía entre el mundo actual y un mundo posible desarrollado bajo unos parámetros distintos, perfilados por la existencia de los vigilantes, y sobre todo del Doctor Manhattan, que en ese universo alternativo modificarían las relaciones entre los dos bloques políticos.

Precisamente la presencia del Doctor Manhattan supone en la ficción una inclinación de la balanza hacia Estados Unidos –frente a la teórica simetría de fuerzas que en la realidad vivió la Guerra Fría– que sin embargo no evitaría totalmente los riesgos de una posible destrucción mutua. De ahí que la historia se fundamente en una mentira que trata de lograr el acercamiento mutuo de las dos partes en liza, frente a la incertidumbre que entraña la mera táctica disuasoria que supone la sobrecogedora presencia del Doctor Manhattan

La hora fría. Watchmen, el tercero excluido y el nudo del tiempo

 

Watchmen. El fin está cerca

lunes, 5 de diciembre de 2022

Supersoldados comunistas de la Guerra Fría




Los cómics estadounidenses de superhéroes convirtieron durante la Guerra Fría a los comunistas en sus preferidos supervillanos. De ello nos informa el interesante artículo de Andrea Hormaechea, que no se centra en los populares héroes de las editoriales estadounidenses, sino en sus rivales, aunque con el tiempo algunos cambiarían de rol, como reflejo del acercamiento en los años ochenta de los dos rivales políticos.

Hasta ese momento, los superhéroes debieron enfrentarse a diversos tipos de villanos comunistas que representaron la contienda geopolítica que en la vida real enzarzaba a Estados Unidos y la Unión Soviética. Así, el temor al espionaje fue representado a través de figuras luego tan ligadas al Universo Marvel como la Viuda Negra, originalmente concebida como una villana destinada a infiltrarse entre los héroes norteamericanos para minarlos. Aunque finalmente acabara por renegar del comunismo.

La rivalidad tecnológica en el campo militar también se trasladó a los cómics de superhéroes, a través de la pugna entre el superhéroe mejor armado de Marvel, Iron Man, y su contrapartida soviética, la Dinamo Carmesí. Unas lizas que no tardaron en alcanzar a los supergrupos: si los Vengadores representaban el equipo más poderoso de Estados Unidos, durante la Guerra Fría se verían enfrentados a unos rivales soviéticos de su mismo nivel, los Super Soldados Soviéticos, en los que la iconografía resultaba evidente: la hoz y el martillo de Vanguard, o la presencia del Mayor Ursus, siendo el oso la fiera con la que se identificaba a Rusia.

De este modo, aunque por fortuna la Guerra Fría se lidió en el ámbito político y económico, en los cómics de superhéroes los lectores pudieron comprobar que, desde la óptica marvelita, en una contienda física los estadounidenses estaban llamados a triunfar.

La representación del comunismo en el cómic de superhéroes. Del espionaje al colaborador

 

Tebeosfera. Komiks

sábado, 3 de diciembre de 2022

Adiós a Carlos Pacheco



Hace apenas un mes nos dejó el gran Carlos Pacheco, fallecido prematuramente el pasado día 9 de noviembre tras haber anunciado su retiro pocos meses antes debido a una terrible enfermedad. Su muerte, muy dolorosa para los más allegados, ha dejado consternado a todo el sector y nos ha arrebatado a todos a un autor colosal cuando estaba en lo más alto de su carrera.

Manuel Barrero repasa la figura de este autor sin igual, en el obituario titulado:

El industrioso Carlos Pacheco

 

Tebeosfera. In memoriam

jueves, 1 de diciembre de 2022

La Guerra Fria en los cómics de la era atómica



La proliferación del armamento nuclear representó uno de los principales argumentos de la Guerra Fría, y los cómics no podían permanecer ajenos a ella. Como refleja Javier Fernández en su magnífico trabajo para Tebeosfera, los superhéroes pasaron de ser meros testigos de los ensayos nucleares (como sucedería con Superman en la detonación de Bikini Island), a implicarse en aventuras en las que debían evitar el peligro de una deflagración nuclear. Todo un reflejo del cambio de actitud de la sociedad estadounidense hacia la energía atómica.

Este cambio se percibe con claridad en el tratamiento de personajes y argumentos en el cómic de superhéroes en Estados Unidos. Desde finales mismos de la II Guerra Mundial empezaron a proliferar superhéroes que hacían uso de capacidades sobrehumanas nacidas de la energía atómica de la que incluso habitualmente adoptaban sus nombres. Como analiza Javier Fernández, esta tendencia coincidía justo con la etapa en la que Estados Unidos disponía en monopolio de armamento atómico y por tanto su poder destructivo se concebía como un aliado frente a la amenaza comunista.

Tras un exhaustivo repaso por superhéroes atómicos, el texto de Javier Fernández nos adentra en el reverso oscuro de la energía atómica. A medida que las posibilidades de que la Unión Soviética dispusiese también de armamento equiparable al estadounidense, el miedo a la amenaza que esta circunstancia suponía para occidente se trasladó a los cómics. Muchos héroes debieron enfrentarse al peligro de explosiones atómicas perpetradas por villanos, a menudo tras hacerse con los secretos de la bomba mediante tácticas de espionaje. El poder que mantenía a raya al comunismo se había convertido, de pronto, en un recurso en manos del enemigo.

Motivos atómicos en el cómic de superhéroes de la era atómica

 

Tebeosfera. Kimota!

lunes, 28 de noviembre de 2022

Fawcett Comics y la Guerra Fría




Fawcett Comics fue conocida sobre todo por las historias del Capitán Marvel, cuya popularidad empezó a decaer tras la II Guerra Mundial, con la crisis del género superheroico. Sin embargo, como nos muestra José Joaquín Rodríguez en su interesante texto, intentó mantener la atención de los lectores atrayéndolos hacia temas de la actualidad política ligados a la Guerra Fría, como la escalada armamentística, la era atómica y el anticomunismo.

Centrado en los años transcurridos entre 1946 y 1953, el texto de José Joaquín Rodríguez aporta un agudo análisis de las historias de Fawcett, cuya intención era siempre obtener un producto apto para todos los públicos (reflejado en su propio código interno de la empresa, que guionistas y dibujantes debían respetar), lo que condicionaría el tratamiento de la Guerra Fría. Un tratamiento en el que a menudo se resucitaban viejos temas (el espionaje, el quintacolumnismo, las amenazas de atentados…) cambiando simplemente a los villanos, de nazis a comunistas. Pero en el que también se reflejaban inquietudes derivadas de una nueva realidad, a saber: la posible guerra nuclear, de la que Fawcett llegó a advertir a sus lectores antes incluso de que la Unión Soviética dispusiese del destructivo artefacto.

A pesar de ello, a diferencia de otras editoriales Fawcett hizo un escaso uno del anticomunismo exacerbado, al menos hasta 1952, sustituyéndolo por un mensaje más pacifista y acorde con el público general al que pretendía llegar. Una situación que cambiaría a medida que la Guerra de Corea se iba enquistando, momento en el que Fawcett involucró activamente en la guerra a sus personajes más representativos.

Fawcett Comics en la Era Atómica: los superhéroes frente a las amenazas de la Guerra Fría (1946-1953)

Tebeosfera. ¡Shazam! 

jueves, 24 de noviembre de 2022

Capitán América y Fighting American, azotes del comunismo

Nacido como superhéroe combatiente contra el nazismo, en los años cincuenta el Capitán América se transformó en un luchador contra espías e infiltrados comunistas. De esta transformación del héroe abanderado nos habla en su texto Francisco Sáez de Adana, centrándose en los apenas cinco números que aparecieron de esa resurrección del Capitán América, y cuyo arte corrió a cargo principalmente de un primerizo John Romita.

Los mismos creadores de Steve Rogers, Joe Simon y Jack Kirby, idearon un sosia suyo ante la imposibilidad de seguir publicando al Capitán América tras abandonar Timely-Marvel. El nuevo superhéroe, Fighting American, dotado de una dimensión irónica que le faltaba a su anterior creación, fue concebido desde su mismo origen como un exacerbado combatiente del comunismo, al que se representaba, como nos recuerda Sáez de Adana en su trabajo, con notas grotescas: desde monstruos verdes que evocaban las series B de ciencia-ficción, hasta zarrapastrosos villanos cuyo superpoder residía en su nauseabundo olor. La deformidad física de esos villanos representa una metáfora poco disimulada de la imagen del comunismo que en Fighting American los autores trataban de transmitir al lector.

Y es que, si algo destaca en esta serie, es la intención del personaje de defender el American way of life frente a infiltrados, espías y agentes desestabilizadores que, envidiosos de la prosperidad estadounidense, pretendían sustituirla por un sistema satélite de la Unión Soviética.

Héroes anticomunistas: el caso del Capitán América "Commie smasher" y de Fighting American

 

Tebeosfera. Azotes de la ignorancia

 

lunes, 21 de noviembre de 2022

Tebeos y censura durante la Guerra de Corea




Durante la Guerra de Corea los comic books sufrieron en Estados Unidos un particular acoso dirigido a evitar que pudieran minar la moral de las tropas desplazadas al país asiático o que influyeran en la opinión pública creando un clima antibélico. El artículo del investigador estadounidense Leonard Rifas nos conduce a través de las distintas instancias censoras a las que se sujetaron las historietas durante ese contexto bélico.

La campaña anticómic se materializó, de esta forma, en cinco formas diferentes de censura, que abarcaron desde la postal (impidiendo la circulación de cómics a través del correo en aplicación de la legislación antiosbcenidad), hasta la policial (con los agentes de la ley haciendo efectivas las ordenanzas municipales aprobadas para restringir la circulación de cómics), la popular (orquestada a menudo por asociaciones como la National Organization for Decent Literature), la militar (impidiendo que los cómics “desmoralizadores” llegasen a las manos de las tropas) y, finalmente, la autocensura implantada por las propias editoriales. Una solución, esta última, que trataba de minimizar los riesgos y repercusiones de todas las medidas anteriores.

Junto a este análisis de la campaña anticómic, el trabajo de Rifas también brinda al lector una selección comentada de imágenes procedentes de algunos de los más emblemáticos cómics ambientados en la Guerra de Corea. A su través, se podrá advertir como estas historietas bélicas respondieron a distintos planteamientos, desde perspectivas patrióticas y manifiestamente anticomunistas, hasta planteamientos críticos con la contienda que sirvieron de excusa para los referidos procesos censores.

Mecanismos de censura de comic books en Estados Unidos durante la Guerra de Corea (con el Dr. Fredric Wertham)

 

Tebeosfera. Tebeos guerreros


jueves, 17 de noviembre de 2022

Tebeos propagandísticos antisoviéticos

 
Ignacio Fernández Sarasola aborda la visión de la Guerra Fría que transmitieron los tebeos de propaganda anticomunista publicados en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Unas historietas ideologizadas que ofrecían una visión parcial y a menudo distorsionada de la Unión Soviética, ya en clave histórica, distópica o presuntamente educativa.
 
Este tipo de cómics –derivados de las historietas educativas que empezaron a proliferar en la década de los años cuarenta como reacción a cuestionadas las historias ficticias– fueron editados por asociaciones empresariales y agrupaciones religiosas, dos de los principales agentes de la campaña anticomunista, al ver en la Unión Soviética un peligro tanto para el sistema capitalista como para el cristianismo. De ahí que insistieran en mostrar las consecuencias que supondría para la economía estadounidense y para la libertad religiosa la implantación en Estados Unidos de un régimen comunista.
 
En su intento por resultar más impactante, este particular género anticomunista echó mano de una profusa simbología en la que tanto el comunismo como la contienda ideológica fue representada de forma vívida como una contienda entre agentes heroicos y un monstruoso Leviatán. Imágenes que, en el caso de los cómics procedentes de asociaciones religiosas, evocaban a menudo a la lucha de la cristiandad contra Satanás.

Cómics propagandísticos antisoviéticos durante la "golden age" estadounidense

 

Tebeosfera. Tebeos y propaganda

lunes, 14 de noviembre de 2022

LA GUERRA FRÍA EN EL CÓMIC

 

La revista Tebeosfera lanza el número 21 de su tercera época con un dosier dedicado a la representación de la Guerra Fría en los tebeos.

Se trata de una visión global de este episodio histórico, que trata de mostrar cómo fue interpretado con viñetas en diversas culturas, como la estadounidense, la italiana, la francesa, la portuguesa o la española. También se traza al mismo tiempo una mirada transversal, puesto que se ausculta el fenómeno bélico y social en el humor gráfico, en el género bélico, en el subgénero superheroico o en los tebeos de ciencia ficción o de aventuras en general.

En este ambicioso número, coordinado por el catedrático Ignacio Fernández Sarasola, se analizan los cómics de propaganda anticomunista, la representación de la Guerra Fría en las aventuras de superhéroes de editoriales icónicas como Fawcett, Marvel y DC (Superman, Watchmen, Wonder Woman, Capitán Marvel o la Viuda Negra), las peripecias del periodista aventurero Tintin en el contexto de las fricciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, los chistes gráficos aparecidos en España durante la transición y el ingreso en la OTAN, así como el reflejo que la Guerra Fría tuvo en los cómics de orientación tanto conservadora como comunista que vieron la luz en Europa.

Se hace un recorrido integral de un conflicto geopolítico que marcó una época y cuyos ecos vuelven a estar presentes en el panorama actual por causa de la Guerra de Ucrania.

SUMARIO COMPLETO

EDITORIAL, por Ignacio Fernández Sarasola

 

Tebeosfera. Panorámicas históricas.