lunes, 27 de mayo de 2019

EL CÓMIC, TESTIGO DE LA HISTORIA


Uno de los grandes atractivos de adentrarse en el cómic es que se trata de un medio relativamente joven, aún sumergido en un proceso de evolución al que estamos asistiendo, afortunados espectadores, en vivo y en directo. Algunos estudiosos exponen intuiciones razonables y verosímiles y, asimismo, se hacen esfuerzos por llegar a consensos críticos, pero, en el último segundo, la historieta se escabulle de entre las manos como un pez que se resiste a ser apresado. En cierta manera, si me permiten la hipérbole, es como si pudiéramos sentarnos a observar a los pintores de la cueva de Chauvet o, tal vez más fácilmente asimilable, como si escucháramos la recitación de Homero (sea figura histórica o concepto abstracto) al mismo tiempo que construye los fundamentos de la futura narrativa occidental. 

Este componente mutacional es excelentemente explicado por Tomás Ortega (Universidad de Sevilla) en nuestro artículo estrella del día. El teórico, autor del muy recomendable Las caras de la guerra. La Guerra Civil a través de los personajes de las viñetas (Asociación Cultural Tebeosfera Ediciones, 2018), pone el foco, previo apartado acerca de aspectos del lenguaje del medio, sobre las transformaciones experimentadas en el seno de la escena historietística española reciente. A lo largo de este paseo panorámico queda patente que el abanico de formas y contenidos es variopinto y que, especialmente, resulta notable, tanto cualitativa como cuantitativamente, la manera en que nuestros autores han atendido a la memoria traumática de la piel de toro en relación a la Guerra Civil y la dictadura. Con esto, el cómic se revela como ámbito propicio para otear el pasado y, en definitiva, compenderlo. Porque, más allá de recursos publicitarios, nada es propiamente atemporal: más bien al contrario, los artefactos culturales son hijos de su tiempo, y, en los casos más brillantes, capturan el zeitgeist para que generaciones venideras puedan echar la vista atrás y aprender. 

DE LAS HISTORIAS DEL TEBEO A LA NOVELA GRÁFICA HISTÓRICA. UNA EVOLUCIÓN PARTICULAR

Tebeosfera. La historieta nos absolverá.

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