miércoles, 6 de octubre de 2010

EL ESPÍA BURGUÉS


La aparición de Max Fridman en la revista Orient Express en 1982 supuso una vuelta de tuerca al género de espionaje. No era necesariamente algo nuevo, era otra fórmula de acercamiento a los espías del cómic consistente en dejar de lado las frivolidades dinámicas de Fleming para acercarse a la frialdad mesurada de Le Carré.
Este espía, que no surge del frío sino de la caliente Italia, plantea un interesante contraste entre su apariencia burguesa y frágil y los destinos exóticos a los que le lleva su trabajo. Y más que exóticos, trágicos, como el escenario de su última aventura: España en su última guerra civil.

El profesor de la Universidad de México y experto en novela criminal Ricardo Vigueras ha lanzado una atenta mirada a las aventuras de este "espía tranquilo" que constituye otro aporte documental de peso de Tebeosfera:

MAX FRIDMAN. ESPÍA A SU PESAR

Tebeosfera. Las miradas más intensas sobre los tebeos más interesantes.

lunes, 4 de octubre de 2010

LOS RESCOLDOS DEL ESPIONAJE



En la España de los años ochenta, al calor del llamado boom del cómic, los espías siguieron superviviendo en ciertas publicaciones donde se barajaban los planteamientos de antaño (todavía hubo espías militares circulando entre nazis) con los de más rabiosa actualidad (esos espías con maneras de Charles Bronson o con poses de Clint Eastwood):


CASCO DE ACERO, EPESA, 1981




AGENTE SECRETO, EPESA, 1982


Los planteamientos clásicos del espionaje habían caído en la redundancia, en argumentos trillados hasta el agotamiento, y los esfuerzos de Producciones Editoriales, Dalmau Socias o el grupo GTS no llegaron a consolidarse en el mercado:





No deja de ser llamativo que hasta hubo quienes acudieron a los clásicos, a títulos tan resonantes como "FBI", que tanto despertaba la nostalgia del aficionado a los tebeos, o a personajes tan pioneros como Nick Carter, que a esta altura de la película ya nadie recordaba que con él surgió el subgénero de los agentes especiales a finales del siglo XIX:



Estos agentes ya no seducían al "nuevo" lector de cómics, presuntamente renegado de los "antiguos" consumidores de tebeos.

Pero sí los que llegaron luego, los inmersos en otros géneros (como los superhéroes) y una nueva hornada de antihéroes despojados de relumbrón, sin afeites, aparentemente anodinos o perseguidos por sus propios jefes, como Max Fridman, cuyas aventuras comenzaron a traducirse en España en 1985, o XIII, cuyos libros se editaron en español en 1987.

[Catalogaron: los tebeditores secretos]

Tebeosfera. Nueve de cada diez espías están catalogados.


LA SUPERVIVENCIA DEL ESPIONAJE EN LA ESPAÑA DE LOS SETENTA


Si ayer comentábamos algunas de las series de agentes secretos desarrolladas por españoles, o en España, hoy revisamos las colecciones publicadas en nuestro país que intentaron explotar este subgénero en un momento en el que la crisis de la industria de los tebeos ya era evidente. Estas colecciones que a continuación mostramos, precisamente por insistir en un subgénero que ya no era el preferido por los lectores -salvo en su vertiente paródica-, atestiguan la situación de penuria editorial.
Por un lado, estaban los que intentaban aprovechar sus fondos editoriales para mantener colecciones en el mercado, lo cual fue la política de Ursus, sello sucesor de Toray, con colecciones como Servicio Federal, Agente Especial o Espionaje.

SERVICIO FEDERAL (URSUS, 1973)

ESPIONAJE (URSUS, 1974)

AGENTE ESPECIAL (URSUS, 1974)

SERVICIO FEDERAL (URSUS, 1980)

Maisal emuló a sellos como Boixher en su explotación de historietas producidas para el mercado europeo (traducidas aquí con nula consideración hacia sus autores originales), como fue el caso de Z33, serie creada para el mercado francófono que publicó el sello Imperia, con idéntico espíritu que la ya comentada X-13 / K22, y que era obra del guionista Eduardo Sotillos y los dibujantes Pedro Henares y Aurelio Beviá:

AGENTE SECRETO Z33 (MAISAL, 1979)

AGENTE SECRETO Z33 (MAISAL, 1980)



En otros casos, atendimos al esfuerzo de algunos autores que pensaron que el apoyo de una serie televisiva podría redundar en jugosas ventas de tebeos inspirados en ellas, como le pasó a J. Rumeu, cuyo trabajo en Valenciana no logró éxito pese a la buena presencia de los tebeos:

TRILLIZAS (EDIVAL, 1977)

LOS ÁNGELES DE CHARLIE (EDIVAL, 1979)

Todas estas colecciones de tebeos gozaron de corta vida, puesto que no superaron la decena de números, y eso era señal de un mercado agotado, de un panorama editorial yerto en el que el subgénero de los espías ya no daba beneficios. Incluso planteamientos de presunta mayor calidad, como los de Rollán, con buenos guiones (los últimos de Toutain), buen dibujo y presentación apetente, fracasaron:

BIKINI-CAT (ROLLAN, 1977)

DIABLO SMITH (ROLLAN, 1977)



Ya no era la editorial Rollán de años atrás, cuando sucedía el festival semanal en el quiosco a la espera de los agentes del FBI... No, los espías españoles fueron una víctima más de una industria en la que el reciclaje, la traducción incompetente, el remontaje indiscriminado y la desconsideración de los editores por los derechos de autor era la norma.

Tebeosfera. Los días tristes de la historieta española también deben ser recordados.

[Estas catalogaciones, sin la intervención de Adolfo Gracia, más tristes hubieran sido. Y Moreno ayudó lo suyo]

[Imágenes de Noiquet para Servicio Federal, 7; de J. Rumeu para Los Ángeles de Charlie, 1; de Fernando Fernández para Diablo Smith, 2.]


domingo, 3 de octubre de 2010

AGENTES SECRETOS DE ESPAÑOLES O DE ESPAÑA


La aportación española al subgénero del espionaje ha sido escasa, salvando la parodia, que es monumental si tenemos en cuenta todas las operaciones de la TIA.
Nuestros agentes secretos fueron desarrollados principalmente para el extranjero (como fue el caso de Super Agente 86 o Yalahas Piff Iado, que comentábamos días atrás) o bien para el mercado español cuando éste reflotó débilmente tras el fin de la dictadura, durante el periodo denominado "del boom". Un ejemplo de lo que habíamos hecho antes fue Dan Lacombe, un personaje de Cussó dibujado por el principiante genial que firmaba Bernet, creada para Spirou en 1969 y que en España pudimos leer en los tebeos Chito y Mocambo, hasta que recientemente la ha recuperado con dignidad Glénat, con prólogo de Alfons Moliné, que nos ha dado permiso para reproducirlo:


La ficha del tebeo y la de la serie, obra de Antonio Moreno, están aquí:



En los setenta surgieron otros personajes de historieta que coquetearon con el espionaje, de los cuales ya hemos dado cuenta en este blog, como GÉMINIS, la intrépida TEQUILA BANG, el también paródico FEDERICO MENDELSSOHN o el circunspecto POLUX, de Manfred Sommer, de quien también hemos hecho ficha de serie:



Los mejores espías de los ochenta llegarían de Francia, como podremos comprobar en siguientes días.

Tebeosfera. Una serie de acertadas catalogaciones.


sábado, 2 de octubre de 2010

GLI SPIE DEI FUMETTO


Espías hubo en Italia, aunque aparentemente en menor medida que en otros países. Las ediciones italianas de Rip Kirby o Secret Agent X-9 no han dejado de aparecer en su mercado desde que se tradujeron por primera vez allí, modificando su título para acercarse a la moda del espionaje a cierta altura, como ocurrió en 1966 con Agente ZZ, versión de Johnny Hazard en la cabecera Assi dell'Avventura, en 1966 (que, por cierto, se alternaba en su salida a la luz con la edición italiana de Eddie Constantine).
Desde la segunda mitad de los sesenta, los policías metidos en casos internacionales y los espías comenzaron a proliferar en los fumetti: En 1965 apareció el libro de historieta JAMES BOND OO7. MISSIONE ROYAL, que la editorial RM lanzó para aprovechar el éxito del personaje en los cines. El mismo año fue lanzado el título SPIA Nº 13 por Franca Editoriale, que duró trece números. GUERRA DI SPIE, de editorial Corno, sólo duró seis números, pero planteaba un tratamiento interesante del subgénero. Corno no se detuvo ahí, y al año siguiente lanzó SERVIZIO SEGRETO, una colección de diez números que publicó material de agencia servido por editores londinenses. Sin salir del ecuador de los sesenta, en 1966, el agente de la CIA Dennis Cobb comenzó a vivir aventuras dentro de la colección LEX ET JUSTITIA. El título de la serie era en realidad AGENTE SS 018, y su dibujante principal fue el muy conocido Magnus (Roberto Raviola), que dibujó sus aventuras, junto a otros autores, hasta 1984. De 1966 también partió la colección GOLDRAKE, con las aventuras del "agente playboy", una versión más disipada de los agentes secretos, en este caso a cargo del editor Erregi, que duró 316 números, hasta 1980, más algunos especiales.
Otros lanzamientos con este tipo de personajes se produjeron a finales de la "década de las flores". En 1967 salió de la colección BOOM, con algún que otro espía; en 1969, los tres números de SPIA CONTRO SPIA, del sello boloñés Testaj Editore; aquel mismo año vio la luz el mayor de los éxitos del género en Italia, hijo de los italianos Max Bunker (Luciano Secchi) y Magnus: ALAN FORD, una sátira surrealista de los agentes secretos que gozó de bastante éxito en Italia (cerca de mil números aparecieron hasta 1992), pero, curiosamente, mucho más en su distribución por la antigua Yugoslavia.
En los setenta, los italianos siguieron explotando el subgénero, incluso con morbo, como ocurrió con la colección de la espía nazi HESSA (Erregi, 1970), que pervivió 46 números y a la que seguirían otras series de corte similar. Siguieron apareciendo espías "normales" en los setenta, aunque menos importantes: la serie del espía militar Mike Steel fue publicada en la colección ALBI CORRADO TEDESCHI, de ese mismo editor, en 1971; la aparecida en 1973, GLI SPIETATI, de Kristina Editrice, duró cinco números; en 1976, Arnoldo Mondadori Editore puso en circulación la colección mensual SECRET, inaugurada con el libro SECRET AGENT. Durante la década siguiente supervivieron algunos de los espías ya mencionados, como Ford, demostrando que lo que interesaba a los lectores era la versión paródica del subgénero; recordemos que los cómics de espías de más éxito ahora eran aquellos en los que aparecía la Paperon Intelligence Agency en la que el "Donald italiano", Paperino, llevaba una doble vida como agente secreto (nació en 1969, pero ha perdurado hasta hoy mismo). En los noventa hemos apreciado la vuelta al género que se hizo con la serie Agente Fanto Max en los ALBUM OMAGGIO, suplementarios de la colección INTREPIDO SPORT, por ejemplo. Y recientemente ha vuelto a tener éxito otra serie paródica de espías / pato: DOUBLE DUCK, nacida en 2008.

En España disfrutamos poco de estos personajes. Nunca conocimos una colección con las aventuras de Alan Ford, pero sí tuvimos dos colecciones de HESSA, la espía nazi, que los tebeditores Sitjà, Moreno, Gracia, Basarte, Álvarez y Díaz han catalogado adecuadamente.

HESSA (ELVIBERIA, 1976)

HESSA (ASTRI, 1987)

Tebeosfera. Fumetti di spie, aunque sea morbosi, e tuto il resto!

viernes, 1 de octubre de 2010

ESPÍAS NIPONES


Japón no fue un foco de viñetas con espías, precisamente, y de hecho sus agentes secretos del cómic se diferenciaban de los occidentales, partiendo del gusto de los nipones por la mixtura de géneros y por la exageración en los subgéneros. De esta guisa, podríamos calificar como tebeo de espías pionero el de El octavo hombre, de 1963, obra de Kazumasa Hirai y Jiro Kuwata, que trataba de un policía al que transferían un cerebro y adquiría poderes que le llevaban a enfrentarse a criminales en el ámbito internacional.
Pero en realidad el primer agente secreto japonés genuino es Agente S-5, creado por Noburu Kawasaki en 1965 para la revista Shōnen Book de la Editorial Shūeisha. Estaba inspirado en las peripecias de James Bond, mas no operaba en solitario pues se hallaba integrado en un escuadrón especial en el que cada miembro estaba identificado con un palo de la baraja y, todos, actuaban al servicio de la organización internacional de agentes "S".
El primer agente japonés famoso fue sin duda Lupin III, creación de 1967 de Monkey Punch (seudónimo de Kazuhiko Kato) que se publicó en la revista Weekly Manga Action hasta 1972. Aquel mismo año nació el agente 009-1, de Shōtarō Ishinomori, para la misma revista de Editorial Futabasha. Esta era una serie realmente original: trataba de un mundo alternativo en el que la Guerra Fría ha persistido casi 150 años con los bloques oriental y occidental totalmente separados. La protagonista era en este caso Mylene Hoffman, un androide femenino que espía para los agentes del bloque Oeste.
Con todo, el manga de agentes secretos más recordado es Golgo 13, creación de 1969 de Takao Saito para Big Comic, de la Editorial Shōsgakukan. Golgo 13 es un mercenario a sueldo del mejor postor que se encarga de casos de alto nivel. Lo sorprendente de este tebeo era su calidad de amoral, la frialdad de su protagonista y el suspense que lograba el autor narrando sus asesinatos. En España, gracias a Glénat, hemos podido disfrutar de sus mejores aventuras:


En los setenta también hubo espías nipones. El tebeo de suspense médico Black Jack, del maestro Tezuka, nació en 1973, pero tras el arranque de la serie, una organización secreta comienza a poner en jaque al doctor protagonista y el relato adquiere algunos tintes propios del espionaje. Se publicó en Shōnen Champion de 1973 a 1983, y en España lo hemos podido leer también gracias a Glénat, en las colecciones:


El manga "oscuro" de Tezuka titulado MW, de 1975, también contuvo elementos de espionaje, si bien el tema principal del cómic no son las misiones especiales sino la esencia de la maldad humana. De desarrollo más ligero fue la serie de Buichi Terasawa de 1978, Super Agente Cobra, creada para la revista Shōnen Jump y que llegó a publicar 18 libros de este pirata espacial que modifica su apariencia con cirugía y su memoria para escapar de su violenta vida, pero la Mafia Espacial, una suerte de agencia criminal, intentará darle caza.


Las series de manga con elementos de espionaje más recientes ya se incluyen en grupos genéricos mezclados con la aventura adolescente, el thriller policiaco grupal o la ciencia ficción. Como es el caso de Ghost in the Shell, de 1989, de Masamune Shirow, para Young Magazine (de Kōdansha). Historia genial que puede calificarse como thriller futurista de espionaje, que nos cuenta las desventuras de Motoko Kusanagi, una agente al servicio de la Sección 9 especializada en crímenes tecnológicos. Pero ella es un cyborg, en un mundo de cyborgs...
La serie gozó de tanto éxito que tuvo continuaciones: Ghost in the Shell 1.5: Human-Error Processor, en 1991, por ejemplo. En España hemos podido leer estas historias en:


Citemos tres más de entre las series recientes: Codename Sailor V, de Naoko Takeuchi, Gun Smith Cats, de Kenichi Sonoda, y Metal Gear Solid, que ha tenido edición española:


Tebeosfera. Tebeos de uno a otro confín.

jueves, 30 de septiembre de 2010

PICAPIEDRAS, PATOS, PARODIAS Y PULGARCITOS



Sí, hasta The Flintstones hicieron su parodia del subgénero de los agentes secretos. En su caso, primero en animación, en el largometraje The man called Flintstone, de 1966, y al poco en los cómics, con una historieta que publicó originalmente Gold Key y que en España pudo leerse en la colección Jovial-Películas, como "El agente Picapiedra", y en Copito Especial nº 7, con el título "Pedro, agente secreto".
¿Hubo otros? Desde luego. Donald, el conocido personaje de Disney, fue agente secreto de la P.I.A., también en 1966 (con la historia "Paperino missione Bob Fingher", de Carlo Chendi y Giovan Battista Carpi, que en España fue incluida en Dumbo nº 110). Desde entonces se han publicado 56 historietas de esta serie, la última de ellas en el ejemplar de esta misma semana del Topolino italiano.


Pero volvamos a España, para dar fe de alguna serie más de espionaje paródico, como la publicada en TBO "Casimiro Noteví, agente del TBI", obra de Sabatés que duró hasta finales de los años setenta. Como pasó con Casimiro Noteví, pocos fueron los espías paródicos que gozaron de recopilatorios de sus historietas con forma de libro. Steve Pops sí tuvo sus álbumes, el Super Agente 86 -serie dibujada por españoles para el mercado europeo- también gozó de colección propia, y ya comentamos en el pasado el caso de Yalahas Piff Iado, que se editó desde Francia para España directamente:




El caso de Mortadelo y Filemón todos lo conocemos: han disfrutado de más titularidades que ningún otro personaje español, pero por sorprendente que resulte nunca hubo una publicación titulada Anacleto. Lo más parecido hasta que fue lanzada la reciente colección de RBA fue el tomo de la Gran Enciclopedia del Cómic:


Para compensar, hemos hecho la ficha de Serie de Anacleto. Y, en fin, para recordar a este personaje y a Mortadelo con una misma cabecera hoy traemos a este blog una de las revistas de historietas más recordadas: Gran Pulgarcito, que fue donde los citados personajes mostraron aquella apariencia más "a la europea" en el momento de mayor auge del género de espías y de sus parodias.


Por cierto, Los Picapiedra cumplen hoy cincuenta años de vida. ¡Felicidades!

Esta entrada ha sido posible gracias a los tebeditores, claro, pero hoy con una ayuda especial de Alfons Moliné y Carlos De Gregorio.

Tebeosfera. Grandes tebeos. Yaba-daba-duuuuuu!


miércoles, 29 de septiembre de 2010

LOS AGENTES SECRETOS ESPAÑOLES... DE RISA.


Resulta irónico comprobar cómo un hito mediático como Bond ha dado forma a ciertos éxitos imperecederos. Eso sólo puede significar que el personaje de partida es lo que se dice "redondo", algo que ha ocurrido con otros personajes de la ficción, como Tarzán, Supermán, Tintín, Conan, etc.



En España hubo parodias de agentes secretos, incluso de los paródicos, pero los que triunfaron fueron los émulos de James Bond, como Mortadelo en un principio, parte de cuya gracia residía en las absurdas misiones encomendadas o en los estrambóticos aparatos que manejaba. Anacleto ha sido el otro gran éxito de la historieta española, bien que su humor se fundamentaba más en el equívoco y en el absurdo, con cierto toque delirante, no en vano era hijo de Vázquez, aquel genial dibujante que pudo haber resultado más genial y haber dado a sus personajes más porción de eternidad de haber sido más trabajador y menos vivales.


Nuestro subdirector, pero no obstante teórico, Javier Alcázar, nos explica el porqué del éxito de estos personajes, sus diferencias con los que llegaron después y sus evoluciones en el estupendo repaso titulado:


DE ZAPATÓFONOS, CONTRASEÑAS IMPOSIBLES Y MICROFILMES. LAS PARODIAS SOBRE AGENTES SECRETOS EN ESPAÑA



Tebeosfera. Buenos textos sobre buenos temas.

martes, 28 de septiembre de 2010

EL ELIXIR DEL HUMOR. EL SECRETO DE MORTADELO Y FILEMÓN


Quién le iba a decir a Ibáñez que de su primer planteamiento paródico, es decir, crear dos detectives privados al estilo de Sherlock Holmes y su ayudante, iba a surgir el mayor éxito del cómic español de todos los tiempos. Los actuales Mortadelo y Filemón, agentes de la TIA (CIA + UNCLE), nacieron a finales de los años sesenta al calor del éxito de James Bond, como el decantado final de las mejores versiones paródicas de los agentes secretos cinematográficos. Los castizos agentes actuaban contrariamente a la ejecutiva perfección del espía británico, demostrándolo en una parodia constante, repetitiva y loca que, a la postre, ha servido de soporte a la industria de los tebeos españoles hasta hoy.
De este éxito editorial da cuenta nuestro Scriptor Antonio Santos, que adopta la obra El elixir de la vida como punto de partida para ejercitar su análisis crítico.


Tebeosfera. El elixir del mundo de la historieta.

lunes, 27 de septiembre de 2010

PEPE SANCHEZ, PARODIA A LA ARGENTINA



Los agentes secretos fueron parodiados en todos los ámbitos, en literatura, en cine, en cómic, y en el caso de los cómics, en todas las culturas: Francia, Países Bajos, EE UU, España, Japón (como veremos) o Argentina.

La versión argentina que recordamos ahora sigue fiel al esquema "bondiano" pese a haber sido gestada en 1975, bien que se desenvuelve en ambientes y muestra un carácter mucho más apegado a su patria.

El estudioso de la historieta argentina Oscar De Majo ha escrito para nosotros un repaso a este personaje, que nos permite constatar la conservación de un género, el del espionaje, y de un propósito, la parodia, casi dos décadas despues de aparecido James Bond en los cómics.

PEPE SÁNCHEZ. AGENTE SECRETO A "LA ARGENTINA"

Tebeosfera. De un hemisferio a otro entre viñetas.

domingo, 26 de septiembre de 2010

ESPÍAS PARÓDICOS



Hemos comprobado cómo a lo largo de los años sesenta el género de espionaje iba agotando sus posibilidades en función de la repetición de esquemas y la mixtura con otros géneros, acaso por haber partido de un referente casi único, James Bond. La tendencia, en otros medios de comunicación como la televisión o los cómics, fue ir suavizando los argumentos escabrosos para alcanzar todo tipo de público, y si se quería tener a los niños entre el público lo ideal era explotar una visión más ligera de los agentes secretos.
Las parodias de Bond comenzaron en la misma literatura según se entraba en la década de los sesenta. Por lo que respecta a los cómics, en los primeros años de la década ya tuvimos el placer de conocer la serie belga protagonizada por el agente Steve Pops, cuya apariencia estaba directamente inspirada en Sean Connery. El mismo año que Pops, en 1964, apareció el agente secreto Anacleto en España, una genial creación del gran Vázquez. En 1966 nació Agent 327 en Países Bajos, creación de Martin Lodewijk para la revista Pep, que obtuvo gran popularidad pero que en nuestro país apareció brevemente en Fuera Borda en 1984 bajo el nombre "Superagente 327". Hacia el final de la década, por acabar con estos ejemplos representativos, los detectives privados más queridos por los españoles, Mortadelo y Filemón, entraban al servicio de una agencia secreta denominada "TIA".

Dedicaremos unos días a conocer a estos agentes botarates. Por el momento, comprobemos qué aspectos eran más risibles de los argumentos de espionaje para los historietistas de los primeros sesenta haciendo memoria sobre la serie de Steve Pops, poco recordada pero con aspectos muy atractivos, sobre la cual ha escrito nuestro colaborador, el autor y teórico de la historieta Ángel Olivera.



Tebeosfera. Los tebeos nunca mueren.

sábado, 25 de septiembre de 2010

ESPÍAS SEDUCTORAS, ESPÍAS ESQUIVOS


Con tanto trajín de espías, casi nos olvidamos de que los principales impulsores del género habían surgido en las islas británicas, tanto en la literatura como en las tiras de prensa.
Durante los años sesenta, los cómics británicos siguieron produciendo nuevos personajes de este tipo a la sombra de Bond. El más importante de todos fue, por descontado, Modesty Blaise, trasunto del agente 007 pero con progesterona que hacía de su feminidad uno de sus atractivos más importantes para el lector. Del personaje hemos hablado ya anteriormente en este blog (a la muerte de su creador y guionista) pero para la ocasión hemos querido construir su ficha de serie y añadir dos adaptaciones cinematográficas inspiradas en la agente, que no olvidemos que nació en el cómic para luego pasar a la literatura o el cine.

MODESTY BLAISE, la serie

MI NOMBRE ES MODESTY (MIRAMAX, 2003)
MODESTY BLAISE (TWENTIETH CENTURY FOX, 1966)

Aparte de Blaise, hubo nuevos agentes secretos masculinos en el Reino Unido, servidos al público por el sello escocés Thompson (ligados a acontecimientos bélicos) y por el sello inglés Fleetway, en este caso más parecidos a Bond. Con una singularidad: Steel Claw, que nació siendo un delincuente en 1962, pero que derivó hacia las labores propias de un agente especial según avanzaba la década. De "Zarpa de acero" ya hemos dado cuenta por extenso aquí, pero hoy recordaremos su última aparición en España, por entonces no mencionada:

ZARPA DE ACERO, de PLANETA, de 2010

Fleetway dedicó algunas de sus colecciones o ramificaciones de líneas a espías durante los sesenta y siguió publicando aventuras de este tipo en los primeros años setenta. Ejemplos de esos cómics fueron: Fleetway Super Library: Secret Agent Series, donde aparecían los espías Johnny Nero y Barracuda, Secret Agent Picture Library, Secret Agent X-9 Action Series, que rescataba al personaje X-9 ahora remodelado como Phil Corrigan, o Top Secret Picture Library. En el último título mencionado aparecieron dos espías ya en los setenta, John Havoc y Jayson Wilde, cuyas aventuras se tradujeron en España como complemento de tebeos juveniles de Bruguera, pasando un poco desapercibidas. Pero para eso están los tebeditores, para que nada de los tebeos españoles "quede" desapercibido, y aparte de recordar ahora las apariciones de Barracuda en nuestros tebeos:

AQUÍ BARRACUDA (VÉRTICE, 1968)
MISION IMPOSIBLE (EUREDIT, 1970)

Aportamos las fichas de serie de Havoc y Wilde.

JOHN HAVOC
JAYSON WILDE

Y también recordamos otra serie británica, en la que se combinaba espionaje con fantasía, inspirada en la serie de televisión de 1968 The Champions:


Nos ayudaron con estas fichas, aparte de Ricard Sitjá, Adolfo Gracia, Félix López y Andrés Álvarez, nuestros expertos colaboradores
José Luis Carbonell y Carlos de Gregorio.

Tebeosfera. Ningún espía escapa a nuestro foco.