miércoles, 10 de agosto de 2005

Sin City, de Frank MIller (Norma)


Cubierta de la nueva edición (tercera de esta obra) de Norma. El dibujo es obra de Frank Miller.


SIN CITY. De Frank Miller. Norma, Barcelona, 2005
Libro de historietas, rústica, 22 x 15,2 cm., 208 pág., b/n. 12 euros.

Raza el texto promocional editorial de esta nueva edición de la obra de Miller que ha sido adaptada al cine y cuyo preestreno tiene lugar precisamente hoy:

"EL DURO ADIÓS, la primera de las historias ambientadas en esta sórdida ciudad, presenta a los personajes más carismáticos de la serie: Marv, un criminal en libertad condicional que encuentra en el amor y la venganza fuerzas para seguir viviendo; Nancy, la bailarina más bella de la ciudad, que embruja a todos con sus movimientos sinuosos; Roark, un jefe mafioso de la ciudad que no deja ni rastro de sus víctimas...
Esta nueva edición de SIN CITY viene avalada por un nuevo diseño realizado por el multipremiado Chip Kidd, y presenta las grandes historias que Robert Rodríguez (ABIERTO HASTA EL AMANECER, EL MARIACHI) y el mismo Frank Miller han adaptado en una película que se va estrenar el próximo mes de julio."
Se refieren a agosto, hoy.
Nosotros rescatamos a continuación una de las primeras críticas publicadas sobre la obra, la aparecida en el fanzine Comic Independiente núm. 6 (Grupo K-Nojedae Comics, Madrid, 1994), que decía así:
"
Compuesta y Sin City.


Pues sí, señor Miller, es cierto que Charles Peguy decía que "hacer la revolución es también poner en su lugar cosas muy antiguas, pero olvidadas ", pero no se lo tome al pie de la letra, hombre.


Que no discuto su capacidad narrativa, señor Miller, jamás la discutí: esa composición de página tan simplista y a la vez de mensaje tan complejo, esa expresividad de la mancha, ese surtido de efectos vertiginosos en tan escaso número de viñetas... Meritorio sí, aunque, a este respecto, algo hay también de criticable: la plétora, algunas páginas que no vienen a cuento -se comprenden, a tenor de la edición original por entregas- o la indefinición de algunos personajes, como la madre de Marv, o el mismo Roark, con una excusa muy poco contundente de su obrar. Pero todo es perdonable, como lo es el hecho de recordarnos a Crepax, a Breccia o a ¡Durañona!

Tampoco es usted responsable, señor Miller, de que aquende los Pirineos nos hayamos marcado una edición tan molona, tan a lo grande y tan irrespetuosa con la original a tamaño comic book publicada en Dark Horse Presents. Y, desde luego, está usted exculpado de la traducción de turno, que acierta en lo básico, pero que rompe, por ejemplo, con la decorosa y sucinta prosa de usted, decidiendo no legarnos el retruécano, la similicadencia, la aliteración y, sobretodo, la onomatopeya como recurso poético, que tanta consistencia le da a los textos que acompañan sus viñetas. Y lo curioso es que el nombre del traductor no aparece en el álbum [1ª edición], tal que fuese Steve Urkel el responsable del asunto.

De nada de eso tiene usted culpa, señor Miller. Empero, volviendo a la afirmación de Peguy, si me permite, ¿no le parece a usted que el argumento de su Ciudad de Pecado, resulta algo así como asperillo? Veamos: un tipo duro, sombrío, adusto, lleno de cicatrices y tal; que no folla el pobre, porque no viola, y no viola, porque el muchaehote, sanguinario asesino, respeta un código de honor de la misma laya que cierta caballerosidad mosquetera de cuando los años treinta. ¿Me sigue? Que se mueve por burdeles, que bebe como un cosaco, que le llegan los guardianes, los soldados, y se escapa rompiéndolo todo; que siente nostalgia de su hogar, que roba lo que desea y no respeta los dioses ajenos. ¿Le suena? Que está rodeado de tipos taimados dirigidos por un preboste empalizado -para el caso, un noble-; que lo suyo es la venganza a golpes de marrazo, y que es "mu" inteligente pero cabezón; empecinado, o sea. ¿De acuerdo?

Pues que quiere que le diga, señor Miller, que eso me resulta familiar. Que es la historia de siempre, que es el héroe de turno: un extranjero en tierra extraña, un bárbaro en la ciudad sin ley.
No sé, a lo mejor es que estaba usted sin city y cogió la primera que se le vino a la cabeza. ¿Shadizar pudo ser?

Desvélenoslo en la segunda parte, señor Miller.
"


Reseña de Manuel Barrero.