domingo, 12 de septiembre de 2010

007 EN LOS TEBEOS


James Bond llegó tarde a los tebeos españoles, pues hasta 1965 no se le vio en acción en nuestras publicaciones. Eso no sorprende mucho, pero sí comprobar que los editores patrios de historietas no aprovecharan mejor la presencia del personaje en las pantallas de cine para lanzar tebeos en consonancia comercial. En su primera edición en Ferma, Bond protagonizaba el título de la colección y la portada, pero sólo se mostraban fragmentos de sus aventuras en seis páginas por tebeo, mientras que el resto eran ocupadas por otros agentes, como el mencionado KERRY DRAKE, DAN FLAGG, JEFF COBB, JOHN STEEL o STEVE ROPER:


Los editores de Buru Lan sí que se arriesgaron con una colección monográfica sobre el espía, aunque también desordenada y recoloreada, y lo publicado luego por Bruguera o por Planeta-DeAgostini en los ochenta fueron cortas colecciones efímeras, teniendo que esperar hasta 2006 para poder disfrutar de una edición digna de las tiras originales del agente 007:



Catalogaron estos tebeos con más esmero y esfuerzo del que pueda nadie imaginarse: Adolfo Gracia, Alejandro Capelo, Antonio Moreno, Eduardo Urrutia, Jaume Vaquer, Javier Alcázar, Juan Manuel Bosque Sendra, Luis Cano, Manuel Díaz y Oscar Begué. Además, Mario Martínez, nos ha permitido ofrecer un número completo de la primera colección, la de Ferma, para que los lectores comprueben, primero, lo mal que se editaba este material y, segundo, las características del formato de publicación, que respondía por "novela gráfica". Sobre ello volveremos.

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Tebeosfera. Los tebeos a la distancia de un clic.

sábado, 11 de septiembre de 2010

BOND, EL DETECTIVE SOLDADO


James Bond supuso una revolución en su momento. Fue un hito de los denominados mass media, todo un fenómeno de la narrativa que contagió a varios medios de comunicación (literatura, cine, historieta), que además simbolizaba mucho en la época en que fue creado: el bloque de Occidente.

Bond era un agente secreto al servicio de una monarquía, la británica. Era un espía letal en sus acciones pero modélico en sus maneras: aseado, viril, ágil, instruido. El carisma que desprendía se formulaba sobre una dicotomía, la del militar independiente, o la del detective soldado. En las formas era una suerte de detective resolutivo y listo aunque insubordinado a veces, con ese toque de rebeldía que nos encanta ver en los personajes que evolucionan. Pero en el fondo era un soldado, con una férrea instrucción militar y con una misión encomendada que nadie le impedía cumplir.

Caiga quien caiga.

Su "licencia para matar" fue muy observada por la crítica de la izquierda en los sesenta, que vio en esta reedificación pop de la obra
polar de Ian Fleming un símbolo claro del imperialismo de Occidente, contrario al ejercicio de las libertades (sobre todo de las socialistas), y un ejemplo de la amoralidad a la que conducía el capitalismo salvaje y frívolo.

Con Bond quedaba demostrado que se puede ser fan de un asesino mientras resulte lo suficientemente atractivo. O tenga acceso a tecnología punta y a chicas estupendas...

La primera adaptación de las aventuras de Bond a la historieta tuvo lugar en 1958, en un rotativo británico, pero en España no fueron leídas estas obras hasta pasados unos años. Para comprender su evolución en los cómics ya no es necesario practicar búsquedas, pues todo está en la ficha que el maestro de espías Antonio Moreno ha confeccionado para Tebeosfera:



Tebeosfera. Un universo de series de espionaje.


ATENTADOS TERRORISTAS DE ESPÍAS.



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La Guerra Fría alcanzó un punto de máxima tensión en los finales cincuenta. Hubo muchas razones pero algunas de las principales se concentraban en un punto del mundo: Cuba.

Castro se hizo con el poder de esta isla caribeña y con su gobierno en 1959, defendió aquel terruño del acoso estadounidense con uñas y dientes (en 1961 fracasó la invasión por Bahía de Cochinos), formó férrea alianza con el bloque soviético hasta que, en 1962, se desató la llamada 'Crisis de los misiles'. El mundo vivía en un constante estado de tensión, con la guerra a punto de estallar. En realidad se vivía en guerra.

En esta circunstancia, la presencia de los agentes secretos se reforzó en todos los medios de comunicación, en los tebeos policíacos pero también en los bélicos, como por ejemplo en la colección de Toray Relatos de guerra, que arrancó en 1962 (de la cual hemos tomado la alusiva portada que encabeza esta entrada) o, más evidentemente, en Espía, de Maga:


Si bien aún quedaban personajes como
Doc Savage (a la española), que eran héroes de una pieza y un nuevo intento de Rollán de lanzar una colección popular y de éxito (y de calidad), fueron apareciendo figuras distintas en los tebeos, como la del "terrorista", individuo que hace el mal allá donde pilla, tanto yendo de Occidente a lugares exóticos como viniendo de ellos a atentar contra Occidente (en la imagen, un tebeo de 1963 de la colección Roberto Alcázar y Pedrín). Contra ellos sólo cabía una solución, enfrentarlos a agentes especiales, con preparación militar a ser posible, y con "licencia para matar".


Estos nuevos "combatientes por la paz" se cargaban siempre al más malo, sin posible error y con glamour. Eran de una nueva estirpe de héroes de acción que ya no iban descamisados ni eran ambiguos: vestían traje y corbata y se acostaban con mujeres. Pese a que su humanidad era más turbia y su actitud más amoral, desplegaron una suerte de halo entre romántico y fascinante que atraía a todos por igual, como resultaba palmario en la colección de Ferma Agente Secreto, de 1962, con un aspecto parecido al de los tebeos románticos de la época.


Habían conseguido vendernos la guerra como un entretenimiento pop.
Había nacido un monstruo.

Tebeosfera. El 11-S no hay coda.

viernes, 10 de septiembre de 2010

ESPÍAS BAJO EL YUGO DE LA CENSURA


A partir de la promulgación, en 1952, de una normativa reguladora de los contenidos de las publicaciones dirigidas a la infancia en España, potenciado en 1955, la brutalidad, la insidia, la muerte, lo diabólico, la profusión de sangre o el gusto por lo macabro y lo terrible quedaba desterrado de los tebeos. Comenzó un periodo yerto para la historieta española que fue superado a veces con ingenio y fuertes dosis de ironía y sarcasmo (por ejemplo, en la historieta humorística), pero los espías se resintieron.
Todavía a mitad de década, algún otro sello menor, como Valor, lanzó tebeos con un tratamiento crudo de los temas (cerca del tremendismo de ciertos comic books americanos de los cincuenta) en las raras colecciones: S.C.I. Contraespionaje americano, de 1954, y Espías, de 1955. Ofrecemos las dos fichas si bien la primera colección es muy difícil de catalogar completa (si alguien nos ayuda...):



Otros que sorprendieron en estos años fueron Ferma, con el primer personaje de historieta español cuyo nombre era un signo: "?", creación de Llarch y Martínez Osete que mezclaba lo fantástico con lo policial y el espionaje a gran escala, o la editorial Samara, con la colección de carismáticos personajes El Rey de las Tinieblas:



Salvo esas excepciones comentadas, el subgénero se mantuvo en los tebeos edulcorado en sus formas, disfrazando los guiones de este tipo en tebeos de otros géneros (los bélicos), o con expresión mucho más ingenua. Roy Baxter, por ejemplo, comulgaba con la ingenuidad expresada en las misiones de espionaje de sus antecesores Roberto Alcázar y Pedrín. A Martín Vega de la B.I.C. (Ricart, 1955) le ocurría otro tanto. Y la misma ingenuidad destilaban títulos nuevos como Ocurrió una vez, de Toray, o en el relanzamiento de Hispano Americana de Agente Secreto en 1957, que se continuaría bajo el título "Sugar" en 1958 -en ellas estamos trabajando actualmente-. Citemos varias colecciones que fueron apareciendo con esta temática en los finales cincuenta:





Hacia finales de la década, comenzó a crecer la fascinación por el género negro y detectivesco, algo puesto en evidencia con colecciones como Policía internacional, de Gestión (1958), el Rip Kirby rescatado por Dólar en 1959, La patrulla sin miedo (Hispano Americana, 1961) o Inspector H (Maga, 1961), por citar algunos.

Pero era otro tiempo, ya en los sesenta, década en la que se operó una transformación en los medios, en los géneros y en los formatos que afectaría a los espías sustancialmente.

Tebeosfera. Espiando la evolución de los tebeos.

MÁS AGENTES DE LOS CINCUENTA

Durante el primer lustro de los cincuenta, los lectores españoles de tebeos se familiarizaron con los agentes secretos y los espías, hasta el punto de que se colaron entre los personajes humorísticos en revistas de contenido variado para chicos, como así ocurrió con Aventurero, de Clíper (la de 1953), con el Chicos de Cid, de 1954 (que introdujo a Guillermo, un joven colaborador del FBI) o en publicaciones no españolas pero que se vendían en España, como las de SEA / Novaro, que por ejemplo en estos años publicó aventuras de espías en su colección Domingos alegres.


Pero donde verdaderamente triunfaron fue en los llamados "cuadernos de aventuras", tebeos monográficos con historietas completas o servidas a modo de serial que proliferaron por entonces a imitación de los populares lanzamientos de Rollán y Bruguera (Dan y los agentes del FBI, el modelo británico y el modelo americano, respectivamente).



Marco, por ejemplo, respondió con Alan Duff, resuelto aventurero que plantó cara a los lanzamientos de sus competidoras llegando a lejanas latitudes en sus pesquisas. Ameller aportó su "agente de la F.I.S.", el llamado Capitán Johnson (una colección nada fácil de catalogar, estamos en ello). El sello ECE nos presentó a Jin Sanson, agente del C.I.A. (así, en masculino). Grafidea produjo tebeos de Kirk Morgan, "agente especial al servicio del contraespionaje", tan escurridizo que no hemos podido catalogarlo aún. Mark Clayton, detective con licencia para espiar de Ricart se halla en la misma situación que el anterior. Y Clay Sutton, el agente secreto del sello Símbolo, ídem de ídem. Maga tituló una de sus colecciones directamente "El espía"
. Toray puso a Jim Graves a trabajar en casos más ambiciosos que los generados por los hampones de barrio. Y Valenciana acertó con Roy Clark, un aventurero todoterreno que combinaba los escenarios prototípicos de la aventura sin fronteras con acciones policiales, bélicas y de contraespionaje. Para concluir el lustro, cabe citar a Hispano Americana, editorial que directamente lanzó una serie con el título Servicio Secreto.


He aquí un surtido de estas colecciones, completadas en su mayoría por Andrés Álvarez, tebeditor 007:





JIM GRAVES, de Toray, de 1954






Tebeosfera. Al servicio (secreto) de los aficionados a la historieta.

LOS INSPECTORES MÁS POPULARES


Si hablamos de policías agrupados y de agentes cualificados, inspectores o espías, no podemos dejar de recordar las dos grandes colecciones de detectives empeñados en resolver tanto el latrocinio en la vecindad como el atentado a gran escala allende nuestras fronteras: Inspector Dan y Aventuras del F.B.I.

Ya hemos hablado de estas colecciones en esta bitácora y les hemos dedicado nuestra atención en Tebeosfera. Dejemos constancia aquí de su enorme importancia para la difusión de este género en una fecha gozne como fue la del comienzo de la década de los años cincuenta, en la que espías y detectives todavía combinaban la aventura exótica (o hasta fantástica) con las empresas militares propias de los espías.

El inspector Dan mostró esta capacidad expansiva de sus acciones en el último tramo de su colección, preocupado incluso por la inminente amenaza de las armas atómicas:



INSPECTOR DAN, de Bruguera, de 1951



Y las aventuras de los agentes del FBI de Rollán se movieron en este ámbito de actuación, un marco internacional, en gran parte de sus números, marcando esta serie de historias la línea a seguir por otros editores y creadores:


AVENTURAS DEL F.B.I., de Rollan, de 1951




Andrés Álvarez catalogó todo esto.
Tebeosfera. Agentes de los tebeos en acción.

jueves, 9 de septiembre de 2010

EL JEQUE BLANCO DE LOS ESPÍAS

Ya hemos indicado que los verdaderos agentes secretos, esas figuras proyectadas hacia el heroísmo pero que surgen de la suplantación (de identidad) y de la violación (de toda jurisdicción), afloran con verdadera fuerza tras la II Guerra Mundial. Hubo muchos que fueron hijos de la I, pero la imagen prototípica del agente especial, doble o secreto, aparece sobre todo tras la contienda que divide al mundo en dos bloques.

Los agentes secretos de los tebeos de los años cuarenta y cincuenta eran eminentemente blancos, atléticos y extranjeros, o trabajaban para alguna agencia de fuera de España, y sofocaban sediciones y revueltas protagonizadas por malandrines de color amarillo, aceitunado, negro, tostado, etc. En general, de otras razas y de otros países. Un ejemplo de las peripecias de este tipo de personajes lo tuvimos en
Jeque Blanco, colección de una editorial española y de autores españoles, pero que relata las actividades por el Magreb de un agente secreto norteamericano llamado Ray Lancaster.

Estos tebeos, violentos aunque inocentes, describen un contexto narrativo lleno de posibilidades: el protagonista vivió de niño en Casablanca, de joven luchó en África contra las fuerzas del Eje, y en su madurez mantiene la ley y el orden en los países africanos que son o han sido colonias europeas.

De toda esta fascinación da cuenta el estudioso Agustín Riera, en un artículo que repasa la colección
de Rollán luego reeditada por BO en los ochenta:


Tebeosfera. La colonia de los tebeos.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

AGENTES DE LA POSGUERRA


Los detectives y policías de recto -aunque agresivo- proceder de los años treinta se convirtieron en justicieros de reputación diferente en los cuarenta. Los gangsters fueron uno de los atractivos de las historietas de corte policíaco y las organizaciones para contrarrestar su avidez delincuente comenzaron a sonar en nuestros tebeos:

HEROES DEL C.I.A, 1945

X-3 Y SU PATRULLA SECRETA, de Valenciana, 1945

En otras colecciones aparecieron inspectores de policía cortados por el patrón de los modelos americanos, como Jim el invencible (en Panchito, de Tesoro, 1945), el Inspector Arno (Gestión, 1946), Pinky el Halcón (Lerso, 1946), Joe Crawford (Fantasio, 1947), o Johnny el Temerario (Ibero Americanas, 1948). Interesante resulta la penetración de este tipo de personajes en los tebeos infantiles, no sólo en Pulgarcito (con Inspector Dan, con colección propia en 1951), también con Historietas, de Goñi (1948), que ofrecía las aventuras de Bing Fisher, o El globo, de Hércules, de 1948, en cuyas páginas aparecía El Duente, Chick Condor, Chicago Kid, Inspector Larry o Detective Ken:

EL GLOBO, de Hercules, 1948

A final de la década de los cuarenta las aventuras de este tipo de personajes siempre tenían lugar en escenarios cosmopolitas, a poder ser con rascacielos, desde los cuales se buscaban otros horizontes. Esto ocurrió con Jim Diamont, que tras sus peleas con maleantes en un escenario urbano presuntamente estadounidense, acaba enfrentándose a peligros internacionales protagonizados por villanos de otras razas y culturas:

JIM DIAMONT, de Valenciana, de 1949

Mientras que algunos tebeos mostraron nuevos héroes enmascarados contra el crimen (El Tigre en Héroes de la aventura, de Geniés, 1949, El Encapuchado (Clíper, 1950), El Duende (De Haro, 1950) o El misterioso X (Valenciana, 1950), o megalómanos malevolentes con “garra” (como La Mano que Aprieta, Grafidea 1948), lo que terminó calando entre el público lector fueron las organizaciones de agentes especiales, con atención por la organización americana FBI, de la cual todos los aficionados recuerdan la colección de Rollán Aventuras del F.B.I. En esta “agencia” militaba el Agente Norton (Jara, 1951) o Victor Denis, también del FBI (Toray, 1950):

VÍCTOR DENIS, de Toray, de 1950

Pero el panorama político del mundo ya se estaba definiendo como un escenario en tensión, y en los tebeos los agentes comenzaron a dejar las calles de la ciudad para moverse por otras urbes y países, en contextos de guerra o enfrentados a militares:

2 AMERICANOS EN EUROPA, de Toray, de 1951

JEQUE BLANCO, de Rollán, de 1951

Ya eran historietas españolas de espionaje.

Tebeosfera. Fundamos una Base Interesante.


LA POLICÍA SECRETA EN ESPAÑA



Las historietas detectivescas y de espionaje fueron del gusto de los lectores de tebeos españoles desde los años veinte (ahí estaba la Biblioteca Reflector Aventuras Detectivescas, de 1925), pero sobre todo cundieron entre el gusto general a raíz de la publicación de cómics de esta temática en revistas como Aventurero (de Hispano Americana, desde 1935), cuadernos como la colección Las grandes aventuras (de 1936, luego título de toda una línea) o Chicos (Gil, desde 1938). Fue Hispano Americana el sello que inició la expansión de este subgénero en los tebeos españoles, produciendo o traduciendo series previamente publicadas en Italia o Francia. Por supuesto, el “mussoliniano” Dick Fulmine merece ser citado entre los hombres de acción, al servicio del Estado, y capaz de enfrentarse a toda una escuadra de aviación si necesario fuere. En España comenzaron a ofrecerse traducidas sus aventuras en 1940:

JUAN CENTELLA (HISPANO AMERICANA, 1940)

JUAN CENTELLA (HISPANO AMERICANA, 1944)

(hubo más colecciones, pero posteriores, y no las tenemos catalogadas)

Nuestros autores incorporaron a los agentes especiales tras la guerra. Tras “nuestra” guerra. Y aquí cabe citar como pionera una de las series ya tratadas en Tebeosfera, la titulada Los vampiros del aire (Marco, 1940), que aún se sitúa en un limbo genérico en el que están esas historietas no muy claramente definidas, como las de Javier Montana (1940) o las de la colección SOL (1941), porque sus protagonistas policías o detectives tocan varios palos: lo detectivesco puro, la aventura exótica, la ciencia ficción, el policía enfrentado al horror, etc. Acaso con el personaje César, el Hombre Relámpago, ya estemos ante un modelo más cercano al del agente especial.

CESAR, EL HOMBRE RELAMPAGO (MARCO, 1940)

Otros títulos que aparecieron a lo largo de la primera mitad de los años cuarenta y que incluyeron acciones de agentes y detectives contra planes criminales de envergadura fueron:

INSPECTOR WADE, EL (HISPANO AMERICANA, 1941)

ALBUMES PREFERIDOS POR LA JUVENTUD, MONOGRAFICOS (HISPANO AMERICANA, 1942)

Hubo héroes extraños, a mitad de camino entre villano y superhéroe, como El Murciélago de Boixcar (Marco, 1943), o El misterioso Dr. Satán, del mismo año, lanzado por Valenciana, sello que publicó otra colección con aventuras de esta índole:

GRANDES AVENTURAS (VALENCIANA, 1943)

También cabe citar las colecciones del sello madrileño Rialto, sobre todo Diamante Negro:

DIAMANTE NEGRO (RIALTO, 1944)

Y hubo más aventuras de otros personajes similares en 1944: los héroes de Álbum de Oro de la editorial Proa, los de Pelícan de Marisal, Gorgorito del sello Tritón, o los del sello Grafidea: Inspector Forbes, o Julio Martín y Casiano Barullo.

Ayudaron en toda esta labor de catalogación Adolfo Gracia, Andrés Álvarez, Antonio Moreno, Jorge Tarancón y más.

Tebeosfera. Gente especializada.


RIP KIRBY, ASEADO Y ELEGANTE TRAS LA CONTIENDA


Rip Kirby no nació como agente secreto, sino como detective con más de un punto de concordancia con el prototipo clásico de sabueso intelectual al estilo de Sherlock Holmes.
Pero nació tras la guerra.
La II Guerra Mundial lo cambió todo. Kirby, de hecho, no era un investigador de academia. Era un ex marine. Y su aspecto de intelectual, sus trajes tan perfectamente cortados, o el uso de mayordomo, no ocultaban su capacidad para entrar en acción y demostrar sus cualidades físicas.
Se inauguraba un nuevo modelo de personaje, ostentador de cualidades admirables, depositario de los valores del héroe "moderno" (militar valiente inteligente elegante y guapo) y por supuesto al servicio del Bien.
El Bien, con mayúscula, visto como tal desde un Bloque.
Luego todo se llenó de espías.

De Rip Kirby ya hemos hablado aquí. De entrada por el excelente repaso que le dio a la serie nuestro añorado colaborador Eduardo Martínez-Pinna:


Y de salida por la minuciosa labor de catalogación a la que nos obliga la serie, cuya edición ha sido guadianesca en nuestros tebeos (estos son los títulos que contuvieron historietas de Rip Kirby, si bien no tenemos catalogados muchos de sus números):

RIP KIRBY (HISPANO AMERICANA, 1947)
DETECTOR (HISPANO AMERICANA, 1951)


Tebeosfera. En guerra por catalogar todos los tebeos elegantemente.