martes, 12 de octubre de 2010

SUPERHEROES Y ESPIONAJE EN EL SIGLO XXI


El espionaje reflotó a partir de la fecha de la caída de las torres, o sea, con la inauguración del siglo XXI. Se había concitado un nuevo ambiente bélico y existía la posibilidad de volver a explotar estos personajes, ahora muy activos por la zona del Medio Oriente. Con todo, no eran ya los mismos espías que los que imitaban o parodiaban a Bond y que habían seguido apareciendo hasta el final del siglo XX, éstos tenían vidas propias, además de superpoderes y una tecnología no soñada cincuenta años atrás.

Recordaremos, de nuevo, únicamente las series o colecciones más relevantes aparecidas hasta hoy dentro de los universos superheroicos. En Marvel se le extendieron permisos para actuar expeditivamente a Mística, Elektra, Wisdom, Capitán Britania, al incombustible Lobezno y al nuevo equipo de los Agentes de Atlas:

ELEKTRA, PLANETA, 2002
MÍSTICA, PANINI, 2005
LOBEZNO. ENEMIGO DEL ESTADO, PANINI, 2006
[este arco argumental tiene lugar solamente en los seis primeros números de esta colección -tanto ordinarios como los especiales-]

WISDOM, PANINI, 2008

CAPITÁN BRITANIA Y EL MI-13, PANINI, 2009

AGENTES DE ATLAS, PANINI, 2008
AGENTES DE ATLAS, PANINI, 2010

AGENTES DE ATLAS, la serie

Por su parte, DC Comics se planteó inocular el espionaje en una de sus Ligas de la Justicia, y planteó el nuevo grupo Checkmate (aquí Jaque Mate), con guiones de un especialista en género negro, Greg Rucka, y con dibujos de un español, maño para más señas: Jesús Saiz.

JUSTICE LEAGUE ELITE, PLANETA, 2006

JAQUE MATE, PLANETA, 2007


Catalogaron Andrés Álvarez, Félix López y Antonio Moreno.

Tebeosfera. Catalogando hasta el último segundo.

lunes, 11 de octubre de 2010

SUPERAGENTES Y ESPIHEROÍNAS


No sólo de Nick Fury y Black Widow podía vivir el espionaje norteamericano. Los superhéroes, sobre todo en los ochenta, descubrieron un pasado a veces vinculado con las agencias secretas o con misiones militares de alto nivel. El supertipo Wolverine (o Lobisome, o Lobezno) era un maleducado con garras de adamantium que no respetaba la prohibición de fumar, pero también era ducho en las artes de espiar a los enemigos del imperio americano, oficio que estuvo desempeñando largo tiempo antes de meterse a supertipo.
Durante los noventa fueron creadas varias series de superhéroes o de héroes especiales en los Estados Unidos que aportaron algunas ideas nuevas a los tebeos de los espías en tanto que sus protagonistas tenían cualidades sobrehumanas. Del sello DC podríamos recordar tres títulos:





Del sello Marvel, hubo varias aventuras desperdigadas de varios mutantes en distintas colecciones, muchas veces con SHIELD al fondo:




Llegados al final del siglo surgió una nueva camada de espías, que era como multiplicar Bond por tres y concederle las curvas de Modesty Blaise. Este pudo ser el espíritu de Danger Girl, colección gestada en la casa Image para brindar excitante entretenimiento y poses de contorsionista a los lectores de una época en la que importaba más la apariencia que los contenidos. Nuestros tebeditores (Álvarez, Gracia, López), han catalogado con gusto todos los tebeos de estas muchachas de largas piernas:


Además, Félix López, que es quien se ocupó de estas chicas de cadera dúctil, se ha molestado en hacer la ficha de serie de Danger Girl y una de adaptaciones de estos personajes:

DANGER GIRL, la serie




Tebeosfera. Chicos peligrosos catalogando.


domingo, 10 de octubre de 2010

ESPÍAS GALOS DEL NUEVO MILENIO



La caída de las torres cambió el mundo. O la perspectiva que se tenía del mundo. Ahora los representantes del mal resulta que eran otros, o éramos nosotros. Y los megalómanos se habían diluido entre una masa humana potencialmente enemiga, disimulados entre el pueblo llano. Los espías lo tenían más difícil en un mundo hipercomunicado virtualmente repleto de villanos.

Las series francesas y belgas de agentes secretos y espías más importantes de esta última década han sido: Insiders, de 2002; la de ciencia ficción Mayam, de 2003; las de 2004 Lady S y Paquebot des sables; Black Op, de 2005; Sir Arthur Benton, 2005; La liste 66, 2006; Les exploits de Poison Ivy, 2006; la fantástica Lans Sirling, de 2007; Loukase, de 2007 también; Nico, de 2010; o la paródica aparecida recientemente Comando colonial, de 2010.

En España (según catalogación de Andrés Álvarez) hemos disfrutado de:



Tebeosfera. Puestos al día en todos los géneros.

sábado, 9 de octubre de 2010

ESPÍAS GALOS DE FIN DE SIGLO



La industria de la historieta francesa ha seguido saludable en estos últimos años, y en ella han tenido cabida todos los géneros, siendo el de espionaje no excesivamente explotado durante los noventa por existir un coloso en circulación (tatuado con un trece) que eclipsaba todos los demás intentos. No obstante, surgieron tebeos y series interesantes, como el tebeo Boca de diablo, o la serie protagonizada por Jacques Gallard, en 1983, que aquí publicó IRU:

JACQUES GALLARD, de IRU


Al calor del tema de las conspiraciones que se puso de moda en los ochenta en el cine, la novela y los tebeos, surgieron en Francia algunos títulos interesantes, como el irónico Le Sombre Vilain, la cercana a XIII titulada Alpha (1996), u otras como Niklos Koda (1999) o Kenya (2001). El título Constellation, de 2002, era una historieta de espías, cierto es, pero lo interesante de este libro de Peeters era la reflexión que se hacía en el mismo sobre la formulación de los relatos.


ALPHA, de Grijalbo / Norma


CONSTELLATION, de Astiberri


Tebeosfera. Constelación de tebeos.


viernes, 8 de octubre de 2010

ESPÍAS Y CONSPIRACIONES


Empapados del ambiente paranoico originado por la "guerra fría", a partir de los años sesenta los ciudadanos de los países occidentales quedaron a merced de numerosas teorías conspirativas que implicaban ocultos poderes en la sombra que manipulaban los destinos del resto de la humanidad a su antojo. Fruto de esto surgieron multitud de películas y novelas que usaban de la conspiración como parte fundamental de su trama o tomando algunos elementos. La saga literaria de Jason Bourne supo aprovechar estos elementos, y de las novelas de Ludlum surgió (por decir algo) la serie XIII, una historieta europea que sus autores Vance y Van hamme convirtieron en éxito de ventas.

Hemos recuperado un texto de Manuel Barrero, publicado previamente en papel y revisado especialmente para la ocasión, donde analiza todos estos detalles de forma amena.






Tebeosfera. Conspiramos todo lo que podemos, pero con tebeos.

jueves, 7 de octubre de 2010

YA NO ES TAN DIVERTIDO SER AGENTE SECRETO



Los ochenta (o los posmodernos, o los deconstructores) nos trajeron otros agentes secretos, aburguesados, hastiados, desorientados. No eran Bond. No se divertían probando tecnologías nuevas o paseándose por los destinos de sus misiones. Antes bien, al contrario, padecían sus misiones.
Los nuevos agentes secretos que conocimos en esta década surgían en una cultura sin tan marcados referentes, en la que aquellos grandes relatos de antaño ya no tenían validez. Ya no se planteaban "salvar el mundo"; si acaso podían intervenir en un asunto concreto y salvar el propio pellejo.
Dos de los mejores ejemplos de agentes secretos desprovistos de la coraza de fascinación de los sesenta fueron Max Fridman, creación italiana de la que ayer nos hablaba Ricardo Vigueras, y XIII, creación belga que se ha constituido en el paradigma del espionaje en el cómic durante los últimos 25 años.

De Fridman no ha habido una colección exclusiva en España, pero Antonio Moreno y Félix López han logrado que su ficha de serie arroje todos los resultados con un clic:


Los tebeditores Andrés Álvarez y Javier Vidiella han catalogado todos los libros de XIII publicados en España:


Tebeosfera. Nos divertimos catalogando historietas.

miércoles, 6 de octubre de 2010

EL ESPÍA BURGUÉS


La aparición de Max Fridman en la revista Orient Express en 1982 supuso una vuelta de tuerca al género de espionaje. No era necesariamente algo nuevo, era otra fórmula de acercamiento a los espías del cómic consistente en dejar de lado las frivolidades dinámicas de Fleming para acercarse a la frialdad mesurada de Le Carré.
Este espía, que no surge del frío sino de la caliente Italia, plantea un interesante contraste entre su apariencia burguesa y frágil y los destinos exóticos a los que le lleva su trabajo. Y más que exóticos, trágicos, como el escenario de su última aventura: España en su última guerra civil.

El profesor de la Universidad de México y experto en novela criminal Ricardo Vigueras ha lanzado una atenta mirada a las aventuras de este "espía tranquilo" que constituye otro aporte documental de peso de Tebeosfera:

MAX FRIDMAN. ESPÍA A SU PESAR

Tebeosfera. Las miradas más intensas sobre los tebeos más interesantes.

lunes, 4 de octubre de 2010

LOS RESCOLDOS DEL ESPIONAJE



En la España de los años ochenta, al calor del llamado boom del cómic, los espías siguieron superviviendo en ciertas publicaciones donde se barajaban los planteamientos de antaño (todavía hubo espías militares circulando entre nazis) con los de más rabiosa actualidad (esos espías con maneras de Charles Bronson o con poses de Clint Eastwood):


CASCO DE ACERO, EPESA, 1981




AGENTE SECRETO, EPESA, 1982


Los planteamientos clásicos del espionaje habían caído en la redundancia, en argumentos trillados hasta el agotamiento, y los esfuerzos de Producciones Editoriales, Dalmau Socias o el grupo GTS no llegaron a consolidarse en el mercado:





No deja de ser llamativo que hasta hubo quienes acudieron a los clásicos, a títulos tan resonantes como "FBI", que tanto despertaba la nostalgia del aficionado a los tebeos, o a personajes tan pioneros como Nick Carter, que a esta altura de la película ya nadie recordaba que con él surgió el subgénero de los agentes especiales a finales del siglo XIX:



Estos agentes ya no seducían al "nuevo" lector de cómics, presuntamente renegado de los "antiguos" consumidores de tebeos.

Pero sí los que llegaron luego, los inmersos en otros géneros (como los superhéroes) y una nueva hornada de antihéroes despojados de relumbrón, sin afeites, aparentemente anodinos o perseguidos por sus propios jefes, como Max Fridman, cuyas aventuras comenzaron a traducirse en España en 1985, o XIII, cuyos libros se editaron en español en 1987.

[Catalogaron: los tebeditores secretos]

Tebeosfera. Nueve de cada diez espías están catalogados.


LA SUPERVIVENCIA DEL ESPIONAJE EN LA ESPAÑA DE LOS SETENTA


Si ayer comentábamos algunas de las series de agentes secretos desarrolladas por españoles, o en España, hoy revisamos las colecciones publicadas en nuestro país que intentaron explotar este subgénero en un momento en el que la crisis de la industria de los tebeos ya era evidente. Estas colecciones que a continuación mostramos, precisamente por insistir en un subgénero que ya no era el preferido por los lectores -salvo en su vertiente paródica-, atestiguan la situación de penuria editorial.
Por un lado, estaban los que intentaban aprovechar sus fondos editoriales para mantener colecciones en el mercado, lo cual fue la política de Ursus, sello sucesor de Toray, con colecciones como Servicio Federal, Agente Especial o Espionaje.

SERVICIO FEDERAL (URSUS, 1973)

ESPIONAJE (URSUS, 1974)

AGENTE ESPECIAL (URSUS, 1974)

SERVICIO FEDERAL (URSUS, 1980)

Maisal emuló a sellos como Boixher en su explotación de historietas producidas para el mercado europeo (traducidas aquí con nula consideración hacia sus autores originales), como fue el caso de Z33, serie creada para el mercado francófono que publicó el sello Imperia, con idéntico espíritu que la ya comentada X-13 / K22, y que era obra del guionista Eduardo Sotillos y los dibujantes Pedro Henares y Aurelio Beviá:

AGENTE SECRETO Z33 (MAISAL, 1979)

AGENTE SECRETO Z33 (MAISAL, 1980)



En otros casos, atendimos al esfuerzo de algunos autores que pensaron que el apoyo de una serie televisiva podría redundar en jugosas ventas de tebeos inspirados en ellas, como le pasó a J. Rumeu, cuyo trabajo en Valenciana no logró éxito pese a la buena presencia de los tebeos:

TRILLIZAS (EDIVAL, 1977)

LOS ÁNGELES DE CHARLIE (EDIVAL, 1979)

Todas estas colecciones de tebeos gozaron de corta vida, puesto que no superaron la decena de números, y eso era señal de un mercado agotado, de un panorama editorial yerto en el que el subgénero de los espías ya no daba beneficios. Incluso planteamientos de presunta mayor calidad, como los de Rollán, con buenos guiones (los últimos de Toutain), buen dibujo y presentación apetente, fracasaron:

BIKINI-CAT (ROLLAN, 1977)

DIABLO SMITH (ROLLAN, 1977)



Ya no era la editorial Rollán de años atrás, cuando sucedía el festival semanal en el quiosco a la espera de los agentes del FBI... No, los espías españoles fueron una víctima más de una industria en la que el reciclaje, la traducción incompetente, el remontaje indiscriminado y la desconsideración de los editores por los derechos de autor era la norma.

Tebeosfera. Los días tristes de la historieta española también deben ser recordados.

[Estas catalogaciones, sin la intervención de Adolfo Gracia, más tristes hubieran sido. Y Moreno ayudó lo suyo]

[Imágenes de Noiquet para Servicio Federal, 7; de J. Rumeu para Los Ángeles de Charlie, 1; de Fernando Fernández para Diablo Smith, 2.]


domingo, 3 de octubre de 2010

AGENTES SECRETOS DE ESPAÑOLES O DE ESPAÑA


La aportación española al subgénero del espionaje ha sido escasa, salvando la parodia, que es monumental si tenemos en cuenta todas las operaciones de la TIA.
Nuestros agentes secretos fueron desarrollados principalmente para el extranjero (como fue el caso de Super Agente 86 o Yalahas Piff Iado, que comentábamos días atrás) o bien para el mercado español cuando éste reflotó débilmente tras el fin de la dictadura, durante el periodo denominado "del boom". Un ejemplo de lo que habíamos hecho antes fue Dan Lacombe, un personaje de Cussó dibujado por el principiante genial que firmaba Bernet, creada para Spirou en 1969 y que en España pudimos leer en los tebeos Chito y Mocambo, hasta que recientemente la ha recuperado con dignidad Glénat, con prólogo de Alfons Moliné, que nos ha dado permiso para reproducirlo:


La ficha del tebeo y la de la serie, obra de Antonio Moreno, están aquí:



En los setenta surgieron otros personajes de historieta que coquetearon con el espionaje, de los cuales ya hemos dado cuenta en este blog, como GÉMINIS, la intrépida TEQUILA BANG, el también paródico FEDERICO MENDELSSOHN o el circunspecto POLUX, de Manfred Sommer, de quien también hemos hecho ficha de serie:



Los mejores espías de los ochenta llegarían de Francia, como podremos comprobar en siguientes días.

Tebeosfera. Una serie de acertadas catalogaciones.


sábado, 2 de octubre de 2010

GLI SPIE DEI FUMETTO


Espías hubo en Italia, aunque aparentemente en menor medida que en otros países. Las ediciones italianas de Rip Kirby o Secret Agent X-9 no han dejado de aparecer en su mercado desde que se tradujeron por primera vez allí, modificando su título para acercarse a la moda del espionaje a cierta altura, como ocurrió en 1966 con Agente ZZ, versión de Johnny Hazard en la cabecera Assi dell'Avventura, en 1966 (que, por cierto, se alternaba en su salida a la luz con la edición italiana de Eddie Constantine).
Desde la segunda mitad de los sesenta, los policías metidos en casos internacionales y los espías comenzaron a proliferar en los fumetti: En 1965 apareció el libro de historieta JAMES BOND OO7. MISSIONE ROYAL, que la editorial RM lanzó para aprovechar el éxito del personaje en los cines. El mismo año fue lanzado el título SPIA Nº 13 por Franca Editoriale, que duró trece números. GUERRA DI SPIE, de editorial Corno, sólo duró seis números, pero planteaba un tratamiento interesante del subgénero. Corno no se detuvo ahí, y al año siguiente lanzó SERVIZIO SEGRETO, una colección de diez números que publicó material de agencia servido por editores londinenses. Sin salir del ecuador de los sesenta, en 1966, el agente de la CIA Dennis Cobb comenzó a vivir aventuras dentro de la colección LEX ET JUSTITIA. El título de la serie era en realidad AGENTE SS 018, y su dibujante principal fue el muy conocido Magnus (Roberto Raviola), que dibujó sus aventuras, junto a otros autores, hasta 1984. De 1966 también partió la colección GOLDRAKE, con las aventuras del "agente playboy", una versión más disipada de los agentes secretos, en este caso a cargo del editor Erregi, que duró 316 números, hasta 1980, más algunos especiales.
Otros lanzamientos con este tipo de personajes se produjeron a finales de la "década de las flores". En 1967 salió de la colección BOOM, con algún que otro espía; en 1969, los tres números de SPIA CONTRO SPIA, del sello boloñés Testaj Editore; aquel mismo año vio la luz el mayor de los éxitos del género en Italia, hijo de los italianos Max Bunker (Luciano Secchi) y Magnus: ALAN FORD, una sátira surrealista de los agentes secretos que gozó de bastante éxito en Italia (cerca de mil números aparecieron hasta 1992), pero, curiosamente, mucho más en su distribución por la antigua Yugoslavia.
En los setenta, los italianos siguieron explotando el subgénero, incluso con morbo, como ocurrió con la colección de la espía nazi HESSA (Erregi, 1970), que pervivió 46 números y a la que seguirían otras series de corte similar. Siguieron apareciendo espías "normales" en los setenta, aunque menos importantes: la serie del espía militar Mike Steel fue publicada en la colección ALBI CORRADO TEDESCHI, de ese mismo editor, en 1971; la aparecida en 1973, GLI SPIETATI, de Kristina Editrice, duró cinco números; en 1976, Arnoldo Mondadori Editore puso en circulación la colección mensual SECRET, inaugurada con el libro SECRET AGENT. Durante la década siguiente supervivieron algunos de los espías ya mencionados, como Ford, demostrando que lo que interesaba a los lectores era la versión paródica del subgénero; recordemos que los cómics de espías de más éxito ahora eran aquellos en los que aparecía la Paperon Intelligence Agency en la que el "Donald italiano", Paperino, llevaba una doble vida como agente secreto (nació en 1969, pero ha perdurado hasta hoy mismo). En los noventa hemos apreciado la vuelta al género que se hizo con la serie Agente Fanto Max en los ALBUM OMAGGIO, suplementarios de la colección INTREPIDO SPORT, por ejemplo. Y recientemente ha vuelto a tener éxito otra serie paródica de espías / pato: DOUBLE DUCK, nacida en 2008.

En España disfrutamos poco de estos personajes. Nunca conocimos una colección con las aventuras de Alan Ford, pero sí tuvimos dos colecciones de HESSA, la espía nazi, que los tebeditores Sitjà, Moreno, Gracia, Basarte, Álvarez y Díaz han catalogado adecuadamente.

HESSA (ELVIBERIA, 1976)

HESSA (ASTRI, 1987)

Tebeosfera. Fumetti di spie, aunque sea morbosi, e tuto il resto!

viernes, 1 de octubre de 2010

ESPÍAS NIPONES


Japón no fue un foco de viñetas con espías, precisamente, y de hecho sus agentes secretos del cómic se diferenciaban de los occidentales, partiendo del gusto de los nipones por la mixtura de géneros y por la exageración en los subgéneros. De esta guisa, podríamos calificar como tebeo de espías pionero el de El octavo hombre, de 1963, obra de Kazumasa Hirai y Jiro Kuwata, que trataba de un policía al que transferían un cerebro y adquiría poderes que le llevaban a enfrentarse a criminales en el ámbito internacional.
Pero en realidad el primer agente secreto japonés genuino es Agente S-5, creado por Noburu Kawasaki en 1965 para la revista Shōnen Book de la Editorial Shūeisha. Estaba inspirado en las peripecias de James Bond, mas no operaba en solitario pues se hallaba integrado en un escuadrón especial en el que cada miembro estaba identificado con un palo de la baraja y, todos, actuaban al servicio de la organización internacional de agentes "S".
El primer agente japonés famoso fue sin duda Lupin III, creación de 1967 de Monkey Punch (seudónimo de Kazuhiko Kato) que se publicó en la revista Weekly Manga Action hasta 1972. Aquel mismo año nació el agente 009-1, de Shōtarō Ishinomori, para la misma revista de Editorial Futabasha. Esta era una serie realmente original: trataba de un mundo alternativo en el que la Guerra Fría ha persistido casi 150 años con los bloques oriental y occidental totalmente separados. La protagonista era en este caso Mylene Hoffman, un androide femenino que espía para los agentes del bloque Oeste.
Con todo, el manga de agentes secretos más recordado es Golgo 13, creación de 1969 de Takao Saito para Big Comic, de la Editorial Shōsgakukan. Golgo 13 es un mercenario a sueldo del mejor postor que se encarga de casos de alto nivel. Lo sorprendente de este tebeo era su calidad de amoral, la frialdad de su protagonista y el suspense que lograba el autor narrando sus asesinatos. En España, gracias a Glénat, hemos podido disfrutar de sus mejores aventuras:


En los setenta también hubo espías nipones. El tebeo de suspense médico Black Jack, del maestro Tezuka, nació en 1973, pero tras el arranque de la serie, una organización secreta comienza a poner en jaque al doctor protagonista y el relato adquiere algunos tintes propios del espionaje. Se publicó en Shōnen Champion de 1973 a 1983, y en España lo hemos podido leer también gracias a Glénat, en las colecciones:


El manga "oscuro" de Tezuka titulado MW, de 1975, también contuvo elementos de espionaje, si bien el tema principal del cómic no son las misiones especiales sino la esencia de la maldad humana. De desarrollo más ligero fue la serie de Buichi Terasawa de 1978, Super Agente Cobra, creada para la revista Shōnen Jump y que llegó a publicar 18 libros de este pirata espacial que modifica su apariencia con cirugía y su memoria para escapar de su violenta vida, pero la Mafia Espacial, una suerte de agencia criminal, intentará darle caza.


Las series de manga con elementos de espionaje más recientes ya se incluyen en grupos genéricos mezclados con la aventura adolescente, el thriller policiaco grupal o la ciencia ficción. Como es el caso de Ghost in the Shell, de 1989, de Masamune Shirow, para Young Magazine (de Kōdansha). Historia genial que puede calificarse como thriller futurista de espionaje, que nos cuenta las desventuras de Motoko Kusanagi, una agente al servicio de la Sección 9 especializada en crímenes tecnológicos. Pero ella es un cyborg, en un mundo de cyborgs...
La serie gozó de tanto éxito que tuvo continuaciones: Ghost in the Shell 1.5: Human-Error Processor, en 1991, por ejemplo. En España hemos podido leer estas historias en:


Citemos tres más de entre las series recientes: Codename Sailor V, de Naoko Takeuchi, Gun Smith Cats, de Kenichi Sonoda, y Metal Gear Solid, que ha tenido edición española:


Tebeosfera. Tebeos de uno a otro confín.