miércoles, 21 de noviembre de 2007

MARSHAL LAW

MARSHAL LAW. O la tesis del látex

Por Antonio Santos (de su serie La voz en el desierto, entrega 30)

Los superhéroes encarnan un número de encomiables virtudes que se espera que nosotros, los mezquinos humanos, emulemos. Pero… ¿son realmente tan nobles y desinteresados, desprendidos? ¿De veras no tienen nada que ocultar? Y si sometiéramos a un estricto análisis su indumentaria… ¿qué obtendríamos? ¿Por qué tal prenda, con tal tejido, o sustancia? ¿O qué placer secreto conllevan algunas de sus acciones? ¿…uno menos noble y altruista? ¿…uno más egoísta y humano? ¿…uno puramente orgásmico?

Esto, en síntesis, es lo que estos dos caballeros ingleses, Pat Mills y Kevin O’Neil (oriundos de un país versado en represiones sexuales) intentaban explorar o plantear, eso sí, pasándolo bomba y dinamitando arcaicas estructuras durante el proceso.

Mientras que para algunos es pura abominación de grosería y brutalidad gratuita, para otros es un deleite. Vivo y satírico trazo de las entretelas del MAINSTREAM. Auténtico cómic para adultos, distante de la etiqueta que se supone define a ese género: o bien una aberración intelectual suprema y egoísta incomprensible o un burdo escaparate de pornografía gráfica.

Datos técnicos.-

Marshal Law TAKES MANHATTAN: CRIMEN Y CASTIGO (Lo de Takes Manhattan alude a la canción de LEONARD COHEN, ¿no? Y Crimen y Castigo, al famoso clásico ruso, ¿no?) Escrito con saña por PAT MILLS (ese de JUDGE DREDD, entre otros) y dibujado con mordaz mala uva por KEVIN O’NEILL (el de La Liga De Los Caballeros Estupendosos); entintado por MARK A. NELSON y el propio O’Neill; al colorín acuarelado por MARK CHIARELLO y también por O’Neill (¡qué hombre más infatigable!) Lo tradujo a nuestra lengua universal: LORENZO DÍAZ, rotulándolo con paciencia MÓNICA SÁNCHEZ. COLECCIÓN PRESTIGIO, nº 35, dirigida por ANTONIO MARTÍN. Material MARVEL original publicado en la línea EPIC en 1989. PLANETA-deAGOSTINI lo editó aquí en 1992, ¡el año de los fastos fastuosos! Costaba 525 pesetas (¿alguien las recuerda? ¡El mundo parecía entonces más económico y sencillo…!)

De qué va.-

Nueva York, 2019 (el año de los REPLICANTES). En Manhattan se alza un colosal rascacielos, una institución psiquiátrica que presta terapia a lo más granado del mainstrean, superhéroes muy familiares, cuyos poderes les han enloquecido. Tratando de eludir su encarcelamiento, el temible EL PERSEGUIDOR (un vigilante tipo THE PUNISHER) pide asilo en el centro, pues DON MATRIONE (identidad civil del vigilante, una guasa a cargo de DON PENDLETON, padre de los PULPS sobre THE EXECUTIONER, en el cual se basa The Punisher), alega cobardemente dificultades técnicas psicológicas. Esta táctica dilatoria no convence a las autoridades de SAN FUTURO, la ciudad edificada sobre las ruinas de SAN FRANCISCO, abatida por el MEGAMOTO de 2010. Encargan, pues, al cazador de superhéroes y vigilantes Marshal Law (o JOE GILMORE, en horas no lectivas) traerlo de vuelta, a rastras si es necesario. El Perseguidor, temeroso de Law, logra huir y los internos provocan un sangriento motín. Y mientras el vigilante y Law despachan viejas rencillas enconadas, los locos alcanzan la azotea. Exhibiendo sus poderes, desarrollamos mediante INGENIERÍA GENÉTICA, se arrojan a la calle, en pos de la libertad, pero acaban aplastándose contra la acera.

Marshal entrega a los CANÍBALES que pululan por la isla a El Perseguidor, quienes, de forma más visceral, proporcionan a su ex tutor en “técnicas de interrogatorio” (eufemismo para definir la tortura) un castigo más adecuado al criterio de Law, desbaratando la confabulación que el JEFE DEL DEPARTAMENTO DE POLICÍA de San Futuro había ideado: eliminar al excesivamente escrupuloso Marshal Law y exculpar al sanguinario El Perseguidor, elemento útil en su política policial.

La capa da confianza.-

Crimen y Castigo es una pequeña novela gráfica que continúa las seis primeras entregas de este bizarro elemento (tituladas FEAR AND LOATHING, como la película, sí, y como el emblema que cruza el torso del propio Marshal), igualmente editadas por Epic y Planeta. En esas entregas, se desglosaba el origen de estos superhéroes y este mundo paralelo, pretexto para criticar los supuestos valores que encarnaba el SUPERMAN pre-mortem (definido aquí como EL ESPÍRITU PÚBLICO), icono y banderín de enganche para toda una generación de jóvenes deslumbrados con la capacidad de doblar vigas con las pestañas.

Tras recibir una cierta ingeniería genética (definida como la ÚNICA OPERACIÓN) de origen sospechosamente nazi, los candidatos padecían una transformación radical y quedaban alistados a la brigada especial de las ÁGUILAS AULLADORAS (otra coña, sobre SARGENTO FURIA), pasando a combatir en LA ZONA, o CENTROAMÉRICA, para extender la hegemonía norteamericana por el cono sur del continente.

Pero al estar estos tratamientos eugenésicos extendidos por el mundo, la rápida y contundente victoria originalmente concebida se ralentiza y la guerra termina en tablas.

Las enseñanzas de Matrione, origen de su odio, revolvían las entrañas del idealista Gilmore. Pero no sólo las del futuro Marshal Law, sino también las de unos grupos armados centroamericanos que perseguirían al especialista de la CIA hasta los USA, emboscándole en CENTRAL PARK, donde un feroz tiroteo destrozará a su familia (¿os suena?), mientras Matrione escapa por el lavabo de señoras…

Esta historia se escribió en plena agonía de la URSS y estando aún muy calientes los escándalos de NORIEGA y OLIVER NORTH. Huelga señalar que si Mills planteara ahora la historia la centraría en ORIENTE MEDIO, aunque quizás la Historia aún le permita tener razón.

Men without pain.-

Mills, autor con inquietudes FABIANISTAS (de esa izquierda de: «¡Abramos las fronteras a todos! ¡Pero no los quiero ver en mi barrio! ¡Y no toquéis mi JAGUAR, que me ha costado un huevo comprarlo!»), encontró un excelente vehiculo en el personaje creado por su paisano, O’Neill, otro habitual de 2000 AD, para exponer, mediante picante parábola y candente ironía, sus tibios planteamientos antiimperalistas.

Asimismo, vio en el personaje una forma de trasladar ciertos conceptos que tenía ideados para Judge Dredd (a quien consideraba en peligro de desfase; quizás, dada la alternativa tipo TOLERANCIA CERO que vino después, debieron arriesgarse con sus propuestas, pues Mills tiene coco), pero no se las permitieron plasmar.

Socorriéndole inesperadamente aparece O’Neill con este estrafalario MATACAPAS y sus conceptos aglutinados de un modo anárquico, cosa que Mills soluciona organizándolos y politizándolos (en serio; recordad que hablamos de un cómic para adultos). Pero ante el tablero de dibujo, O’Neill resta hierro ideológico y añade mordacidad. El resultado agrada a Mills, devoto enemigo de los superhéroes, todo lo contrario de O’Neill, ¡ávido fan del mainstream!

Es obvio que semejante mezcla sugiere una obra maestra, puesto que los conocimientos de uno afilan todavía más el ingenio del otro. Y teniendo en cuenta su temática, y lo convencional (por no decir conservadora) política de la casa matriz del sello Epic, asombra que éste sea un producto Marvel, pues ataca a sus mismas entrañas sin piedad y con alborozo. ¿Podría haberse editado hoy?

La máscara trastorna.-

Mills idea un paisaje de ruina esencialmente moral, de decepción, rabia, locura y descontrol. Joe (otro Joe, como Dredd) Gilmore, encarnación juvenil del ingenuo idealista dotado de una elevada concepción moral de lo que debe ser la conducta de un superhéroe (incrustada en su mente por los tebeos de la EDAD DE ORO y PLATA, LONE RANGER, HOPALONG CASSIDY o JOHN WAYNE), acude a los centros de reclutamiento fascinado por las facultades que venden las Águilas, y sobre todo, por el hechizo del logro capital del programa: el Espíritu Público. Prometen éxito, victoria y conquista indoloros. Y con el embrujo que produce la máscara, que anula la identidad y deshumaniza, todos los excesos son válidos. En el campo de batalla, todo el efecto ideológico galante queda truncado por la sucinta brutalidad de la naturaleza humana, la superhumana y la de la guerra. Gilmore no logra asimilar este choque con la realidad y el egoísmo de unos sujetos cuyos poderes especiales no les sirven para hacer el mundo mejor, sino para expoliarlo (¡vaya, de nuevo la palabra!). Sus cuerpos superiores, semidivinos, pueden despedir rayos o llamas, pero sus mentes siguen siendo vulgares, no han progresado en absoluto; incluso experimentan regresiones salvajes.

Y el impacto de este descubrimiento le produce una honda decepción y fobia, transformándolo en el implacable, sádico y despiadado Marshal Law, martillo de herejes, paganos e hipócritas.

De todos cuantos traicionaron el Sueño.

Este es el enfoque intelectual de Mills (insertando observaciones de corte feminista, estridentes y grotescas, o señalándonos los exhibicionismos, fetichismos, ambigüedades homosexuales y conductas sadomasoquistas vigentes bajo la máscara); O’Neill, que se conoce al dedillo el género (¿no ha sido, al fin y al cabo, el motor para convertirse en dibujante de cómics?), sus tópicos y clichés, dibuja de modo esperpéntico algunas de las “elevadas” conductas por las cuales se guían los superhéroes, retratando sus comportamientos aberrados e hipócritas, sus pasiones inconfesables ocultas y, al mismo tiempo, abiertamente manifiestas, en sus uniformes. Todo eso está ahí (sólo hay que pararse un momento para verlo), número tras número, a cada aventura, en cada viñeta.

Pero en vez de señalarlo, SCOTT MCCLOUD (el AL GORE de los tebeos) prefiere devanarse los sesos y abrumarnos mostrándonos unas incomparables fantasmagorías GOYESCAS (muy bien urdidas, eso sí) que suceden en el espacio en blanco entre las viñetas (donde, en realidad, no hay nada.)

Mills y O’Neill, más pragmáticos y simples, partidarios del bollo diario, logran despellejar, con más inteligencia y profundidad, tales obras, sin tener que recurrir a unos elevados conceptos propios de las elucubraciones vanidosas de FRASIER CRANE.

La decepción como arma.-

Esto es lo que impulsa a Joe Gilmore a trocarse infatigable azote del hipócrita enmascarado. Pero su fobia resulta doblemente espoleada cuando su novia (una activa feminista insensata) es violada y asesinada por un superhéroe. No sólo descubre que el código que él creía inmaculado está lleno de putrefacción; que nadie respeta esa ley galante de caballería supergenética, esgrimida con todo colorido por los superhéroes en los tebeos, haciéndole quedar como un palurdo, tonto, ñoño sin parangón: añaden esta infamia a la ofensa. Y esto lo desquicia, le hace sentir repugnancia hacia sí mismo, la cual vuelca sádica y liberalmente sobre sus víctimas, pues él es incapaz de autodestruirse… aún al menos.

Marshal Law aparece en una era convulsiva en el cómic: finales de los 1980. ALAN MOORE acaba de revolucionar el género con WATCHMEN y LA BROMA ASESINA y FRANK MILLER hace otro tanto con DAREDEVIL y DARK KNIGTH. El mundo del cómic, anquilosado, además debe vérselas con un revelo generacional influenciado por iconos como RAMBO, TERMINATOR o ROBOCOP, y las tibiezas insustanciales e hipócritas de unos personajes desfasados no les convencen. The Punisher, aparente duro de esos tiempos, triunfa y BATMAN muestra una faceta más oscura y vengativa. Desde Japón llegan los primeros MANGA, una narrativa gráfica más fresca y sin tantos tapujos o complejos ante determinados tabúes del COMIC CODE. Marvel empieza a resquebrajarse. Epic, su sello respuesta a la LÍNEA VÉRTIGO (o su equivalente) de DC COMICS, trata de dar respuesta al lector que ha crecido y se siente apurado ante las aventuritas de un SPIDER-MAN destinado directamente a imberbes, pues aún reserva nostálgico cariño por las historias del LANZARREDES de su infancia y juventud.

Los superhéroes, frente a un mundo en el cual hay pistolas en los colegios, ¿cómo reaccionan? ¿Cómo combaten esa cotidianeidad de un Nueva York de dos mil asesinatos anuales? ¿De una policía inoperante y corrupta? ¿Con un TONY STARK alcoholizado? ¿Con la diatriba ampulosa y hueca de un supervillano que planea un tortuoso atraco al banco?

El divorcio entre el mundo fantástico y el real no puede ser mayor. Y lo peor es que, desde esas viñetas, los enmascarados eluden abiertamente los temas controvertidos en los cuales la Marvel se jacta de estar implicada, siendo la primera-primera en adaptarse a las circunstancias de la calle. Pero en realidad estaba de ésta más lejana que del planeta Plutón.

Y para colmo llegan estos hijos de la Gran Bretaña (sin demérito a la labor de Miller) y les espetan cosas como que EL COMEDIANTE, la versión Watchmen de NICK FURIA, es un violador sádico sin escrúpulos y los superhéroes emplean sus poderes para satisfacer sus pasiones, altas y bajas. Esos ingleses les plantean: «Pero ¿de veras creéis que PETER PARKER, al borde del desahucio, no utilizaría su poder para saldar sus deudas? ¿Tan ingenuos sois?» JOHN WESLEY SHIPP, el FLASH televisivo, declaró en una entrevista: «Si yo tuviera esos superpoderes, los usaría en mi beneficio.» Quizás no de modo delictivo, pero…

Y en este clima aparece Marshal Law, que escandalizó aún antes de su aparición. Fue tachado de “pornográfico, sucio, inmoral y anticristiano” por el encargado de hacer los fotolitos (!), argumentos que esgrimió para no terminarlos.

Veda perniciosa.-

Watchmen, Marshal Law, THE CULT, etc., abrieron la veda para la aparición del “héroe” cínico, oscuro y solitario, que dispara inconscientemente, alegando que el tipo no debía haber estado entonces allí. (Véase LOBO.) Con una excepción: mientras que ni Moore o Mills se plantearon: «Después de esto, a los tebeos no los conocerá ni la madre que los parió» (fantasmada en la que Miller cayó de lleno), los demás se encaramaron al púlpito de la cuatricromía santificando a canallas que hacían pasar por incomprendidos santos. Los ingleses se limitaban a contar una historia y cobrar un cheque (siempre fue un asunto crematístico, no ideológico), pero los otros querían hacer una revolución sacudiendo todo tipo de banderas negras y harapientas.

Por desgracia, la beligerante actitud revolucionaria posterior de Miller y TODD MCFARLANE, por ejemplo, creando editoriales independientes que lograron tambalear los injustos cánones de conducta empresarial de la industria, y que tuvo un positivo y laudable efecto inicial (mejoras salariales, respeto a la obra concebida, devolución de originales…), luego se quedó en un engañoso efecto técnico de PHOTOSHOP y poco más, fortaleciendo a unos enemigos que querían derrocar por explotadores y fraudulentos.

Porque, en el fondo, un personaje como Marshal Law es carne de miniserie. Se gasta, aburre, satura. Es algo que tanto Mills como O’Neill comprendieron desde el primer momento, aunque no sus imitadores, que pese a la lección recibida siguen aún despuntando algún que otro sujeto parecido. Tanto corrosivo cinismo estraga en grandes dosis, y fue lo que acabó con los personajes de toda esa revolución a la que aludimos. Por eso, las apariciones de Law son tan contadas.

Recapitulando.-

Es una lástima que no nos hayan llegado más aventuras de este macabro personaje. Es uno de los grandes ignorados que están clamando por una Editorial audaz que se arriesgue con un material tan genuino. Tendría una gran aceptación, y contrapesaría las empalagosidades superficiales y huecas que, aunque llenas de pretensión y lujo, campan entre las estanterías actualmente (por no mencionar su formato televisivo). Marshal Law es un revulsivo, es el tebeo que no avergonzaría comprar, porque en su interior hay mucho más que matanzas gratuitas. Hay una explicación, un porqué.

Y lo mejor de todo: ese tipo jamás pretendió nada más que contarte una historia picante e irónica llena de frases sacadas de IMPACTO SÚBITO.

Se agradece esa humildad, en esta época de arrogantes, fatuos y aparentes santos catódicos en lucha contra el CAMBIO CLIMÁTICO.

Lo mejor.-

Su prolijidad gráfica y literaria.

La frase.-

¡Imposible destacar una de las tantas de Crimen y Castigo!

Desde luego, no sería la de «Cazo héroes; aún no he encontrado ninguno.»

La viñeta.-

La 2 de la página 22. Es simbólica de la parálisis que acometía a Marvel.

La página.-

En este caso, de la 41 a la 43.

Lo peor.-

¡La nula difusión del personaje, pese al nuevo material editado!


Reseña de Antonio Santos

martes, 20 de noviembre de 2007

CAMBIO CLIMÁTICO Y COMICS

CAMBIO CLIMÁTICO Y COMICS

Hoy, martes 20, Manuel Barrero pronunciará la conferencia: “CAMBIO CLIMÁTICO EN LOS MEDIOS. VERSIONES EN LA CULTURA POPULAR”, en el seno del ciclo de conferencias organizado por el grupo Corchea 69, en colaboración con la Universidad de Sevilla.


El tema que desarrolla el ponente es el del cambio climático como paradigma científico que ha pasado a formar parte del debate social y político de la actualidad. El autor enfoca el asunto desde la perspectiva del tratamiento que de sus manifestaciones hacen los medios informativos, los divulgativos y los destinados al entretenimiento, dando gran relevancia a su manifestación en la historieta. El resumen del texto de la ponencia es como sigue:

«El debate sobre el cambio climático que tiene lugar hoy en los medios de comunicación responde a una evolución de un paradigma no resuelto, en el cual los propios agentes autorizados para emitir dictados (los científicos) no han llegado a un consenso absoluto. Precisamente por esta razón la cuestión ha generado corrientes ideológicas de presión que han adoptado posturas encontradas, los que defienden una visión cerrada y pesimista sobre las condiciones climáticas en nuestra atmósfera y los que abren una puerta a la esperanza refutando los datos de los anteriores. En los medios, también se opera esta dicotomía, pero multiplicada por los voceros alarmistas y las ficciones o dramatizaciones exageradas, que en la novelística y el cine alcanza cotas de elevado pesimismo y, en los cómics, de ingenuo optimismo.»

El acto tendrá lugar en el auditorio del Edificio Expo, (antiguo Word Trade Center), hoy martes a las 16:30 horas. Durará hasta las 18:15 horas. Se publicará libro de actas que recogerá el texto de la conferencia.

Manuel Barrero

NUEVAS VIÑETAS SEVILLANAS


Nuevos humoristas gráficos en prensa Sevillana.

Buenas noticias. Durante este mes de noviembre hemos asistido a la aparición de dos nuevas firmas en la prensa local sevillana. Por un lado, en La Razón de Sevilla, en sus páginas dedicadas a las informaciones andaluzas, ha aparecido una nueva sección satírica titulada “LA TIROLINA” que dibuja un autor anónimo y que desconocemos (se agradecería identificación, si alguien lo conoce o por parte del propio autor).

Y ayer, en EL MUNDO, asistimos a la aparición de un nuevo autor crítico contra la política ‘chavista’ y que responde por EL QUEBRANTAHUESOS. La imagen que ha publicado este autor alude a la polémica suscitada por el juicio contra los periodistas que publicaron unas opiniones en El Mundo, edición de Andalucía, a las que Chaves respondió con una querella, en vez de hacerlo contra quien las emitió. La viñeta, por cierto, lleva en su pie una alusión a la solidaridad que sobre este asunto están demostrando los humoristas que integran la plantilla de La Kodorniz, revista satírica en línea, sevillana y con muchas firmas sevillanas y andaluzas, que sigue dando caña a diestro y siniestro.

Ah, y por añadidura, El Quebrantahuesos, por si no lo notaron, encubre a nuestro colaborador Lombilla.

Ojala se quede este ave rapaz en la prensa y no se extinga.

MAX, FLAMANTE PRIMER GANADOR

MAX, FLAMANTE PRIMER GANADOR.

Publicado ayer en los periódicos: “El dibujante Max, primer Premio Nacional del Cómic por 'Bardín el Superrealista'”

'Bardín el Superrealista', el personaje estrella del dibujante Max.

EFE emitía ayer esta noticia, de la cual nos alegramos enormemente, aclarando que se trataba del primer Premio Nacional del Cómic, concedido por el Ministerio de Cultura, concretamente por su obra Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista. El autor se ha llevado 15.000 euros, y dice la agencia: “este galardón nace con el objetivo de lograr un mayor reconocimiento para el género de la historieta”.

El jurado lo conformaron: Rogelio Blanco, Director General del Libro, Mónica Fernández, subdirectora de Promoción del Libro, ambos los cuales presidieron, Pedro López Martínez (Asociación de los Autores de Cómic de España), Laura Pérez Vernetti (Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales), Eloy Rubio Bravo (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), Antoni Guiral (Asociación de Críticos y Teóricos de la Historieta de España), Carmen Olivié, Ana Miralles, Federico Moreno y Carles Santamaría.

Con lo cual se confirma que la Asociación de Críticos y Teóricos de la Historieta de España existe.

En la prensa han destacado, de las declaraciones de Max, que espera que con este galardón «el cómic se equipare a otras actividades artísticas» en reconocimiento.

Añaden: «El jurado ha valorado 'Bardín' como una obra "gráficamente deslumbrante, con un guión original y repleta de referencias literarias, filosóficas y cinematográficas", y como un cómic que marca "un antes y un después en la historieta española".»

Está bien, pero quizá se insiste mucho en querer llevar a la historieta al campo de las artes valorando, por encima de las otras, su dimensión artística (que no es la única) y por otro lado se califica a la historieta de “género”.

Señores de EFE. No es género, que es medio.

Enhorabuena, Max.

sábado, 17 de noviembre de 2007

SPIDER-MAN 3

SPIDERMAN-3 o el síndrome del eterno adolescente

Por Antonio Santos (se su serie La voz en el desierto, entrega 31)

Unos cuantos años después de su nacimiento, hablé de Parker con un director cinematográfico que quería hacer una película –al final abortada- sobre uno de los libros y este director declaró que en realidad Parker era francés, ya que la diferencia entre los ladrones de ficción franceses y los ladrones de ficción americanos es que los franceses roban dinero porque eso es lo que hacen, mientras que los americanos roban con el fin de conseguir dinero para la operación de su sobrina tullida.

Don Westlake,

The hunter

Un taquillazo indiscutible; su recaudación ha sido brutal: ¡supera a la de STAR WARS III: LA VENGANZA DE LOS SITH!, y sin necesitar los habilidosos programas de FX de la ILM de GEORGE LUCAS. Los productores pueden frotarse las manos, satisfechos, y regodearse con sus ganancias. ¡Labor lograda, peliculón familiar al canto!

Pero esta espectacular martingala cinematográfica, cuyos ejes fundamentales rotan en torno a los condicionantes de la SUSTITUCIÓN, la TRANSFORMACIÓN y la EXPIACIÓN, contiene materia grasa que dificulta su digestión un poco más de lo debido, liberando toxinas conforme va disolviéndose en el torrente sanguíneo de nuestro criterio.

Datos técnicos.-

SPIDERMAN-3. Dirección: SAM RAIMI. Producida por SONY PICTURES y distribuida por COLUMBIA Y SONI PICTURES ENTERTAINMENT. Norteamericana. Guión: ALVIN SARGENT. Historia de Sam e IVAN RAIMI. Basado en los personajes concebidos por STAN LEE y STEVE DITKO (y Jack Kirby). Música de CHRISTOPHER YOUNG con tema de DANNY ELFMAN; Fotografiada por BILL POPE. Reparto: TOBEY MAGUIRE, KIRSTEN DUNST, JAMES FRANCO, THOMAS HADEN CHURCH, TOPHER GRACE, JAMES CROMWELL, BRYCE DALLAS HOWARD, ROSEMARY HARRIS, J.K. SIMMONS, THERESA RUSSELL, CLIFF ROBERTSON, BRUCE CAMPBELL, DYLAN BAKER, BILL NUNN, ELIZABETH BANKS, y Stan Lee. Presupuesto: 250.000.000 $.

De qué va.-

De tíos en trajes ceñidos y tías en trajes holgados y de un tipo arenoso que dicen que es más malo que la quina pero resulta ser el padrazo del año.

¿Qué tenemos aquí?.-

Nueva entrega en celuloide de las aventuras de PETER PAN, esto, PARKER (queríamos decir), en la cual destaca la infusión de nuevos elementos del elenco de su muy dilatada carrera, personajes como el DR. CONNORS (futuro HOMBRE LAGARTO, enemigo en la recámara), GWEN (diminutivo de GWENDOLINE, otro personaje de la obra de BARRIE, titulada PERTER PARKER, esto, PAN, queríamos decir) STACY, FLINT MARKO, el HOMBRE DE ARENA, y BROCK, un trepa con corte de pelo barato, que depreda el puesto de fotógrafo de Peter ante el impagable J.J. JAMESON, que era de cajón que repitiera. También aparece la pringosa amenaza negra del SIMBIONTE, algo semejante al THE BLOG del juvenil STEVE MCQUEEN pero hecho por computadora, no con chicle de fresa, y el cameo de WILLEN DAFOE, espoleando las ansias de venganza de su hijo, el dubitativo HARRY OSBORN del monopatín a reacción.

Y no se pierdan la cochambrosa SOLUCIÓN HABITACIONAL en la cual nuestro protagonista MENOSMILEURISTA vive, independiente y feliz, cuya puerta se traba continuamente, astuto recurso cómico destinado a aliviar la grave carga dramática y emocional que destila esta cinta.

Ni tampoco olvidemos su fiel MOBILETTE de tironero…

Todo muy bonito, aunque….-

Spider-Man 3 no es tanto el ingenioso y ameno producto que se ufanan en proclamar. Su tronco central tiende al tedio, algo que el desleído Raimi debe a su ansia de copiar a sus amigos y admirados HERMANOS COHEN. Eludiremos la controversia acerca de que si su trama debió ser más audaz, madura, violenta o sarcástica. Esta cinta supone una vertiginosa inversión multimillonaria que debe, al menos, triplicar en taquilla su importe para ser rentable. Es natural que esté “aguada”. En vez de eso, hurguemos entre los bastidores.

El proyecto de Spider-Man (al margen de aquel inefable producto televisivo del chándal coloreado de los finales setenta), era codiciado por JAMES CAMERON, quien tras TERMINATOR 2 se creía sobrada y justificadamente capaz de filmarlo. SCHWARZENEGGER sería OCTOPUS y MICHAEL BIEHN Peter Parker. Pero el guión era tan espectacular y requería tal desembolso que lo hizo inviable.

De modo que Sony, la que paga, fue buscando alternativas más económicas y directores menos problemáticos. Al fin se lo largan (es la forma exacta de decirlo) a Raimi, alegando que su competencia es tal que con un presupuesto de diez millones hace una película que parece de cien millones. Y, ciertamente, lo hace. Por ende, Spider-Man es una de sus literaturas de infancia.

Pero apreciemos que no se le contrata por su contrastada capacidad profesional, sino por un cicatero detalle económico. Esto debe haber socavado la estima de Raimi, quien parece obsesivamente ansioso por desprenderse, como sea, del manto de POSESIÓN INFERNAL. Y con los millones, pierde mordiente, al contrario de TARANTINO y RODRIGUEZ, aún actuales y frescos. Aquel nervioso y compulsivo movimiento de cámara, esos travellings enloquecidos, sus golpes de efecto y otras diabluras que hacían su cine vibrante, vital e intenso, van diluyéndose. Spider-Man 3 conserva los justos como para ponernos nostálgicos recordando esa etapa del talento-supliendo-el-dinero.

Por su sadismo lo reconocerás.-

El plasmación del guión, coescrito con su hermano Ivan (que es médico, y ya le ayudó en la redacción del de DARKMAN, título polémico en su estreno), aparte de ser una maraña de situaciones, personajes y peleas no del todo hábilmente desenredada, nos proporciona otra pista sobre la identidad del director: la paliza que Harry proporciona a Peter al comienzo de la película, astillando con su cabeza cornisas, muros y ventanas, están enfocados desde la característica óptica excesiva de Raimi (una que bien conoce BRUCE CAMPBELL, el singular maître) que de exagerada que es parece divertida en vez de escalofriantemente dolorosa. Porque cualquiera de esos impactos revienta un cráneo, por superheroico que sea, pero en cambio, se enzarzan en una refriega con el mobiliario urbano con desmedido entusiasmo y con la mínima-nimia efusión de sangre, en aras de evitar la temida clasificación por edades que malogre las ganancias de taquilla.

(Hoy día tenemos mucho cine de calidad inferior por culpa de este miedo. Películas que prometen mucho pero que por miedo a recaudar lo mínimo terminan siendo fiascos desvirtuados.)

La siguiente gran tunda que recibe Spider-Man, en las altas vigas, rebosa también de este complaciente barbarismo: el Hombre de Arena lo machaca con su puño gigante (con fuerza suficiente para quebrarle el torso) y VENON lo patea con desenfreno salvaje: ¡a romper costillas!

Sin embargo, esta escena tiene otra sutil lectura: perfecciona la final de Darkman (la cual calca incluso en ambiente, aunque la de Spider-Man 3 sea más lujosa: la lucha transcurre de noche, dominio de los villanos; mas el alba trae victoria al héroe, que es luz, truco dramático típico de DISNEY), al margen de los efectos de penitencia, de redención a través del masoquismo inherente al heroísmo, que posea, condición sine qua non propia del género.

Flint Marko.-

Capítulo exclusivo merece el Hombre de Arena. Como lector de la etapa Lee-Ditko, el Hombre de Arena carecía tanto de identidad civil como de sesera. Era el matón del cole, adulto, más calvo y ojeroso, debido a una mala vida putañera, alcohólica, con una sucia camiseta marinera a rayas. Ese Hombre de Arena era un obtuso y gárrulo delincuente común al que le toca la lotería Stan Lee de los superpoderes. Y en toda su carrera en MARVEL no hace otra cosa que de torpedo, escurridizo a la captura, enfrentado a toda la plétora superheroica de un modo u otro.

Pero el de la película es trasunto de JOHN DILLINGER (figura delictiva americana, ROBIN HOOD de la DEPRESIÓN de 1929, al cual sienten la necesidad de mixtificar), empujado al delito por la abrumadora enfermedad que padece su hijita, no porque tenga propensión al crimen, o porque voluntariamente decida que atracando puede darse la gran vida de una forma fácil y rápida.

Observemos que en Spider-Man 2, Octopus también acaba vertido al mal por una serie de catastróficas desdichas, mas, como SAULO en el camino a Damasco, recibe la divina inspiración y se enmienda. Marko le viene a decir algo similar a Peter en el andamiaje y obtiene su perdón incondicional, pues la grandeza de corazón de los superhéroes es inhumana. Ya no es un enemigo, solo un hombre marcado por violentas circunstancias adversas (otro tópico social americano, que aplican libérrimamente a casi todos sus pistoleros, desde WILD BILL LONGLEY a BILLY el NIÑO, para exculparles), pero con firme-firme propósito de enmienda.

En una futura entrega, ¿cómo excusarán una lucha contra Octopus, o el Hombre de Arena, cuyo fantástico poder no le da para más que para atracar bancos, ahora que se han reformado? Añagazas habrá, pero ¿convincentes?

No cabe duda que la génesis del Hombre de Arena es el hito fundamental de la cinta, en la cual empeñan todos su recursos técnicos, pues tiene momentos en que Spidey parece un efecto HARRYHAUSEN acelerado (como en el rescate de Gwen, cuando la grúa díscola y homicida desgracia el rascacielos). Los FX no brillan por su eficacia, pese a la malsana lujuria que exhiben los enemigos de Lucas afirmando lo contrario. Y pueden jactarse de tener al mejor muñeco de Spider-Man animado por STOP-MOTION de la historia.

El que Marko sea además el asesino (involuntario) del decente tío Ben es un repelente giro dramático de la cinta, saturada hasta la confusión, por otra parte, de personajes y batallas, sentimentales o físicas. Ese afán de aglutinarlo todo en un círculo de familiares casualidades es irritante. ¿Forzosamente Marko debía ser culpable? ¿No teníamos uno ya? ¿Por qué, además, ha de convertirse en el Hombre de Arena? Y para colmo, es el sufrido padre de una niña casi moribunda, procedente de una infancia desestructurada y esposo de un matrimonio fracasado. Pero, ¿no hay un villano auténticamente perverso, sin más inclinación que la de hacer el mal, al cual exponer a los puños de Spidey? ¿Cómo vamos a sentir encono contra el Hombre de Arena si su drama familiar ya nos ha conmovido?

Si con eso buscaban provocar algún tipo de sensación de perversa ironía del destino, pues la verdad es que no se han lucido.

Y otra cosa: ¿por qué el agigantado Hombre de Arena es incapaz de articular palabra? Escupe gruñidos. Todos los gigantes gruñen. ¿Se debe a alguna disociación masiva neuronal o qué? Y su poder arenoso, ¿también transmuta las partículas de las sacas de dinero que toca?

¿Podemos intuir en la colérica reacción de Peter (supuestamente espoleado por el Simbionte) al saber que Marko mató a su amable tío Ben una ira justificada ante una aparente incompetencia policial o se trata en realidad de remordimientos, provocados por no haber impedido que el presunto asesino del entrañable tío Ben se defenestrase, matándose a consecuencia del golpe? Los superhéroes impiden estas cosas: la vida es sagrada, cualquiera, por perversa que sea.

La pringue negra.-

Como si la amenaza del Hombre de Arena fuese baladí, y el rencoroso Harry, el aprendiz de brujo… de Duende, queremos decir, no patrullase las alturas con su monopatín a reacción y su exótica panoplia en ristre buscando a Spider-Man para hacerle el día, los Raimi (¿veis?: otro ejemplo subconsciente, o deliberado, de emulación con los Cohen), nos traen del espacio la pringue negra que cambia el carácter y que es lo suficientemente poderosa como para poner en un serio brete a Spider-Man durante noventa minutos, si se tratara de la amenaza protagonista única. Pero en vez de eso, de nuevo topamos con la condensación de figuras, elementos, circunstancias, batallas, y cuya saturación termina haciendo abstractos ciertos momentos de la película. ¡Más madera, es la guerra! A la lucha física hay que sumarle los problemas sentimentales, propios o ajenos: el titubeo ante la pedida matrimonial, los problemas de MJ, que parece hecha para todo tipo de penurias, así como de secuestros (la echan del musical, busca empleos purriosos, su novio espolea sus celos al morrearse con una estropajosa rubia de bote, Osborn amenaza con rebanarle el cuello…), la aparición de Gwen Stacy, acelerada como una cocainómana, el trepa de Brock, cuyo sentido de la realidad está totalmente distorsionado, imaginándose complots a mansalva, y que cae de rodillas ante el INCLAVADO suplicándole venganza (porque cree firmemente en la IGLESIA DEL ADVENIMIENTO a punta de pistola), todo sucediendo a la vez, en un bombardeo sin tregua.

Raimi no lo gestiona diligentemente, y así va cayendo en los mismos errores de JOEL SCHUMACHER con BATMAN, cuyas entregas finales estaban tan abarrotadas de todo que no había espacio para desarrollar una historia decente. La pringue negra sobraba en esta entrega, pero al parecer era vitalmente importante sacar al amigo Tobey luciendo esperpento discotequero y sacudida de cadera con el flequillo caído a lo chulo del tango y perdonando vidas por minuto, seduciendo en falso, como un canalla de folletín, a la vecinita balcánica, hija del casero de su CUTRELUCIÓN VITACIONAL, dándole infundadas esperanzas de amor viril.

Un cierto tufillo insano.-

El homenaje a Spidey también proyecta un lado sospechosamente oscuro. Esa forzada agitación de banderitas y camisetas (en un momento dado, copia el evento de la FERIA DE LAS CIENCIAS y vanidades de la primera parte, cuando aparece el DUENDE VERDE) es como una reafirmación de caracteres ante SUPERMAN. Hay algo ahí, muy diluido pero persistente, que lo indica. Algo como que Spider-Man es más guay, más popular, ¿a que sí?, ¡vamos, gente, gritadlo!, ¡hey, tigre!, ¡’nuff said!, más bullanguero, en contraste con la solemnidad que Superman aportaba con su regreso, proyectando una sombra de sobrio embeleso con su capa.

A tanto llega la cosa que cuando los chavales reniegan de Spider-Man, copia una secuencia similar y original de SUPERMAN II. Naturalmente, comprendemos que este descrédito del héroe se encuadra en un reajuste de su aptitud, haciéndole catar heces para devolverlo, depurado y humilde de nuevo, retornado con renovado esplendor, del mismo modo que el sospechoso martirologio que padece Parker en el campanario, donde doblan las campanas premonitoriamente, despojándose de la pringue negra (desgarro de la túnica, exposición del indefenso torso desnudo a las saetas, donación de la maldición al pagano que ve en JESÚS un agente de venganzas), le ayuda con ese retorno, purificado, galante, fortalecido.

De sobra.-

Stan Lee, por supuesto. Esto de sus cameos está pasando ya al rojo-preocupante. Hay que ponerles fin. Lee se arrima a Pete en medio de la calle (con intenciones de propuesta indecente al bello mancebo) y le larga lo de la diferencia, sin venir a cuento.

Si en el cine hubo un elemento metido a presión, es este, sin duda.

Impagables, por otra parte, son las escenas de J.J. Jameson. Todas. La de la cámara es buenísima, pero la del despacho que brinca aún mejor. ¿Ese zumbido cuidaba por su salud o buscaba matarlo de un infarto?

Recapitulando.-

Spider-Man defiende una pléyade de valores morales, cívicos y familiares que nunca debieron ser vituperados por la progresía de la marihuana que aún pulula con considerable aliento por nuestros medios de comunicación, valores que deberían reinculcarse en la educación y la sociedad civil. Por eso, es encomiable este Spider-Man 3, y todos sus defectos palidecen ante sus virtudes explícitas.

De acuerdo que Tobey Maguire está harto del LANZARREDES y desea desprenderse del traje azul y rojo de este viejo pero permanentemente juvenil mito gráfico; arrancárselo va a costarle más que desprenderse de la tenaz pringue negra. Pero, como mínimo, todos los integrantes del reparto efectúan un trabajo competente, y para estar harto de este personaje, Maguire demuestra su profesionalidad dando lo máximo de sí para que resulte consistente.

A esta película le falta brío, pensando en quien la firma, y si ha llenado los cines es por el poderoso tirón que tiene entre adolescentes y jóvenes su protagonista, que plasma sus inquietudes. Y agradecemos que esté carente de las artificiosas pretensiones sesudoestilísticas que, nos aseguran, definen al auténtico cine. Falla en la sobreacumulación de sujetos con poderes sin parangón que hacen quedar al pobre Spidey abrumadoramente desbordado e incapaz de triunfar. Chirría la grotesca petición de ayuda a Osborn: pese a haberle reventado la cara de un bombazo, eso no es motivo para negarle su ayuda. Los amigos siempre serán amigos, cantó FREDDIE MERCURY. Y el otro accede, haciendo el numerito de la caballería que llega in extremis, algo típicamente americano, también.

Pero esos defectos hacen mucho más brillantes los méritos de la cinta, que nos hace disfrutar y abandonar un rato la pringue negra de nuestras preocupaciones. Este Spider-Man 3 lo logra. ¿Y por qué no iba a conseguirlo? Él es un superhéroe. Ellos lo pueden todo.

Lo mejor.-

Técnicamente: la concepción del Hombre de Arena.

La defensa de los valores tradicionales que esgrime, aunque el sermoncito ante la lápida podían habérselo ahorrado.

Lo peor.-

El inyectado a presión de Stan Lee.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Verano de amor, de Debbie Drechsler

Verano de amor, de Debbie Drechsler

«Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada»
Antonio Machado.

Drechsler ha crecido en el medio trabajando casi exclusivamente en el género autobiográfico (con licencias de ficción, claro está), desarrollándose sobre todo durante los años noventa, y concibiendo aquella obra acre y angustiosa titulada Daddy’s Girl. En este trabajo se sumerge en temas menos angustiosos, los de la confusión y alienación característicos de la adolescencia.

En la obra, Lily Maier se muda con sus padres a un nuevo hogar, a una nueva comunidad, en la que se siente extraña y descolocada. Esto ocurre al mismo tiempo en que su cuerpo crece y se transforma obligándola a aceptar una nueva realidad física, fisiológica y psicológica en la que, también, se siente extraña y descolocada. En este nuevo entorno se irá abriendo paso entre los muchachos y muchachas que se hallan en esa frontera entre instituto y ‘universidad’ (para nosotros, más tarde), así como entre los árboles de un bosque en el que encuentra ocultos rastros de nuevos hallazgos: el interés por un chico, el lesbianismo de su hermana, su propia desorientación y deseos…

Dreschler, con mucho acierto, narra la obra desde la posición de quien recuerda aquellos años, los propios, con una mirada subvertida y decolorada. De ahí el uso de los apagados verde y azul, con ese viraje al sepia, que le permite narrar su preadolescencia como deformada a través de una vasija de vidrio. A este aire irreal hemos de sumar la perspectiva que la autora usa constantemente, la perspectiva caballera, que descoloca al lector y lo sitúa en un mundo que todavía bascula entre lo naïf de la infancia y lo ordenado de la edad madura. Sólo en la cubierta hay un retablo mínimamente colorista y prometedor de una pizca de romanticismo. El resto tiene ese enrarecido aire del aburrimiento inacabable.

Pero sin duda es una excelente descripción de la adolescencia, aquel tiempo paralizado que tan bien recordaba Pedro Antonio de Alarcón en El amigo de la muerte: "las horas, rendidas de su continua danza, se habían sentado a descansar sobre la hierba y se contaban las patéticas historias del amor y de la muerte”. Este tebeo se acerca también la adolescencia como un tiempo dejado atrás y como un espacio perdido, no recuperable para los que salieron de ella y no amortizable para quienes en ella entran con el cuerpo libre de vello y sangre y los ojos cargados de incógnitas.

Desgraciadamente, la autora restringe sus esfuerzos narrativos casi exclusivamente sobre la turbulencia afectiva que la protagonista vive, incapaz de saber qué desea realmente, y se olvida de dar relevancia a los símbolos de la adolescencia, tan importantes. Es entonces cuando uno sufre las crisis religiosas, los cambios de identidad (tan gratos a los editores de tebeos de superhéroes), el reconocimiento de la propia intimidad sexual y afectiva, y por supuesto el atronar hormonal, que muchas veces condiciona todo el devenir posterior. Para aplacar todo esto solemos recurrir al aburrimiento, a la contención lánguida y anonadada, que desemboca en esas aburridas tardes de verano que parecían no tener fin.

Bueno, los chicos teníamos tebeos para rellenarlas.

Ellas, lenguaje, conversación. Y sobre eso abunda Dreschler, construyendo sus personajes con diálogos breves, abruptos, muchas veces vacuos, precisos y significativamente adolescentes (fijaos, si no, en la estúpida conversación de la página 57), concibiendo un mundo juvenil que desde la perspectiva masculina raramente se describe o se dialoga así. El toque femenino de la autora halla aquí su mejor baza, con lo que supera el esfuerzo (parecido, pero distinto) de Thompson en Blankets.

Formalmente, pues, hablamos de una obra sencilla y discreta, muy bien escrita y que en el fondo estamos ante un trabajo que emite un mensaje aparentemente vacuo cargado de significados y de secretos, los procedentes de la interpretación femenina de la adolescencia, aquí recordada como un período de descubrimiento de la crueldad masculina y de las sensaciones bullentes femeninas.

Verano de amor, de Debbie Drechsler

La Cupula: Novela Gráfica, s/n. Original: The summer of love.

Libro de historietas, 192 pgs, color, encuadernadas en rústica con solapas, 24X17 cm., 18 euros

Texto facilitado por la editorial: «Una mudanza es siempre un tránsito y todo tránsito tiene algo de zozobra, de indeterminación. Lily vive el tránsito más importante de su vida, el de la adolescencia, pero además acaba de mudarse con su familia a esa casa junto al bosque y desde el primer momento percibe que su nuevo entorno es tan estúpido como todos los demás. Porque en la adolescencia, además, todo es estúpido. Las intrigas cotidianas, los albores del sexo, los secretos entre los árboles, los chicos? En la mudanza de la adolescencia todo es crudo y estúpido. Y de una intensidad salvaje. En la adolescencia siempre es verano, aunque a veces por dentro haga frío.»

Reseña de Manuel Barrero.

Tebeosfera recibió servicio de prensa de La Cúpula

UN OTOÑO DE VIÑETAS 7


VII Jornadas de Cómic en La Axarquía

Festival a celebrarse del 19 al 25 de Noviembre de 2.007, organizado por la Asociación Cultural Tebeo Vivo.

Se inaugura el lunes 19, junto con las exposiciones, la Feria del Cómic y la actividad “Cine y Cómic”,

todo ello en el Centro Comercial Rincón de la Victoria. Este es el programa:

MARTES 20
- CINE Y CÓMIC Hora: 10:30 h. Lugar: Yelmo Cineplex (Centro Comercial Rincón de la Victoria)

MIERCOLES 21
- EL CÓMIC VISITA LAS AULAS. Charla-Coloquio
“Iniciación del dibujo de Cómic” con Jesús Redondo, dibujante.
Hora: 11:00 h. Lugar: Instituto de Enseñanza Secundaria RRCC. (Vélez Málaga)
- CAFE CON AUTOR. Tertulia-Coloquio “Con M de Málaga. Un acercamiento a la Historieta autóctona”
por Pepe Avilés, Manuel Mota, Carlos Cruz.
Hora: 18:30 h. Lugar: Jardín del Ingenio (Vélez Málaga)

JUEVES 22
- Presentación de las publicaciones conmemorativas de las Jornadas.
Hora: 11:00 h Sala de Prensa Diputación Provincial de Málaga
2ª Convocatoria Hora: 12:30 h. Lugar: Salón de Plenos Mancomunidad de Municipios Costa del Sol

Axarquía
- EL CÓMIC VISITA LAS AULAS. Charla-Coloquio “Iniciación al dibujo de Cómic” con Redondo
Hora: 12:15 h. Lugar: CEIP La Gloria (Vélez Málaga)
- CAFE CON AUTOR. Tertulia-Coloquio, “El profesionalismo en el Cómic hoy” con Jim Starlin, Horacio

Altuna, Pedro Camello, Jesús Redondo.
Hora: 18:30 h. Lugar: Jardín del Ingenio (Vélez Málaga)

VIERNES 23
- EL CÓMIC VISITA LAS AULAS. Charla-Coloquio “Iniciación al dibujo de Cómic” con Redondo
Hora: 11:00 h. Lugar: Instituto Secundaria (Torre del Mar)
- EL CÓMIC VISITA LAS AULAS. Charla-Coloquio: “Superhéroes desde España” con Salvador Larroca,

Pascual Ferry.
Hora: 11:00 h. Lugar: Instituto Secundaria (Rincón de la Victoria)
- ENCUENTRO CON JIM STARLIN
Charla-Tertulia Hora: 11:30 h. Lugar: Centro Comercial el Ingenio (Vélez Málaga)
- Sesión de firmas MÁLAGA con Jim Starlin, Carlos Pacheco, Salvador Larroca, Pascual Ferry, Jesús

Merino, Horacio Altuna, Pedro Camello, José Luis Munuera, Jesús Redondo, JuanJo RyP.
Horario: 17:00 h. a 18:30 horas Lugar: Centro Comercial Málaga Plaza en Málaga.

SÁBADO 24
- Sesión de firmas VÉLEZ MÁLAGA con Jim Starlin, Carlos Pacheco, Salvador Larroca, Pascual Ferry,

Horacio Altuna, Pedro Camello, José Luis Munuera, Juanjo RyP.
Hora: 11:00 h. a 12:30 horas Lugar: Centro Comercial El Ingenio en Vélez Málaga

PUBLICACIONES CONMEMORATIVAS
- EL SABIO MUDO, de Pedro Camello (inédita)
- VOLTAR, de Alfredo Alcalá

TALLERES
PROYECCIONES: CINE Y CÓMIC. (A celebrar desde el lunes 19 y hasta el viernes 23)
- YELMO CINEPLEX (Rincón de la Victoria)
Cuadernillo de Trabajo Escolar por José Luis Rojas.
Nota: La actividad de cine, será por rigurosa reserva y sólo a nivel de centros escolares.

EXPOSICIONES
Todo el día de 10:00 h a 22:00 h.
Lugar: Yelmo Cineplex (Rincón de la Victoria)
- El cine visto desde el Cómic
Lugar: Centro Comercial Málaga Plaza (Málaga)
- El mundo de Gabriel Hernández

Informó: La organización.

jueves, 15 de noviembre de 2007

IBAÑEZ EN EL CULTURAL

Ibáñez, en El Cultural de El Mundo

Hoy, Ibáñez y sus creaciones Mortadelo y Filemón son portada de El Cultural, revista que actúa como suplemento de cultura del diario El Mundo los jueves, editada por Prensa Europea bajo la dirección de Blanca Berasategui.

Con motivo de la próxima celebración del cincuentenario de los desternillantes personajes detectivescos de Ibáñez, Mortadelo y Filemón, que nacieron en las páginas del semanario infantil Pulgarcito en enero de 1958, El Cultural publica un artículo de Felipe Hernández Cava en el que se extiende sobre la obra profesional de Ibáñez, sobre sus personajes y otros con los que compartieron tripa en aquellos tebeos crueles pero enternecedores de los años cincuenta y sesenta, y sobre los mecanismos del humor que utilizan sus historietas.

Cava fue el responsable de la exposición antológica que conmemoraba los cuarenta años de vida de los personajes, organizada por el Círculo de Lectores entonces, y ahora acierta a señalar cuáles son las características más destacables de estos personajes, los más queridos y comprados por el público español hasta la llegada de los superhéroes, los manga, los sms y los hipermedia. Cava, en su artículo, esquematiza el humor de Ibáñez describiendo como: dicotómico como el clásico, pesimista como el de Berlanga, más británico y surreal que el de Jardiel, mejor caracterizado que el de Vázquez, originalmente transformista, con finales a la burlesque y persecución al fondo.

Me tomo la libertad de extractar los párrafos finales de su artículo:

«En el sadismo de Mortadelo y Filemón (…) la libertad se introduce por nuestros poros contra lo establecido a través de la sublimación de una agresión bien enfocada contra todo y contra todos, de la que, aunque resulte incorrecto políticamente, no se salva nada ni nadie.

Si tanto nos cuesta adaptarnos al mundo, quedémonos al menos con la esperanza emancipadora de ver los infinitos modos de destruirlo con que este dúo de irresponsables se convierten en los demiurgos de una terapia que actúa de paliativo ante las múltiples contrariedades que nos agobian.

El buen gag, decía Pierre Étaix, hombre orquesta del humor, nace siempre de una obstinación en querer franquear lo infranqueable, en lugar de evitarlo dando un rodeo, y las miles de páginas de Mortadelo y Filemòn son la crónica de esa obstinación en atravesar a toda costa lo imposible.»

Corriendo al quiosco, todos, ya.

Manuel Barrero

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Sentencia contra El Jueves

Sentencia contra la sátira de Guillermo y Fontdevila.

Los autores de la viñeta humorística en la que las caricaturas de Felipe de Borbón y Leticia Ortiz aparecien en pleno connubio para emitir una sátira sobre la aplicación de una cuota de productividad por nacimiento de hijo, han sido condenados a pagar 3.000 euros en virtud de sentencia que les considera coautores de un delito de injurias al sucesor de la Corona.

José María Vázquez Honrubia, juez de la Audiencia Nacional, ha condenado así a Guillermo Torres y Manel Fontdevila, dibujante y guionista, respectivamente, de aquella imagen para la cubierta de El Jueves núm. 1.573 publicado tan 'significativa' fecha como el 18 de julio de 2007. Los autores de la sátira han protestado públicamente [>] sobre el procedimiento seguido en la vista, pues según sus declaraciones no han tenido todas las opciones para expresarse según previene la ley.

Lo discutible de la setencia estriba en las matizaciones subjetivas que allí constan sobre si la imagen era "innecesaria" (no es necesaria ninguna, en realidad, como no lo es la Monarquía para España, a poco que nos esforcemos en meditarlo), "no elegante" (ni falta que le hace a la sátira la elegancia ¿era elegante Chumy Chúmez? ¿lo eran los integrantes de SEM?), u "ofensiva hacia el español medio" (por considerar que el español medio se siente representado por la Casa Real y esa imagen le ofendió).

También, aunque confiamos en la independencia de los poderes (¡Dios nos libre de no hacerlo en este país!), es un punto a considerar que la celeridad con que se resuelve este asunto coincide con la precaria situación de la imagen de la realeza en España tras los casos de quemas de fotografías de SS MM en diferentes puntos de Cataluña y, casualmente (si bien esto no afecta) en un momento en el que el carácter regio se halla agriado debido a las trifulcas iberoamericanas de estilo Tómbola (posiblemente debido ésto, por qué no reconocerlo, a la crisis matrimonial de una de sus hijas, que de grado o por fuerza ha debido destemplar el proberbial buen carácter de Don Juan Carlos I).


Evidentemente la sentencia nos parece exagerada a sabiendas de que la sátira es un ejercicio de expresión que permeabiliza y refresca el ejercicio de las libertades. Acallar a los sátiros, a los disconformes o hasta a los disidentes es un acto reprochable porque significa una tendencia hacia el llamado 'pensamiento único', que en esta época de consensos blandos se halla agazapado pero omnipresente. Al igual que los jueces deberían revisar sus raseros, tampoco estoy de acuerdo (yo, como opinante defensor del ejercicio de la sátira) con el comunicado de alguna asociación vinculada a la historieta, como Ficomic, que vuelve a centrar su atención en el espinoso asunto de la libertad de expresión, aduciendo que la sentencia "supone un grave precedente que va en contra" de esta libertad. Y no. No es eso. Guilllermo y Manel siguen teniendo libertad de expresión, así como El Jueves, que seguirá satirizando a la casa real y obteniendo beneficio de ello. Para eso están y esta multa no coarta esta libertad. Una cosa es la aplicación del Código Penal ante un hecho que se considera delictivo (para están las leyes, oiga) y otra la consideración de que la expresión jocosa es intocable e indenunciable.

La cuestión es otra. La reflexión debiera dirigirse no hacia los agravados sino hacia los agraviados. Porque obsérvese que quien planteó la denuncia, en su día, no fue ni el presuntamente ofendido ni la presuntamente humillada. Ni un 'español medio'. Fue otro español, característicamente 'no medio'. Acaso amigo de ciertas alcurnias. Acaso no.
Presuntamente todo.

Lo cierto es que tenemos Majestades presuntamente poco satirizables.

Es cuestión ahora de plantearse un modelo de restauración de serenidad entre el colectivo y también del importe de la multa, que se puede reponer a través de la solidaridad colectiva de todos los profesionales del medio. Aunque, vuelvo a decir, no con otro 'Articulo 20', pues aquí no se ha vulnerado ningún artículo 20. Si acaso, el que indica qué estamento o 'clase' de nuestra sociedad es intocable por los demás ciudadanos 'medios'.

Sobre este asunto, en triste conclusión, podría decirse que:

-El secuestro de la publicación fue un atentado, éste sí, retrógrado y ancilar, contra la libertad de expresión en nuestro país.
-Los medios de información en general analizaron aquella construcción satírica como una estructura simplista: sólo han visto la caricatura

-Esos mismos, no estimaron la función narrativa o satírica del conjunto, sólo la carga sexual del dibujo y la lubricidad del mismo
-En un Estado de Derecho debería ser el ofendido quien interpusi
era la denuncia. Bien el príncipe por su aludida pereza, bien Letizia por su postura y relegación sexual.
-La carga simbólica de la imagen se ha reducido, pues, a lo esquemático, desvelando un problema de ignorancia lectora o interpretativa de este tipo de productos culturales, que sorprendentemente gozan ya de siglos de historia.

-Y la reparación 'moral' se ha cifrado en 3.000 euros.


¿Para restaurar qué?


Comentario de Manuel Barrero.

Imágenes: Cubierta motivo de la sentencia. Inmersa en el texto, viñeta extraída de El Jueves núm. 1.408, especial boda real, donde hay varias escenas jocosas sobre la sexualidad de los nuevos príncipes.

HOUDINI, REY DE LAS ESPOSAS


Houdini. El rey de las esposas

Astiberri sigue publicando tebeos con calidad, bien elegidos por sus autores, y bien confeccionados editorialmente. Seducidos por la estética y universos de Lutes, esos frescos otoñales de vidas en enterno desequilibrio, ahora nos traducen el homenaje de Lutes a su ídolo de juventud Houdini.

La obra de historieta la resolvió el autor de Berlín con ayuda del dibujante Jick Bertozzi, y sorprende esta división de trabajo a la vista del peso específico de la obra. Houdini es un libro corto, lento y de poca densidad, que se centra en recordarnos una de las exhibiciones suicidas del rey del escapismo: un lanzamiento al agua, esposado de manos, con 15 segundos para salir a flote. Lutes usa noventa páginas para contar esta peripecia, que a la octava página del relato ya se sabe resuelta en virtud del exceso de datos que el guionista aporta al lector.

Es innegable que estamos ante un guión meditado y medido. También ante una buea descripción de un paréntesis histórico, el de aquella América de sueños dorados para los intrépidos y de miseria a la vuelta de la esquina. Es innegable que se perfila convenientemente al personaje, con sus fobias, filias, enemigos y amantes. Es innegable la solidez de un guión que, llegado el momento de la zambullida, nos paraliza el corazón en un pálpito, si bien sabemos perfectamente que el rey de las esposas saldrá a flote.


Con todo, esta obra es floja. Huera y dibujada con mucha menos pericia y calidez que el resto de la producción de Lutes (Bertozzi no le llega ni a las suelas de los zapatos). El grafismo y los recursos narrativos que nos enamoraron en Juego de manos aquí brillan por su ausencia. Y tras la lectura, uno llega a la conclusión de que el tebeo tiene menos densidad que la introducción y el epílogo que lo flanquean y que lo elevan a un pedestal que no le viene grande. Porque, ¿para esto fue necesaria tanta bibliografía? ¿Sí?


Buen envoltorio, magnífica presentación, pero tebeo fallido a mi tenor, que, ojo, entronca con esta corriente cultural del espectáculo que se detiene en lo aparentemente irrelevante, en el momento estirado hasta el extremo, en la anécdota que pretende pasar por hito. No es un mal síntoma, ni siquiera es síntoma, mira sino lo último de Julian Jarrold.

Al menos es un Lutes. y es un tebeo digno.

Cómpralo antes de que lo escaneen los del CRG.


HOUDINI. El rey de las esposas.
Guión de Jason Lutes . Dibujo de Nick Bertozzi.
Libro de historietas, 96 pgs., bitono, encuadernación en cartoné con sobrecubiertas y camisa, 17x25,5 cm. 16 euros.
Incluye informe biográfico sobre Houdini e introducción de Glen David Gold.
Original: Houdini: The handcuff king (Hyperion Books)


Promoción editorial: "Harry Houdini fascinó a toda una generación mientras estaba vivo y sigue haciéndolo 80 años después de su muerte. El rey de las esposas es una novela gráfica sobre un día en la vida de Houdini y muestra cómo su época y sus principios contribuyeron a forjar su arte y personalidad. Jason Lutes y Nick Bertozzi consiguen comprimir buena parte de la vida de Harry Houdini en la ejecución de uno de sus trucos, el salto desde un puente de Boston en el que se libró e unas esposas después de arrojarse al río. Este hecho permite a Lutes y Bertozzi mostrar algunos de los temas recurrentes en la hábilmente construida carrera de Houdini: actos publicitarios cuidadosamente organizados, secretismo, la estrecha relación con su esposa, la práctica y la preparación física, entre otros. Houdini, probablemente el hombre más famoso de su época, era un showman de primer orden que sabía que representaba la esperanza para el público estadounidense que le idolatraba. Lutes y Bertozzi, con una narrativa clara y efectiva, consiguen crear no sólo el retrato del hombre sino también el suspense que Houdini generaba en sus actuaciones."

Reseña de Manuel Barrero.
Tebeosfera recibió servicio de prensa de Astiberri.