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lunes, 17 de noviembre de 2025

Calva sin resentimiento


Manuel Barrero nos presenta una reseña acerca de Calva, un cómic escrito por Tereza Drahonovská y con imágenes de Stepánka Jislová. El tebeo se inscribe en la corriente de la expresión autobiográfica y está referido a un tema considerado tabú por la sociedad: la alopecia femenina. Resulta sorprendente el negocio que hay montado en torno a las pelucas, la cantidad de establecimientos de venta de cabellos postizos, sobre todo ahora debido a los efectos de las radio y quimioterapias. Otra cosa son los rapados femeninos estilo Sinead O'Connor, pero estos son más bien minoritarios. 

El caso es que en el cómic que nos ocupa, la autora escribe acerca de un proceso patológico que la dejó sin pelo. Lo sorprendente es la naturalidad, no carente de emoción, con la que ella se percibe y se acepta a sí misma, una naturalidad que nos transmite con ayuda de un dibujo sencillo pero eficaz. Se podrá decir que la calvicie es una cuestión de grado (¿a partir de qué número de pelos en la cabeza se considera que una persona es calva?), pero en este tebeo la calvez monda y lironda es llevada al extremo de, como indica Barrero, una ausencia absoluta de pelos en la narrativa. 

He aquí el enlace: 


Historietas sin pelos en la lengua en Tebeosfera 


lunes, 8 de enero de 2024

La catarsis individual y colectiva de David Sala


El cómic se viene manifestando como un medio idóneo para combatir la amnesia referida a sucesos traumáticos, tanto individuales como colectivos. Si los traumas colectivos los transmiten individualmente, de generación en generación, sus supervivientes, el cómic se revela entonces como un potente aliado de la posmemoria, con los beneficios asociados a expresar con imágenes y textos tales traumas personales que implican a una colectividad. El historietista francés David Sala, nieto de exiliados españoles tras la Guerra Civil, acomete en Le poids des héros (El peso de los héroes, 2022) una especie de catarsis gráfica referida a dicho conflicto bélico. 

La autora también francesa Charlotte Blanchard analiza con detalle este tebeo de Sala, Le poids des héros, poniendo especial hincapié en los efectos de este tipo de cómics entendidos como liberación del peso de sucesos pasados. 


Tebeosfera, memoria de la historieta 


viernes, 5 de septiembre de 2014

EL CÓMIC QUE VINO DEL FRÍO

El cómic ruso es prácticamente desconocido fuera de sus fronteras. Sin contar con la obra del ucraniano Igor Baranko, autor de aquella recordada El emperador océano sobre una Rusia distópica, en España hemos podido disfrutar de muy pocos tebeos de autores rusos, apenas un par de obras propagandísticas editadas en Moscú en los años ochenta (Lenin y el estufista y Cien años de la tradición revolucionaria rusa) y algún intento de traspasar las fronteras rusas en los noventa como Aventuras del Capitán Donqui.

Los rusos han sido durante mucho tiempo los malos de muchos tebeos bélicos, de espías o de superhéroes, pero tampoco se han prodigado mucho las obras que tratan sobre la antigua Unión Soviética desde una óptica realista, histórica o biográfica, entre las que recordamos apenas un puñado: Partida de caza de Christin y Bilal, El Vals del Gulag de Lapiére y Rubén Pellejero, Íbicus de Rabaté, Lo que el viento trae de Jaime Martín, Laika de Nick Abadzis, División azul de Fran Jaraba, Cuánta tierra necesita un hombre de Miguel Ángel Díez, La guerra del profesor Bertenev de Alfonso Zapico o Chagall en Rusia de Sfar.

Mucho menos frecuentes son las obras que denuncian la situación de la Rusia contemporánea, como Chernóbil - La Zona de Francisco Sánchez y Natacha Bustos o los necesarios trabajos periodísticos de Igort Cuadernos ucranianos: Memorias de los tiempos de la URSS y Cuadernos Rusos: La olvidada guerra del Cáucaso.

Nikolai Maslov es la excepción: un autor autodidacta, alejado de los círculos comiqueros rusos con una obra muy personal de escasa difusión en Rusia, que sin embargo traspasó la estepa siberiana, consiguiendo publicar con cierta regularidad en Francia, algo que le granjeó no pocos enemigos en su país. En España pudimos disfrutar de uno de sus trabajos hace unos años: Los hijos de octubre, dentro de la colección Graphic Journal de Norma.

El profesor de la Universidad de Washington José Alaniz, especialista en cómic y en lenguas eslavas y autor del imprescindible libro Komiks: Comic Art in Russia, nos regala un interesante texto sobre Maslov, que profundiza en las razones del lento desarrollo de los cómics autobiográficos en la Rusia post-soviética:

AUTOBIOGRAFÍA EN LOS CÓMICS RUSOS POSTSOVIÉTICOS: EL CASO DE NIKOLAI MASLOV

Tebeosfera. Desde Rusia con tebeos.

miércoles, 29 de enero de 2014

LA ENFERMEDAD COMO EJE

En la narrativa, una de las facetas más exploradas del drama ha sido el del sufrimiento humano, que en ocasiones roza lo trágico. En los tebeos se comenzaron a utilizar los sentimientos de pérdida y el dolor como eje hace relativamente pocos años, aunque los personajes de historieta vienen sufriendo desde los orígenes del medio (su padecer se utilizó dentro de un esquema genérico por lo general cómico, desde los burgueses desorientados de Topffer hasta los hambrientos personajes de Bruguera).
El relato del dolor propio adquiere especial interés en el caso de los tebeos por la oportunidad que el autor tiene de representarse a sí mismo enfermo, y han sido tan abundantes los casos de historietistas que han decidido contar sus dolencias, secuelas y traumas que hasta se podría hablar de un subgénero con características propias dentro del drama biográfico.
Sobre este particular se extiende Paco Martos en un excelente artículo con el que abrimos el número 12 de TEBEOSFERA:



Tebeosfera. Nos duele la historieta.