Sea o no considerada un arte en sí misma (aunque pensemos que sí), lo cierto es que la historieta guarda una estrecha relación con todas las artes y no solo cuando las representa. Son las cosas de la interdisciplinariedad. Visualizar el tiempo, el espacio y el movimiento caracteriza al cómic... pero también a la danza. Más aún, convertir la danza (vivida por un personaje) en materia de un cómic suena a reto insuperable. Sin embargo,
Fernando González Viñas como escritor y
Joaquín Santiago García como dibujante han salvado este reto mediante su obra conjunta
Wigman. La danza o la vida. Además, las circunstancias que rodearon a la bailarina y coreógrafa alemana
Mary Wigman sirvieron para exponer una de las paradojas del nazismo. El arte de Wigman representaba, según los allegados al régimen como la cineasta Leni Riefenstahl, el genio de la raza germana; a la vez, los nazis consideraban la danza expresionista impulsada por Wigman una muestra cabal de arte degenerado. Lo genial es que González Viñas y Joaquín S. García han consiguido representar esa contradicción.
Manuel Barrero nos ofrece un comentario a propósito de Wigman. La danza o la vida que muestra cómo estamos ante un cómic que trasciende el género biográfico. A través de sus palabras, Barrero desmenuza el tebeo y de paso la vida y la obra de Mary Wigman.
El enlace que lleva a la reseña:
Tebeosfera baila con las historietas.
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