Si, por una parte, Aristóteles describió al ser humano como "animal político" (zoon politikon), y, por otra parte, la producción de historietas es una manifestación netamente humana, no es extraño, entonces, que el cómic sea un medio vinculado a la política desde sus comienzos. No hay que esperar, por tanto, a ninguna "mayoría de edad" de los cómics (de sus creadores, de sus lectoespectadores) para establecer esta conexión. En el ámbito de los comic books basta con fijarse en el sumario del nº 1 de Action Comics, publicado en 1938, en el que aparecía por primera vez Superman.
Sin salirse de este marco teórico, Michel Matly, reputado especialista en nuestra materia, analiza con detalle los contenidos políticos y sociales de los cómics estadounidenses entre las décadas de 1930 y 1950. El periodo previo a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto bélico mismo ―en el que los soviéticos eran aliados de los yanquis en la lucha contra el nazismo― o la Guerra Fría ―en la que el anticomunismo impregnó los tebeos americanos― son distintos momentos investigados por Matly en su artículo. Este es el enlace:
Tebeosfera, la polis de las historietas.
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