domingo, 18 de septiembre de 2005

Unas bollos de cuidado, de A. Bechdel (La Cúpula)


Se ha dicho de Bechdel que es al cómics lésbico lo que Köning al homosexual, por su disección ácida de las relaciones entre lesbianas. Esto, como etiqueta comercial es aceptable, pero no se ajusta por completo a la realidad. Mientras que Köning se ríe hasta de sí mismo y no encauza sus narraciones por la ruta de la denuncia de situaciones generales sino particulares, Bechdel se detiene en los sentimientos profundos de sus personajes y ataca claramente a los regímenes que alimentan la marginación, como es el caso del de Bush en EE UU. La crueldad inherente a toda mordacidad, en este caso contra la opción sexual de sus personajes, no alcanza del grado que le inyecta el alemán. Bechdel demuestra ser sobre todo mujer y sensible ante sus propios problemas

Bechdel es una autora de cualidades innegables, en activo desde hace 15 años, ha ido depurando su dibujo hasta alcanzar una calidad más que suficiente para una autodidacta (con Crumb como referente esencial) que le sirve para representar a la perfección la crudeza ocasional de la turbulenta vida sentimental de sus personajes. Curiosamente, su preferido (Mo, la que regenta la librería especializada en asuntos gays, autoayuda y meditación) es la que parece salir más movida en esta foto general de una generación esperanzada por un futuro de reconocimiento social.

Con 'Dykes ... to Watch Out for', título original de esta serie -horriblemente traducido aquí, para mi gusto, aunque la labor de la traductora en el interior es impecable- Alison Bechedel hace repaso de los distintos arquetipos lésbicos que se han instalado en nuestra sociedad, hasta el marimacho tópico, que seguramente ella ha creado para reirse de esa figura extraña y que representa más a un miedo masculino que a una verdadera mujer. Pero, en el conjunto de acciones y declaraciones de sus personajes, se halla la panorámica más sincera de los verdaderos sentimientos de la comunidad gay lésbica. Y no sorprende el desarrollo escaso de los personajes masculinos en su obra, por cuanto ella misma ha declarado que tiene muy pocos amigos hombres en el mundo en que se mueve.

Lo importante de esta obra es que, mediante ella, se practica un alejamiento de las etiquetas en el lesbianismo. Protagonizan estas historias fundamentalmente mujeres, con sus vivencias y sentimientos encontrados, pero siempre mujeres, y su vida sexual no desplaza, en importancia, a la necesidad de hacer frente a una actualidad como la que se vive en los EE UU. Es más, Bechdel usa sus viñetas como atalaya desde la cual criticar las políticas imperialistas, el racismo y el sexismo, y muestra como EE UU es un país del que hay que huir si se quiere formalizar una pareja de enamoradas.

Le criticaban algunos compañeros de profesión a la autora, en cierta ocasión, que si había pensado alguna vez hacer historietas para todos los públicos. ¡Qué ignorantes! Los autores de cómics eminentemente heterosexuales creen que hacen obras todoterreno y se quedan en la superficie de las preferencias. Bechdel sí está haciendo historieta de altura, intensamente humana, que llega a todas y a todos (por utilizar la estratagema boba de los talentudos) y que nos coloca en el mundo en que vivimos.
Además, lo hace con humor, un lujo que no está al alcance de cualquiera.


He aquí la paradoja: La Cúpula etiqueta esta obra con el arco iris de lo gay y hasta es posible que, por ello, no llegue a todos los públicos.
No os dejéis llevar por la escala de colores: es un tebeo magnífico y para todos los paladares. No hay que dejarlo escapar.



Reseña de Manuel Barrero. Tebeosfera recibió servicio de prensa de La Cúpula.

Texto promocional de la editorial:

"Alison Bechdel ha sido la cronista por antonomasia de la historia del lesbianismo en Norteamérica a lo largo de los últimos veinte años. Para ello se ha valido del cómic como medio, del humor político como vehículo, y de un grupo de personajes de lo más variopinto. Por ejemplo: Mo, que trabaja en una librería independiente feminista y se debate entre la fidelidad a la causa y la necesidad de un empleo mejor remunerado; Lois, que asegura estar tomando testosterona y exige que en adelante la llamen Louis; o Sparrow, que se ha quedado embarazada y no está segura de querer traer otro bebé a este mundo donde la deforestación, la amenaza nuclear, la discriminación y los prejuicios campan a sus anchas. ¡Y por si fuera poco George W. Bush ha ganado las elecciones!