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lunes, 13 de abril de 2026

Política en los 'comic books' antes del underground


Si, por una parte, Aristóteles describió al ser humano como "animal político" (zoon politikon), y, por otra parte, la producción de historietas es una manifestación netamente humana, no es extraño, entonces, que el cómic sea un medio vinculado a la política desde sus comienzos. No hay que esperar, por tanto, a ninguna "mayoría de edad" de los cómics (de sus creadores, de sus lectoespectadores) para establecer esta conexión. En el ámbito de los comic books basta con fijarse en el sumario del nº 1 de Action Comics, publicado en 1938, en el que aparecía por primera vez Superman. 

Sin salirse de este marco teórico, Michel Matly, reputado especialista en nuestra materia, analiza con detalle los contenidos políticos y sociales de los cómics estadounidenses entre las décadas de 1930 y 1950. El periodo previo a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto bélico mismo ―en el que los soviéticos eran aliados de los yanquis en la lucha contra el nazismo― o la Guerra Fría ―en la que el anticomunismo impregnó los tebeos americanos― son distintos momentos investigados por Matly en su artículo. Este es el enlace: 


Tebeosfera, la polis de las historietas. 


lunes, 12 de diciembre de 2022

Hijo Rojo. El Superman comunista



La repercusión de la Guerra Fría en las viñetas se hizo sentir en las historias de los personajes más emblemáticos de las editoriales, algo a lo que no fue ajeno DC, asignando a su héroe más icónico, Superman, un papel en el contexto histórico de aquella contienda geopolítica.

En el caso de Superman, los ecos de la Guerra Fría se mantienen en uno de sus cómics más exitosos, Superman: Red Son, sobre el que reflexionan en su interesante trabajo Elisa McCausland y Diego Salgado.

La ucronía de Red Son, aunque elaborada tras el fin de las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, tiene su origen en una idea concebida por Mark Millar en 1976. Su plasmación tantos años después de esa primigenia idea coincide con el proceso deconstructivo de los superhéroes iniciado por Watchmen y que en DC alcanzaría uno de sus puntos álgidos con Kingdom Come. Pero también, como nos muestra este magnífico texto, en la era post-11S, con la incertidumbre ante la amenaza terrorista, pero también con las nuevas restricciones de libertades derivadas de la Patriot Act.

En la historia, el personaje que muchos historiadores han identificado como personificación del “American way of life”, se convierte en paladín de la Unión Soviética al servicio de Stalin. La ausencia de Superman en Estados Unidos supone además una alteración de todos los secundarios de la serie, lo que plantea el impacto que el Hombre de Acero tendría no sólo en sus vidas, sino en la propia sociedad norteamericana.

Guerra Fría, Guerra contra el terror, Guerrapermanente. A propósito de Superman: Hijo rojo

Tebeosfera. Hijos de las viñetas

lunes, 5 de diciembre de 2022

Supersoldados comunistas de la Guerra Fría




Los cómics estadounidenses de superhéroes convirtieron durante la Guerra Fría a los comunistas en sus preferidos supervillanos. De ello nos informa el interesante artículo de Andrea Hormaechea, que no se centra en los populares héroes de las editoriales estadounidenses, sino en sus rivales, aunque con el tiempo algunos cambiarían de rol, como reflejo del acercamiento en los años ochenta de los dos rivales políticos.

Hasta ese momento, los superhéroes debieron enfrentarse a diversos tipos de villanos comunistas que representaron la contienda geopolítica que en la vida real enzarzaba a Estados Unidos y la Unión Soviética. Así, el temor al espionaje fue representado a través de figuras luego tan ligadas al Universo Marvel como la Viuda Negra, originalmente concebida como una villana destinada a infiltrarse entre los héroes norteamericanos para minarlos. Aunque finalmente acabara por renegar del comunismo.

La rivalidad tecnológica en el campo militar también se trasladó a los cómics de superhéroes, a través de la pugna entre el superhéroe mejor armado de Marvel, Iron Man, y su contrapartida soviética, la Dinamo Carmesí. Unas lizas que no tardaron en alcanzar a los supergrupos: si los Vengadores representaban el equipo más poderoso de Estados Unidos, durante la Guerra Fría se verían enfrentados a unos rivales soviéticos de su mismo nivel, los Super Soldados Soviéticos, en los que la iconografía resultaba evidente: la hoz y el martillo de Vanguard, o la presencia del Mayor Ursus, siendo el oso la fiera con la que se identificaba a Rusia.

De este modo, aunque por fortuna la Guerra Fría se lidió en el ámbito político y económico, en los cómics de superhéroes los lectores pudieron comprobar que, desde la óptica marvelita, en una contienda física los estadounidenses estaban llamados a triunfar.

La representación del comunismo en el cómic de superhéroes. Del espionaje al colaborador

 

Tebeosfera. Komiks

jueves, 24 de noviembre de 2022

Capitán América y Fighting American, azotes del comunismo

Nacido como superhéroe combatiente contra el nazismo, en los años cincuenta el Capitán América se transformó en un luchador contra espías e infiltrados comunistas. De esta transformación del héroe abanderado nos habla en su texto Francisco Sáez de Adana, centrándose en los apenas cinco números que aparecieron de esa resurrección del Capitán América, y cuyo arte corrió a cargo principalmente de un primerizo John Romita.

Los mismos creadores de Steve Rogers, Joe Simon y Jack Kirby, idearon un sosia suyo ante la imposibilidad de seguir publicando al Capitán América tras abandonar Timely-Marvel. El nuevo superhéroe, Fighting American, dotado de una dimensión irónica que le faltaba a su anterior creación, fue concebido desde su mismo origen como un exacerbado combatiente del comunismo, al que se representaba, como nos recuerda Sáez de Adana en su trabajo, con notas grotescas: desde monstruos verdes que evocaban las series B de ciencia-ficción, hasta zarrapastrosos villanos cuyo superpoder residía en su nauseabundo olor. La deformidad física de esos villanos representa una metáfora poco disimulada de la imagen del comunismo que en Fighting American los autores trataban de transmitir al lector.

Y es que, si algo destaca en esta serie, es la intención del personaje de defender el American way of life frente a infiltrados, espías y agentes desestabilizadores que, envidiosos de la prosperidad estadounidense, pretendían sustituirla por un sistema satélite de la Unión Soviética.

Héroes anticomunistas: el caso del Capitán América "Commie smasher" y de Fighting American

 

Tebeosfera. Azotes de la ignorancia

 

jueves, 17 de noviembre de 2022

Tebeos propagandísticos antisoviéticos

 
Ignacio Fernández Sarasola aborda la visión de la Guerra Fría que transmitieron los tebeos de propaganda anticomunista publicados en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. Unas historietas ideologizadas que ofrecían una visión parcial y a menudo distorsionada de la Unión Soviética, ya en clave histórica, distópica o presuntamente educativa.
 
Este tipo de cómics –derivados de las historietas educativas que empezaron a proliferar en la década de los años cuarenta como reacción a cuestionadas las historias ficticias– fueron editados por asociaciones empresariales y agrupaciones religiosas, dos de los principales agentes de la campaña anticomunista, al ver en la Unión Soviética un peligro tanto para el sistema capitalista como para el cristianismo. De ahí que insistieran en mostrar las consecuencias que supondría para la economía estadounidense y para la libertad religiosa la implantación en Estados Unidos de un régimen comunista.
 
En su intento por resultar más impactante, este particular género anticomunista echó mano de una profusa simbología en la que tanto el comunismo como la contienda ideológica fue representada de forma vívida como una contienda entre agentes heroicos y un monstruoso Leviatán. Imágenes que, en el caso de los cómics procedentes de asociaciones religiosas, evocaban a menudo a la lucha de la cristiandad contra Satanás.

Cómics propagandísticos antisoviéticos durante la "golden age" estadounidense

 

Tebeosfera. Tebeos y propaganda

miércoles, 21 de febrero de 2018

BARBARELLA MAX


Los sesenta fueron maravillosos porque nos trajeron el pop, la liberación de los corsés y la psicodelia, que también llegó al cómic. Fue en 1968 cuando Pascal Thomas y Guy Peellaert estrenaron el álbum Pravda, un tebeo que se inscribía en la misma onda delirante de Lone Sloane, Hypocrite, Fritz the Cat, Den, Joe Galaxy o Xiris, por citar algunos hitos. Era la historieta experimental de su tiempo, libre de cánones y además, en el caso de Pravda, implicada con mitos políticos, dado que tomaba el nombre del periódico oficial del estalinismo.  Era un título perfecto para una historia que trataba de la deshumanización del mundo por causa del consumo y sobre la rebelión contra la autoridad, con una protagonista que hoy compararíamos con Imperator Furiosa que representa perfectamente el clima previo a la revolución cultural del año 1968. 

Nuestro excelente conocedor de la historieta contemporánea Rubén Varillas revisa esta obra con ocasión de nuestro número dedicado a las revoluciones: 

Tebeosfera. Tebeos por la causa revolucionaria.

sábado, 17 de febrero de 2018

DAME UN RUSO QUE YO TE HAGO UN VILLANO

La campaña anticomunista norteamericana fue un asunto de Estado que terminó diluyéndose en la cultura popular. Recordemos que setenta años después de la revolución bolchevique que puso en el poder al comunismo en Rusia, el villano más odiado del cine era Iván Drago (el malo de Rocky IV, que había sido militar condecorado del Ejército Rojo, por si no lo recuerdan). A todos nos parecía lógico asimilar su origen soviético con el enemigo a batir. En el cine fueron habituales los villanos tipificados de este modo hasta los años noventa, y en los cómics también aparecían habitualmente enemigos de los superhéroes que, si provenían de la URSS, eran catalogados inmediatamente como villanos de manual.

Mediante un análisis de los mensajes y de los personajes que aparecieron en los cómics de superhéroes de Marvel publicados entre 1961 y 1968, el doctor y profesor José Joaquín Rodríguez, nos deja claro el porqué de la tipificación del mal, su ridiculización asociada y, lo que es más importante, su devaluación a partir del año 1968, cuando el público lector se había ido percatando de que la ideología no se resolvía con ecuaciones binomiales: 

LOS VILLANOS COMUNISTAS EN LOS CÓMICS DE STAN LEE  

Tebeosfera. Si es ridículo y viste rojo es supervillano y comunista. 

domingo, 28 de enero de 2018

COMUNISTAS EN LOS EE UU. EL VILIPENDIO DESDE EL CÓMIC


El proceso revolucionario soviético apenas ha sido tratado con la mínima seriedad en los cómics americanos. El comunismo ha sido una ideología con escaso seguimiento y credo en los Estados Unidos, máxime si tenemos en cuenta que allí se desató una fiera campaña anticomunista desde los años veinte (fue Mitchell Palmer el primero en hablar del “Peligro Rojo”) pero que fue realmente cruda tras la II Guerra Mundial.
En este documentado artículo del catedrático de Derecho Ignacio Fernández Sarasola se repasan los intentos de practicar la didáctica anticomunista mediante el cómic, tanto utilizando productos de carácter abiertamente propagandístico o tendencioso, como convirtiendo a los personajes rusos de los comic books en verdaderos fantoches ante los lectores. Esta última opción no era otra cosa que la plasmación de las denuncias que hacían los anticomunistas, que identificaron siempre los logros de la revolución con una espiral de obvia pobreza y tiranía enquistada en los territorios soviéticos.

Es este un documento que, además, ha sido ilustrado con tal profusión que también supone un festival de imágenes: 
EL IMPACTO DE LA REVOLUCIÓN COMUNISTA EN LOS COMIC BOOKS


Tebeosfera. Desde Rusia sin amor.

jueves, 25 de octubre de 2012

LOS ROJOS EN LOS CÓMICS

El profesor titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo, Ignacio Fernández, abre con honores el número 10 de TEBEOSFERA con un artículo prolijamente documentado y primorosamente ilustrado, en el que cada dato y cada detalle están en su lugar, y cada imagen contribuye a la comprensión del texto.


Se trata de un trabajo magnífico del que estamos muy orgullosos, porque nos ayuda a comprender cómo los cómics participaban de las fobias populares de su tiempo y se ajustaban a los mecanismos de propaganda o a las estrategias ideológicas orquestadas por el poder de cada país. Con este documento comprendemos que la ingenuidad emanada de las viñetas con propuestas bufas o satíricas debe ponerse en la balanza junto con la intencionalidad maliciosa de influir sobre las mentes infantiles. Y no hablamos de un pasado lejano. Ojo con asegurar que hoy esto ya no pasa... ¿Seguro que ya no pasa?

Lean esta obra maestra del ensayo, magistralmente editada e ilustrada por Antonio Moreno tras una atenta revisión y corrección de Alejandro Capelo y luego me lo dicen.

Tebeosfera. Todo al rojo!