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miércoles, 1 de agosto de 2018

EL TIEMPO DE LOS CLÁSICOS




Siempre es buen momento para recuperar una obra de historieta que tuvo peso en el pasado aunque muchos nos hayamos olvidado de ella. Tendríamos que haber publicado esta reseña dentro del número "especial revoluciones" que lanzamos en el final de 2017 pero lo hemos hecho ahora. Y no está de más. Volver a la obra de Guido Crepax, a un modelo de publicación hoy desestimado, a una forma de narrar que hoy se juzga lánguida o a unas temáticas trasnochadas (la fatalidad, la nobleza), nos sirve para comprender que ciertos temas siguen ahí aunque no los queramos ver, que los relatos son hijos de su tiempo inevitablemente, que los modelos dependen de las modas y que los autores de calidad son autores de calidad siempre.

Nuestro socio y buen conocedor del cómic del siglo XX José A. Gutiérrez elabora una reseña sobre una de las obras que marcaban el pulso del cómic en los setenta. Como muchos otros tebeos de entonces, se trataba de situar al hombre en la Historia tras la degradación de la modernidad. Ahora estamos en otro enfoque, pero la revisión de este álbum nos permite ver qué nos preocupaba entonces sin que nos diéramos cuenta.


Tebeosfera. Relatos de todo tiempo.

sábado, 17 de febrero de 2018

DAME UN RUSO QUE YO TE HAGO UN VILLANO

La campaña anticomunista norteamericana fue un asunto de Estado que terminó diluyéndose en la cultura popular. Recordemos que setenta años después de la revolución bolchevique que puso en el poder al comunismo en Rusia, el villano más odiado del cine era Iván Drago (el malo de Rocky IV, que había sido militar condecorado del Ejército Rojo, por si no lo recuerdan). A todos nos parecía lógico asimilar su origen soviético con el enemigo a batir. En el cine fueron habituales los villanos tipificados de este modo hasta los años noventa, y en los cómics también aparecían habitualmente enemigos de los superhéroes que, si provenían de la URSS, eran catalogados inmediatamente como villanos de manual.

Mediante un análisis de los mensajes y de los personajes que aparecieron en los cómics de superhéroes de Marvel publicados entre 1961 y 1968, el doctor y profesor José Joaquín Rodríguez, nos deja claro el porqué de la tipificación del mal, su ridiculización asociada y, lo que es más importante, su devaluación a partir del año 1968, cuando el público lector se había ido percatando de que la ideología no se resolvía con ecuaciones binomiales: 

LOS VILLANOS COMUNISTAS EN LOS CÓMICS DE STAN LEE  

Tebeosfera. Si es ridículo y viste rojo es supervillano y comunista. 

domingo, 4 de febrero de 2018

EL COMUNISMO ILUSIONADO DE UN NACIONALISTA ANDALÚ

Andrés Martínez de León ha sido uno de esos nombres que por ser del Sur suenan más remotamente a los aficionados al humor e incluso a los estudiosos de la sátira o la historieta. Lo queramos reconocer o no, así es. Él fue una figura prominente de la cultura andaluza: pintor, sobre todo pintor; periodista gráfico, o reportero con el humor; historietista de vanguardia, con similares méritos que de los vinculados a la Generación del 27; nacionalista en la gracia y en el lenguaje (siempre apostilló sus viñetas con habla andaluza); republicano alegre y comunista combativo, ya cuando la guerra. Histórico. Un grande.

Durante la década justamente anterior al estallido de la Guerra Civil se fue acercando cada vez más a las izquierdas y a los medios republicanos que abrazaban el socialismo como solución a los problemas del pueblo. Incluso fue el reportero gráfico escogido por su talento y trayectoria para viajar a Rusia en 1935 con el fin de constatar la consolidación de la Revolución rusa y demostrar que todo aquello del comunismo había funcionado de maravilla.
Él volvió contento. Y al cabo de unas semanas, estalló la guerra y el futuro se ensombreció. Manuel Barrero, buen conocedor de la vida y obra de Martínez de León, nos lo cuenta en este documento:

LA PROMESA DEL COMUNISMO SEGÚN OSELITO

Tebeosfera. Er tó pa tó.

viernes, 5 de septiembre de 2014

EL CÓMIC QUE VINO DEL FRÍO

El cómic ruso es prácticamente desconocido fuera de sus fronteras. Sin contar con la obra del ucraniano Igor Baranko, autor de aquella recordada El emperador océano sobre una Rusia distópica, en España hemos podido disfrutar de muy pocos tebeos de autores rusos, apenas un par de obras propagandísticas editadas en Moscú en los años ochenta (Lenin y el estufista y Cien años de la tradición revolucionaria rusa) y algún intento de traspasar las fronteras rusas en los noventa como Aventuras del Capitán Donqui.

Los rusos han sido durante mucho tiempo los malos de muchos tebeos bélicos, de espías o de superhéroes, pero tampoco se han prodigado mucho las obras que tratan sobre la antigua Unión Soviética desde una óptica realista, histórica o biográfica, entre las que recordamos apenas un puñado: Partida de caza de Christin y Bilal, El Vals del Gulag de Lapiére y Rubén Pellejero, Íbicus de Rabaté, Lo que el viento trae de Jaime Martín, Laika de Nick Abadzis, División azul de Fran Jaraba, Cuánta tierra necesita un hombre de Miguel Ángel Díez, La guerra del profesor Bertenev de Alfonso Zapico o Chagall en Rusia de Sfar.

Mucho menos frecuentes son las obras que denuncian la situación de la Rusia contemporánea, como Chernóbil - La Zona de Francisco Sánchez y Natacha Bustos o los necesarios trabajos periodísticos de Igort Cuadernos ucranianos: Memorias de los tiempos de la URSS y Cuadernos Rusos: La olvidada guerra del Cáucaso.

Nikolai Maslov es la excepción: un autor autodidacta, alejado de los círculos comiqueros rusos con una obra muy personal de escasa difusión en Rusia, que sin embargo traspasó la estepa siberiana, consiguiendo publicar con cierta regularidad en Francia, algo que le granjeó no pocos enemigos en su país. En España pudimos disfrutar de uno de sus trabajos hace unos años: Los hijos de octubre, dentro de la colección Graphic Journal de Norma.

El profesor de la Universidad de Washington José Alaniz, especialista en cómic y en lenguas eslavas y autor del imprescindible libro Komiks: Comic Art in Russia, nos regala un interesante texto sobre Maslov, que profundiza en las razones del lento desarrollo de los cómics autobiográficos en la Rusia post-soviética:

AUTOBIOGRAFÍA EN LOS CÓMICS RUSOS POSTSOVIÉTICOS: EL CASO DE NIKOLAI MASLOV

Tebeosfera. Desde Rusia con tebeos.