Mostrando entradas con la etiqueta Opinion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opinion. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de junio de 2008

DON MIKI REDIVIVO

REVISTA DE PRENSA 080607. DON MIKI REDIVIVO.

Es sana la costumbre de ir realizando una revista de prensa en la que desgranar lo publicado sobre historieta en los periódicos nacionales, pero esta labor a veces resulta indigesta.

En El Mundo, como le es propio, fue alimentada la polémica sobre la cuestión lingüística en tierras donde se habla el catalán, en Cataluña y Baleares. En ambos casos ilustraron la noticia con viñetas con bocadillos, como queriendo significar que las obras implicadas en la polémica eran cómics.

En ningún caso lo fueron. La polémica catalana procedía de una guía coordinada por la Plataforma per la Llengua, con patrocinio de la Generalitat, en la que se invitaba a los inmigrantes a usar el catalán como vía para la integración en el mercado de trabajo y para la escolarización de sus hijos. Fuera de la polémica comentada, la viñeta que El Mundo del día 5 de junio reprodujo en portada, y en el interior junto con otras, era un ejemplo aislado de la guía, que no pertenecía a ninguna obra narrativa y que era una de las escasas que contenían bocadillos. En suma, que se trataba de una guía ilustrada y no de un cómic.

Por lo que se refiere al caso mallorquín, El Mundo del día 6 se hizo eco de la denuncia de Joachim Hunold, director de Air Berlin, sobre que en Baleares no se consideraba el español como lengua oficial. Todo venía a cuento por un artículo publicado en la revista de la empresa, Air Berlin Magazine, donde se afirmaba que el Govern les había pedido que el personal de la aerolínea se dirigiese a sus clientes siempre en catalán. Lo llamativo es que de nuevo la imagen de la noticia es una viñeta, con su bocadillo, de autor alemán, en la que se satiriza esta ilógica circunstancia comparándola con la rivalidad entre prusianos y bávaros.

En ambos casos, el lector ocasional, el de titulares e imágenes, identificará las viñetas como fuentes de ambas polémicas, y por extensión al cómic. Algo similar ocurría la semana pasada con unas viñetas de Miguel Brieva en las que se ridiculizaba a la iglesia católica y que emitían un mensaje desacralizador antes que satírico tal y como estaban: sacadas de su contexto (amén de que a Brieva o lo citaban como autor en momento alguno).

Si por este lado atendemos a un caso de "desnormalización" del medio a través de la asociación de imágenes alusivas al cómic y controversias sociales, o sea, por asociación negativa, por el otro, por el de la exigencia de la asociación positiva no cumplida, observamos otro más flagrante aún. Hablamos, naturalmente, de la nueva colección de la línea Biblioteca El Mundo, complementaria de dos o tres emisiones semanales del diario, titulada DISNEY. CLASICOS DE LA LITERATURA.

Como es habitual con estas promociones, se anuncian a bombo y platillo (a doble página en color el día 5 de junio), con amplio surtido de imágenes y una generosa descripción del producto enfocada a encandilar al respetable. Pero mendaz. Porque es, de nuevo, una colección de tebeos que quieren vendernos como "literatura". Así, en la doble página del día 5 presentan "clásicos de la literatura universal contados por... Disney", para que los hijos "descubran la mejor literatura", "versiones de las obras de los más grandes genios", para "acercar a los niños al maravilloso mundo de la literatura" en "libros de más de 140 páginas". Ya, pero, ¿y por qué no valoran el hecho de que se trata de libros de historieta? En una pequeña esquinita del anuncio, en un lugar imperceptible se aclara: "Formato cómic". ¿Cómo formato cómic? ¿qué diantres de formato es ese? ¿Es literatura o es cómic? ¿Es libro o es formato? ¿De qué hablan los señores de El Mundo?

Ah, que hablan de "obras maestras". Es decir, de autorías. Ahora se comprende, claro, claro. Lo aclaran el día 6, viernes, en ooootra doble página en la que el periodista/promocionador José María Plaza se extiende largamente sobre los "autores" de estos "Grandes Clásicos de la Literatura Universal interpretados por Disney". O sea: Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare... sin faltar Julio Verne, escrito así, como cuando Franco: Julio y no Jules. Ah, y también un tal Disney. El autor de las "ilustraciones de los libros". Los que pretendan ver aquí obras esforzadas y a veces logradas de autores como Barks o como Cavazzano que se desentiendan. Esto es de Walt Disney en todo su concepto y realización. Y esto es "introducción a la literatura" en su espíritu. O sea que no es historieta. Y que la historieta no vende y por eso ni la mencionamos cuando lanzamos un producto de historieta.

Beatriz García Manso, en el número 162 de Yo Dona, suplemento semanal del diario, vuelve a la carga promocional y adorna su artículo con imágenes y viñetas que descubren la naturaleza de la obra. García habla de pedagogía y de ficción pedagógica, aporta estadísticas sobre los hábitos lectores de nuestros hijos que rebaten lo que este mismo diario había publicado un mes atrás (¿!?) y aclara que los libros tienen "formato cómic" en un resquicio de su artículo. Luego, bajo una reproducción de un fragmento de historieta escribe, para los subnormales -presumimos- que las viñetas son de "tipo cómic" y "los dibujos y los colores atraen la atención de los niños hacia los libros. Casi sin enterarse, se convierten en lectores empedernidos para toda su vida".

¡Anda, casi calcado de cierto manual franquista de censura pedagógica!

Así estamos. Y luego vendrán los de la "normalización" diciendo que mira tú por dónde la historieta está en los medios y tal. Y a lo mejor le dan un trofeo a El Mundo por su difusión de la historieta, pese a que la ofrecen (la ofenden) desnaturalizada y desautorizada.

Vuelvo a insistir, si esto es normalizar, apaga y vámonos.

¡Qué vergüenza!

miércoles, 19 de marzo de 2008

MARGINALIA. LA ENDOGAMIA QUE NOS ATENAZA

LA ENDOGAMIA QUE NOS ATENAZA
Por Antonio Santos (un especial de su serie La voz en el desierto: Marginalia)



Una reflexión sobre tebeos y géneros convencionales.-

Durante unos años impartí clases de dibujo, cómic e ilustración. Fue una valiosa experiencia que me aportó una serie de observaciones que trato de aplicar en la labor de reseñador. Y no es fácil, pues descubrí que entre lo aportado por aquellas experiencias y lo que el lector espera recibir puede haber uno de esos inconmensurables abismos de tebeo, infinitos.

En mi primera clase, decidido a formar a mis alumnos tanto en lo práctico como en lo ideológico (entiéndase por esto: las influencias –lecturas, material visual, experiencias- que pudieran aportar sustrato a sus historias), descubrí que estaba barrenando en el fracaso. Tras la primera conmoción (porque yo sustituía al titular efectivo de la clase, y a los alumnos que repetían curso no les agradaba), empecé a dar la clase según los cánones: rotundo fracaso. Tenía una amplia audiencia confusa y aburrida.

Decidí entonces rebajar el tono y recurrir, expresado de modo impropio, a la parábola. Descubrí que el lenguaje debía ser, ante todo, ameno, directo y sencillo; pero sobre todo, ameno. De haber insistido en un lenguaje “académico”, estaba perdido: perdería a los alumnos.

Pero esto tampoco podía ser, porque la mente es otro músculo que debe ejercitarse: de modo que fui introduciendo gradualmente términos “académicos”. Las mentes ya empezaban a entender, y lo mejor, a pensar sobre lo que se les hablaba y a plantear sus propias opciones.

Entonces Internet era un medio incipiente y, los blogs, impensables.

Hoy recomendaría a cualquiera de los muchos y documentados blogeros que vierten sus conocimientos en la red, de forma generosa y desinteresada, para completar mis lagunas. Pero supongo que llegaría a toparme con el mismo problema: ¿cuántos alumnos comprenderían aquello sobre lo que leen (barrenados por unas normas educativas donde la capacidad y el esfuerzo no se premian, al contrario, se vituperan como cosa fascista –la palabra/lacra- complacientemente perpetuadas por unos Gobiernos que aplauden que un estudiante pase de curso con cuatro suspensos y se desgarra, no ya las túnicas, sino los tripas, cuando un profesor osa poner una nota en rojo en un examen)?

Mi lucha (¡toma, relación chunga/fascista! De esta, no me libro) ha consistido en mantener contentos a ambos grupos de lectores: tanto al escritor dueño de un lenguaje “académico”, prolijo y detallado, el cual no le arredra leerse un libro de mil páginas, como a ese alumno que, de pronto, conoce, deslumbrado, el medio. Al final me he decantado por formar más que por contar.

¿Y por qué formar, cuando con un leve esfuerzo puedo pertenecer al Parnaso de los grandes, los ilustres, los “académicos” (sin ánimo de ofensa, ¿vale?)? Porque llevo apreciando que, en respuesta a la recurrente crisis de la industria, que tanta alarma y denuncia genera, en vez de plantear alternativas o soluciones, se ha preferido eludir remediarlo recurriendo a un proceso de autismo ENDOGÁMICO. Pero no os sintáis ofendidos o alarmados: para mi sorpresa, he descubierto, mediante mis tanteos en medios anejos, que la endogamia es un cáncer virulentamente extendido, y cuando te atreves a hacer la observación, te tildan de alarmista, de extremista de la derecha más recalcitrante y reaccionaria.

No se trata de CORPORATIVISMO, mal afincado en otros gremios, que la prensa denuncia a grandes voces cuando se trata de la profesión médica o la abogacía: ¡corporativismoCorporativismoCORPORATIVISMO!; es pura y dura endogamia, escribiendo solo para solaz personal y la envidia del otro que se dedica a esto. Se ignora al lector llano y al neófito, sin apreciar que el medio está KO y que necesita de forma urgente una inyección brutal de lectores.

¿Qué está pasando PASANDO?.-

Del mismo modo, la industria está respondiendo con medidas de una dudosa eficacia. En el momento en que debería hacer una profunda reflexión sobre los problemas y buscar soluciones, hace una pirula efectista, como poner hologramas en las portadas de SPAWN, efectúa una involución cultural y se limita a cobrar las primas que logre arañar de una cada vez más escasa clientela.

Ilustraré con un ejemplo: estoy leyendo el THOR de 1974-75. LEN WEIN y JOHN BUSCEMA efervescentes. Primera página: Thor y su panda o están tonteando o están atenazados de dramática angustia. Wein, empujado por la grafomanía del momento, escribe de forma ampulosa unos cartuchos explicativos y bocadillos dignos de GÓNGORA. Buscema en lo suyo. Página dos: diálogos chorras. Página tres: ¡ACCIÓN! ¡AVENTURA! Llega el malo, el sicario del malo, quien sea, a repartir estopa (todo eso redondeado por profusos diálogos y cartuchos explicativos hasta en las onomatopeyas). Reparten palos hasta la página diez; hay una pausa que oscila entre tres viñetas a una página donde se cimientan las líneas de una futura aventura o la subtrama de la saga y hace funciones de intermisión; la página once vuelve a la batalla y ya casi hasta el final, leñazos. Y así durante ciento noventa, o doscientos tebeos, ¿de acuerdo?, con estos u otros autores.

Podemos discutir lo que queramos sobre las situaciones y la oportunidad del diálogo, pero es secundario con respecto a lo que quiero destacar.

Hoy idolatramos a tipos como BRIAN AZZARELLO, al cual parece que el simple hecho de escribir tres líneas de diálogo le supone una tarea tan descomunal como edificar una pirámide. Los dibujantes hacen otro tanto: poquitas viñetas por página que me puede dar un derrame digital. Nos muestran, en las dobles páginas, lo de puta madre que dibujan, lo cachas que les salen los tíos o lo provocativas que están las tías, con esos ceñidos trajes fetichistas (la verdad, los superhéroes y supervillanos deben tener toda la sangre del cerebro concentrada en las ingles, excitados por esas curvas; ¿de veras van a liarse a mamporros, perturbados por esa visión? JESSICA ALBA interpretando a SUSAN STORM RICHARDS: ¡hace más daño visible, con ese uniforme adhesivo, que invisible! -¿Lleva ropa interior debajo de ese spray?-), pero sus viñetas recogen personajes donde posan, estáticos, altivos, mármol romano encumbrando su autoidolatría.

Podemos quejarnos lo que queramos diciendo que Buscema se copiaba sin pausa, pero por lo menos, las figuras SE MOVÍAN.

Se advierte la degeneración del género. Los escritores necesitan más de un tebeo para contar algo que antes se hacía en un número… algo sumamente fácil si cada viñeta contiene una línea de texto, y dejas dos en silencio para obtener la respuesta. Y cada página tiene dos viñetas. Tres, con mucho esfuerzo.

El MANGA, obviamente, ha tenido en esto una notable influencia: su sistema narrativo incorpora viñetas extras donde el dibujante se recrea. En ciertos aspectos, la narrativa manga es más eficaz (y efectista) que la occidental: no comete la torpeza de poner a sus protagonistas a declinar LA ILÍADA mientras se matan. Pero esas viñetas extras, ¿son necesarias? Como dibujante, siempre he encontrado oportuno abrir la siguiente escena situándote en el lugar, pero eso es un gusto particular. STAN LEE lo hacía en un cartucho explicativo; SHIROW MASAMUNE emplea dos, tres páginas, para decirte dónde te ubica la acción.

Se aclama el AMERIMANGA como la salvación del género. Opino que es un engañoso acierto destinado a un lector superficial. El problema viene cuando buceas un poco en el género y te das cuenta de que, pese a sus graves desaciertos y carencias, los “clásicos” tienen un calado, fuerza e ingenio que hoy no se logra, excepto en los consabidos ejemplos que siempre se citan, ALAN MOORE o FRANK MILLER.

En este punto (y aquí es donde puede estribar la principal desavenencia), considero que esos autores de la nueva ola, BENDIS, BUSIEK, MILLAR… por citar algunos, son un bluff. ¿Pueden acercarse siquiera a BILL MANTLO? Todo ahora son problemas emocionales y sentimientos, una página tras otra. Azzarello y GARTH ENNIS funcionan por las estridencias de sus argumentos, pero ¿no lo hace, o hacía, el UNDERGROUND por lo mismo? Ennis y Azzarello son dos undergrounds amaestrados. Parezco hipócrita, porque he reseñado como geniales algunas de sus historias, pero tened en cuenta el factor del momento presente; si tuviera que elegir entre el más farragoso pero dinámico momento de ROY THOMAS y el telegráfico LOVELESS de Azarrello, elegiré, pese a sus deficiencias, a Thomas. ¿Por qué? Me entretiene, no tengo que esperar quince viñetas a saber algo, sin tener que, además, interpretar las intenciones del protagonista, que aclararía con un simple bocadillo (de texto. Para compensarme, podrían regalarme uno de mortadela.)

Se han erigido altares a estos autores porque hemos perdido de vista los orígenes, más viscerales, de los cómics de superhéroes y de los géneros del mainstream. En todas las reseñas que he leído (de una profundidad y análisis soberbios), el autor nunca hace referencia a la auténtica verdad que subyace bajo el tebeo: esto es un trabajo, un salario. Y, en muchos casos, no se lo están ganando. Los dibujantes es otra historia, porque hemos pasado del rudo estilo de KIRBY o DITKO, al prerrafaelismo o el barroco de ALEX ROSS. Y dentro de lo que es, Ross todavía intenta capturar aquel viejo espíritu.

¿Qué está pasando PASANDO? No se hace por atraer a nuevos lectores, Internet es como un fondo inagotable de material y casi adquirido de gorra (la conexión y la factura eléctrica deben ser abonadas), los tebeos cuestan un pastón: un ejemplar de grapas cuesta TRES EUROS (QUINIENTAS PESETAS franquistas) para leer diez renglones de texto y ver doce posturitas, más un puñetazo o dos rayos repulsores, caso de IRON MAN. Y todavía tengo que aguantarle la insolencia al editor de decirme de que eso es BARATO y que me quejo por vicio.

Vete a dar clase de cómic a un centro cívico de un entorno social relativamente deprimido, donde tienes que pelear todos los meses con la madre de un alumno porque consideraba que las veinte horas de clase que su niño recibía por mil quinientas pesetas eran abusivas, y entre toda la parva, descubre a ese/a chaval/a que le gusta el cómic y se le ponen los ojos de huevo duro viendo los tebeos que llevaba para ejemplarizar una de las clases y decirte que no puede comprarlo porque no tiene dinero.

Pero eso le importa un bledo al editor: tiene al freakie que asiste a la convención disfrazado y que, en un orgasmo de compra compulsiva, arrasa con el stand, pero sólo de su héroe. Mientras, yo hablo de un delta de lectores que se van a comprar bastante de casi todos, además de un personaje concreto. Ese lector es, a la postre, más rentable: se va a enganchar más series y las va a seguir más tiempo.

¿Tan difícil resulta comprender un argumento tan sencillo?; quizás sea que yo no tengo razón, como me empeño en creer, o es que no he sabido explicarme.

La industria, por fin, POR DESGRACIA, fenece. Stan Lee bromeó afirmando que desde que él empezó en esto, la cosa estaba fatal. Que duraba tres telediarios. Eso fue, creo, en los 1960. Bien: nosotros sí estamos ante el Ragnarok. Y la causa es sencilla: hemos matado al lector

No hemos sabido transmitir un mensaje; las editoriales se han ceñido a una curva de ventas engañosa; el tebeo “para adultos” o es pornográfico o es una paranoia elitista estilo MOEBIUS, y, ojo, no estoy diciendo que no deba existir. Las editoriales no están cuidando a los lectores que nos fogueamos con VÉRTICE y que sentimos vergüenza fijándonos en que los tebeos actuales son para niñatos con el cerebro en ondas delta. ¿Dónde está la edición para adultos del cómic occidental? Porque en Japón sí la hay. Aquí nos aturden con los sellos MAX o VÉRTIGO. ¿Y nos satisfacen? ¿De veras? A grandes rasgos, hasta EPIC se preocupó más por presentar una alternativa seria al lector maduro.

Recapitulando.-

Todo esto lo contemplo más desde la perspectiva llana del lector al cual le han permitido expresar su parecer que como reseñista. Ni estoy en posesión de la solución ni de la verdad, y seguramente he errado en muchas de estas consideraciones. Es el momento de hacer acto de contrición (para algo debía servir el catolicismo) y descubrir cuánto de acierto o de error contiene este texto. Pretendo estimular la opinión, motivar a proponer alternativas/salidas al problema planteado. Definir la crisis como “endogamia” quizás parezca excesivo, pero lo empleo como anzuelo para atraer vuestra atención. Podía haber recurrido a alguna tía ceñida en látex en portada o un refresco refrescante; sólo tenía esta palabra a mano. Y saber si, nosotros, de alguna forma, podemos solucionar o aportar una solución al asunto.

¿Pasa ésta por adquirir más tebeos? ¿Nosotros, los veteranos? Considero que lo hace ATRAYENDO y FORMANDO nuevas generaciones de lectores, encandilarlas con la magia que la historieta tiene y que nos sedujo a nosotros. ¿Debemos exigirle más calidad a los editores? Más que calidad, establecer unas gradaciones, que un lector ya maduro pueda leerse un SPIDER-MAN sin la sensación de que la trama esté urdida, exclusivamente, para un púber. Estoy convencido de que Spider-Man tiene sus momentos fascistas, sus veleidades extramaritales (con esas tías y sus atuendos…) pero que, debido a la situación del mercado al cual se destina, se reprimen y eluden. Y, como lector, no te han dejado más que esa salida, o dejar de leer Spider-Man.

Los pocos que disfrutan de remuneración del medio no parecen inquietos, porque aún cobran, pero lo hacen de un segmento gradualmente decreciente, y quizás, de aquí a un lustro, se acabó de verdad el cómic. Las reediciones ocuparán el mercado, o alguna editorial, en plan nostálgico, apoyará algún proyecto. Pero ¿por cuánto tiempo?

Es obvio que si esto tiene una solución pasa por interrelacionarse con otros medios. Ciertos editores se permiten despreciar al cómic con altaneros escrúpulos. Son tan cortos de miras que no se percatan de que, como en mi caso, pasé de MORTADELO Y FILEMÓN a JULES VERNE y H.G. WELLS, y de ahí, a un amplio espectro de autores y temáticas. Compagino ambos ámbitos. Tan valioso me resulta uno como el otro. Pero esta obviedad les resulta una quimera o entelequia sobrehumana. No se fuerza a la Administración, LA QUE SEA, TODAS, a profundizar en una formación cultural del lector. Evidentemente, no vas a darle LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ a un párvulo. Dale un MORTADELO, y luego, algo más pesado, y cuando su mente ya esté en condiciones, pásalo a la novela.

Recientemente, reseñé parte de KAMANDI, centrándome en la materia ideológica tras las viñetas. Tal vez no di ni una, pero honestamente, hallé todas esas referencias. Y pertenecían a novelas, cuentos, películas. Había un laudable efecto de simbiosis. Quizás, ahora topemos con un lector de tebeos que, leído lo uno, o lo otro, vaya a verificarlo. Compre o Kamandi o LA ISLA DEL DR. MOREAU, y diga: Este tío tiene razón, o qué equivocado está. Pero, al menos, se ha establecido un enlace.

WILL EISNER, cuenta la leyenda urbana, se llevó toda su vida luchando LUCHANDO porque la historieta se convirtiese en un arte grande, y sus autores, reconocidos artistas. Difícil veo yo entre nosotros semejante tesón. Nos hemos dejado apabullar por los 400 del Manifiesto que consideran CULTURA sus elitismos, dejándoles tildarnos despectivamente de críos, porque el tebeo es, fundamentalmente, cosa de CRÍOS (en su sapiente criterio). Lees sobre asociaciones y actividades, con proclamas de cabecera dinámicas. Pero ¿resuelven algo? ¿Dónde están sus hechos? No tenemos conciencia de clase. Hemos permitido que el cómic sea el NOVENO ARTE; el cine, mucho más novedoso, es el séptimo. No hacemos por dignificarlo. Como Nabuconodosor, como Príamo tras la muerte de Héctor, nos revolcamos en el estiércol y la ceniza, gimoteando, porque eso es preferible a hacer algo.

Son claros los indicios de extinción. Pero ¿estamos aún a tiempo de salvar un medio que gustamos o lo dejamos morir? ¿Hay energía para intentar soluciones o sólo para poner bonitas pero huecas posturas heroicas de manifiesto?

¿Pasamos a la acción o, como todas las especies decadentes, saboreamos el néctar agridulce de la extinción?

Opinión de Alberto Santos

martes, 19 de febrero de 2008

BLOGS Y DEBATES HUEROS

Blogs y debates hueros

En la denominada "blogosfera comiquera" española se ha suscitado cierto 'debate' en función de cierta 'pataleta' que ha conducido a ciertos opinantes del llamado mundillo a poner en evidencia la naturaleza de los denominados "blogs"

Desde su comienzo, y desde la iniciativa de unos cuantos, el soporte de publicación en línea de tipo bitácora ha cumplido una función de multiplicación de las voces y de democratización de las opiniones en torno a los cómics. La oportunidad / posibilidad de que cualquiera pueda acceder a la red y crear su propio espacio es una bendición de la sociedad de la información, un milagro de la civilización de los medios digitales. Del uso que luego se haga de esos medios ya se ocuparán sociólogos u otros analistas. Por el momento, las motivaciones que impulsan a quienes plagan de contenidos esa 'blogosfera' son el hedonismo, la vanidad, el afán de lucro, la grafomanía, a veces las ganas de llenar el aburrimiento, la pasión por compartir gustos, el deseo altruista... Son variados los ejes y de distinta intensidad en cada caso. Lo difícil es encontrar a quien se esfuerce para trabajar en una labor de información rigurosa, atenta, estudiada y medida, o en ir aportando fragmentos de una divulgación, o de varias, con ribetes mínimamente científicos. Ahí es donde falla el sistema, pero es precisamente una falla debida a la misma naturaleza del sistema y del soporte: la frescura, la rapidez, la actualidad, impiden este desarrollo necesariamente más meditado y más, por qué no decirlo, árido e impopular.

La función de los blogs sóbre cómic, hoy, sigue siendo la de dar cancha a los gustos personales y, de paso, servir como eco de las propuestas editoriales, que han utilizado esta red de voceadores como barato sistema promocional. Otra cosa es que algunos sitios web, por sus peculiaridades y por las características concretas de quienes los comandan, sean lugar de peregrinación de muchos y detentadores -a ojos de otros- de la verdad única sobre la historieta. Tan peligroso es creer que lo que postula u opina Pons va a misa como considerar que lo que se dice o estima en otro blog mucho menos visitado (como éste) carece de valor. Lo recomendable es picotear de todos y escoger los que mejor se amolden al gusto de cada uno o aquellos que demuestren mejor criterio a juicio de cada cual. Para eso sirven los agregadores de weblogs, como Decomics o Tebelogs, los cuales tienen una función de mero recipiente en el que se vierten cientos o miles de titulares que, como corresponde a las cualidades de cada comentarista, ni aparecen ordenados, ni orientados a un fin, ni sirven por lo tanto para desarrollar luego una labor de recopilación de datos con unos referentes mínimos para su organización y posterior uso. En tal sentido, todo el esfuerzo ha sido vano y sólo cabe recurrir a un motor de búsqueda general.

Y surge la pregunta capital que no suele plantearse: ¿si surgiese un medio, un sitio, una revista, dedicada a tratar de forma rigurosa y ordenada la información y a trabajar en pro de la historieta de una manera seria, sobre una base metodológica sólida, coordinada y dirigida, sería seguido por la afición? ¿Sería leído por los interesados? ¿Sería tenido en cuenta por los actuales aficionados y lectores de blogs?

Y lo que es más importante ¿sería tenido en cuenta por la propia industria? ¿Por los editores, por las entidades e instituciones relacionadas con la historieta?

La respuesta es, mientras no se haga de manera profesional, de manera coordinada y dirigida por un especialista, a poder ser periodista y a poder ser con vínculos con la industria, NO.

Ahora, ayer, se nos ha planteado a quienes opinamos habitualmente sobre historieta, que conviene "evitar el menosprecio" que sufren/sufrimos los blogs sobre tebeos e historieta... Y que para ello convendría exponer las estadísticas de lectores (y lectoras) que tienen cada uno de nuestros blogs. "Igual así se comenzaría a dar más importancia a algunos blogs, con los números en la mano." Es redacción de José Antonio Serrano. La intención de José Antonio es buena y su gesto desprendido le alaba pero se plantea una nueva duda: ¿Para qué? ¿Para demostrar que los blogs más leídos son los más leídos, o sea, los que siempre son citados por otros lectores de blogs o aficionados? Otrosí digo: ¿el blog más leído es el mejor o el mejor preparado para informar u opinar? ¿Las estadísticas de presuntos lectores avalan los contenidos de una publicación? Siguiendo esta misma lógica, los programas de la llamada telebasura o los best-sellers literarios o los blockbuster cinematográficos... ¿avalan y subrayan la calidad televisiva, literaria o cinematográfica de los productos más vistos, leídos o visionados? Más bien es al contrario en muchos casos. Y si no lo fuera, ¿en función de qué debo estimar las opiniones de un bloguero de verbo cálido, muy abundantes porque dispone de mucho tiempo y pluma fácil, y desestimar las opiniones graves y escasas de un estudioso de los tebeos de los años cuarenta, por ejemplo, sólo porque a nadie se le ocurre acudir a leerlas o su redacción es farragosa? ¿Qué calibramos o qué medimos aquí?

En mi opinión, esta relación de datos estadísicos sólo contribuye a medir una afluencia (que por otra parte ya intuimos), pero no la calidad de los contenidos de cada web o los esfuerzos personales y la garantía o calidad de quien los redacta y exhibe. Aunque, insisto, la iniciativa de Serrano es loable y es interesante contribuir a ella.

De lo dicho hasta aquí, resumo y extraigo:

1. Que hay opinantes algo cansados que desean sacudirse una responsabilidad que nunca pidieron y que hoy comienza a ser grave, pesada. Con razón.

2. Que aparentemente se sabe que “se nos menosprecia”, a los del cómic, a nosotros, pero no sabemos quién, ni desde dónde, ni cómo, ni si esta sensación de menosprecio forma parte del complejo que padecemos consecuencia de la falta de dimensión cultural de la historieta en España. Lo cual, en parte, es culpa nuestra

2. Que hay razones para pensar que la alegre libertad internáutica desemboca, como toda labor desorganizada, en el caos. Un caos placentero pero caos.

3. Que sigue haciendo falta, desde que empezó esto de informar sobre historieta en este país que no quiere ser informado sobre historieta, alguien o algo que informe sobre historieta desde una perspectiva ordenada, coherente, rigurosa y hasta científica

Por el momento, ni con estadísticas ni con Academias ni con 'comunicados corporativos' se va a solventar este problema.

Aquí el que informa es el que cobra. El otro, opina.

A partir de ahí ya podremos entrar a debatir si se informa bien, si se hace adecuadamente, si se practica buen periodismo,etc, etc. Eso ya es otra historia.

O la de siempre...

Propuesta de Serrano
Antepropuesta de Pons

lunes, 17 de diciembre de 2007

REVISTA DE PRENSA 3

EL INFORME PISA, HUMOR GRÁFICO Y ‘CUENTOS’ EN EL MUNDO ¡QUE AL FINAL ERAN TEBEOS!

Repaso a las viñetas en la prensa durante la semana 9 a 16 de diciembre de 2007.

No puede decirse que haya sido una mala semana para la presencia de la historieta en la prensa española, al menos en la generalista. Sobre todo porque con el fin de semana llegaron los regalos y promociones y ahí aumentó la dosis de viñetas. Aunque conviene hacer unas serie de precisiones.

El lunes nos desayunábamos con un anuncio a toda página en El Mundo, en colores, sobre una colección dirigida a alimentar las retinas de los niños en Navidad avalada por Disney. Todos los Cuentos Clásicos de Disney, “una colección de libros ilustrados que harán disfrutar a toda la familia”, y se relacionaban los 40 que aparecerán hasta mayo de 2008. Como la cosa se anunciaba por la tele y en algún momento del spot se entrevió alguna viñeta me quedé con la copla por si, dentro del cuento, habría algún espacio para la historieta. El Mundo siguió emitiendo el anuncio a lo largo de toda la semana, todos los días, con el mensaje promocional invariable: cuentos.

Una de las noticias que acaparó las secciones de cultura en todos los medios seguía siendo esta semana el informe PISA. Con Chávez algo difuminado por el NO, Gadafi de cacería o en jaima y PP y PSOE a la greña por la cosa de la procesión de intenciones, éste era un tema para profundizar en serio. Se hizo y a la vista de los gráficos se podía extraer alguna conclusión guapa. Por ejemplo, El Mundo del lunes 10 mostraba una comparativa de puntuaciones medidas por el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos y en ella destacaban: China Taipei, Hong Kong, Países Bajos, Bélgica, Corea, Finlandia y Canadá (tanto en Matemáticas, como en Lectura, como en Ciencias). Da que pensar, son países con elevada tasa de consumo de historietas, ¿podría haber alguna relación? Es para planteárselo. Seguro que la relación es al contrario: a mayor cultura y mayor tasa de lectura, más consumo de historietas por habitante.

Francia no aparecía a tanta altura. Francia tiene últimamente la cultura fláccida, según pregonan desde EE UU., que encuenta la causa de este fenómeno en las medidas proteccionistas y la autocomplacencia en materia de cultura del gobierno francés durante los últimos años. Time ofrecía recientemente algunas soluciones, nos recordaban en El Mundo del 12 de diciembre, señalando que uno de los posibles salvadores de la cosa cultura podría ser el gabinete de Sarkozy, que ha llegado como una apisonadora para todo y en todo y mucho me temo que para ir conquistando nichos en la cultura también (aterrador lo de su intención de cortarles la comunicación a los usuarios de p2p). ¡Horreur, Sarkozy! En la noticia se apoyaba también la llegada de corrientes minoritarias y cosmopolitas y lo ejemplificaban con la producción de dibujos animados Persépolis, inspirada en la obra de historieta de la iraní Satrapi. ¡Bien! Pese a todo, la idea de que la cultura gala mengua sigue ahí: en Francia ya se consume un 30% de literatura traducida del inglés, el cine americano domina al francés, y los tebeos que se leen son, cada día más, nipones o yanquis.

Hablando de historieta en francés, ese mismo día y ese mismo diario anunciaba que la Fundación Carlos Amberes ha abierto en Madrid la muestra Tintín en el mundo de Hergé, cuyo fondo procede en gran parte de la colección de Jordi Tardá. Hay historietas, mercadería, documentos asociados y un conjunto de textos escritos por tintinófilos de pro, entre los que nos suenan: Bonet, Gallardón o el inevitable De Cuenca. La expo, se recuerda, ya estuvo en la Fundación de Caixa Girona.

Otra muestra interesante que se ha anunciado esta semana ha sido la de La caricatura social y política, en Valencia, que reúne obras de Grosz, Bagaria y Hogarth en el Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat. Comienza el 20 de diciembre y durará hasta el 3 de febrero (Calle Quevedo, 10). Para no perdérsela.

El País del día 13 también nos trajo una buena noticia, la publicación de un diccionario singular construido mediante viñetas de El Roto, escogidas de entre las que ha ido publicando en prensa estos últimos años. Desde luego se trata de una idea original y francamente efectiva: no vamos a recalcar el simplismo de que una imagen vale por mil palabras, pero estamos convencidos de que una viñeta de El Roto equivale a toda una definición descriptiva, con sus derivaciones e inferencias. Eso sí, este satírico se mantiene fiel a su ética creativa, no compartida por el resto de humoristas del país. Extraigo este comentario sobre los temas que bajara para construir sus sátiras: «No abordo cuestiones que a lo mejor están en los medios por razones espurias de conseguir audiencias o de fomentar formas aberrantes de comportamiento. Me muevo con una cierta voluntad de ética». Dice que se impone como autocensura «el sentido común y la utilidad pública (…) a mí no me interesa el exabrupto.»

Vamos, que supongo que no le habrá hecho ninguna gracia la felicitación navideña que llegó el día 13 de diciembre a todas las redacciones y a muchos blogs, la emitida por El Jueves y que muestra a dos jóvenes en plena coyunda, con los rostros embozados por gorros de Santa Claus, que recuerdan poderosamente a la imagen para la cubierta del ejemplar secuestrado hace unos meses. El Mundo, al reproducirla, indicaba que El Jueves había pasado de tener 475.000 lectores en julio a gozar de 556.000 en diciembre (según el EGM). 81.000 más. Un remonte que hay que agradecer a Del Olmo y Conde-Pumpido ¿eh? El Mundo llegó a entrevistar a Guillermo con motivo de esta postalilla dibujada por él (16-XII-2007, en la sección Crónica); impagable la gansada que les dedica a los dos juecetes el Guillermito.

Durante el resto de la semana, poca cosa sobre cómics en prensa. Sacaron en foto una caricatura de Carrillo hecha por Peridis, pero nada explicaron a cuento de qué. Publicaron otra foto de una caricatura de López Aguilar dibujada en una sesión del Congreso, pero la colaron a falta de otras noticias. El País del viernes venía con una viñeta de Carlos Giménez en portada, pero era para llamar la atención sobre un informe en torno al bofetón como estrategia pedagógica, el cual encabezaron con una tira del madrileño a diez columnas nada menos. La obra de Giménez estaba ahí sólo para adornar: el niño de la historieta era abofeteado por haber leído tebeos. El mismo día, en el suplemento EPS, se publicó una encuestilla un poco idiota: “¿Qué dibujo animado o cómic te pone más?”, a la que respondieron tres payos (¡qué de espacio derrochado!). El domingo Luis María Anson le hizo un hueco a Mingote en su nueva sección gigante “Las cartas boca arriba”. Lo alababa, claro.

El Mundo dedicó otra doble página el viernes, en Cultura, a promocionar el lanzamiento de su colección de “cuentos”. El artículo de Juan Pando de ese día, titulado “Cine para leer”, venía ilustrado con una «Viñeta del libro de ‘Blancanieves y los Siete Enanitos’». Nada daba a entender que era una viñeta de historieta, pues no contenía bocadillos (recordemos que los cuentos infantiles también llevan viñetas ilustrativas), ni Pando aclaraba que la colección fuera otra cosa que “libros de películas”. Su artículo, por otro lado, molaba.

En el sitio web de las promociones de El Mundo, lo mismo de lo mismo

El sábado fue un gran día. El País publicó un anuncio a toda página de Ediciones B en el que recomendaba seis libros para regalar en Navidad. Uno de ellos era El gran libro de Mortadelo y Filemón, ¡que ya va por la tercera edición! Felicidades, B. Público regaló el primer DVD de una serie de 10 que reproducen la serie de animación primera de los personajes con motivo de la celebración de su 50 aniversario. Hurra por Público. El Mundo sacó una foto de José María Conget sosteniendo un ejemplar facsimilar de El Cachorro con motivo de haber sido galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas por su labor como escritor. Recordemos que Conget escribió el libro El olor de los tebeos y ha comisariado alguna interesante exposición sobre la historieta española. ¡Enhorabuena, Conget! En el mismo diario, en la sección de deportes salió una foto de los sonrientes Manuel Pimentel y José María del Nido sosteniendo el libro del que son editor e impulsor respectivamente, ¡Olé mi Sevilla!, una historia del equipo sevillano contada mediante viñetas. Los autores del producto son Luis Felipe Campuzao y Cristian Suárez (los mismos de aquel libro de historietas sobre baloncesto que tanto se vendió).

En su sección “vida&artes”, El País publicó ese día un reportaje realmente intersante de Javier Rodríguez Marcos. Llevó por título “Leemos, pero a ritmo de ‘zapping’” y centraba su atención sobre el hecho relevante de que si bien se lee más debido a que los jóvenes se ven obligados a ello si quieren acceder a las nuevas tecnologías, tan atractivas, no quiere ello decir que se lea ‘igual’. Se leen menos libros pero se lee más en internet y según el autor esto es nocivo, puesto que la tecnología es una aliada para el lector competente pero una enemiga para quien no lo es. Por lector competente se entiende al lector avanzado, al que no abandona el hábito de leer una vez terminado su periodo de aprendizaje escolar o universitario. Se postula en el artículo que quien deja de leer es porque lee mal. El director del Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil, Pedro Cerrillo, cree que los niños leen mucho y con gusto hasta los 10 años. A los 11 ó 12, con el paso a la enseñanza secundaria todo cambia, y más a los 15. Este hombre considera que para evitarlo se debería leer más en voz alta en clase (¿ein?). Con todo, del artículo salen algunos apuntes útiles: la importancia de acentuar el hábito por leer a esas edades mencionadas, la importancia de la lectura detenida y no fugaz (como la de internet), y la posibilidad de una campaña de choque, publicitaria, para el fomento de la lectura competente. De tener pasta, yo pagaría un anuncio en la tele para fomentar la lectura de tebeos entre los 10 y los 15 años. Hala, académicos, ahí tenéis un proyecto.

El sábado, otra vez, El Mundo nos “regaló” otra doble página informativo / promocional sobre su colección de “cuentos” de Disney. Qué pesaos... Bueno, ahora era diferente, porque todas las imágenes reproducían páginas de historieta. ¡Vaya! Iniciaban los textos con las versalitas «PROMOCIÓN CULTURAL», y relacionaban la cosa, mira qué cucos, con el informa PISA. Este alarde de oportunismo descubría al mismo tiempo la inexplicable ocultación de la verdadera naturaleza de su colección de “cuentos”. Es más, llenaron dos páginas del periódico entre José Fajardo, Pedro Calleja y Ricardo Martínez (el humorista gráfico del diario) y ninguno de ellos, ni Ricardo, entraron de lleno a destacar las cualidades historietísticas del producto ni a subrayar el hecho de que eran tebeos. En la introducción se leía que la contribución al fomento de la lectura se hacía mediante «40 libros que reproducen los diálogos originales de las películas» (¡!). Fajardo hablaba de «libros (…), obras (…), tomos (…), cuentos [y], relatos ilustrados», pero en ningún momento de tebeos, historietas o cómics. Calleja escribía exclusivamente sobre «la (sic) Disney». Y Ricardo, que es un dibujante que sabe tela sobre viñetas, sí que habló de Gottfredson, Iwerks y Barks, los creadores de las mejores tiras y páginas de historietas de la factoría Disney, y escribió una columna memorable, magnífica, pero no trató el contenido de esta colección. Es decir, en las dos páginas no se habló de cómics. Ni una pizca. Vaya, vaya, con la promocioncita.

Finalmente, el mismo domingo, ya era ineludible hablar de cómics, porque ya teníamos en nuestras manos Blancanieves y los Siete Enanitos, álbum de historietas perteneciente a la colección Todos los Cuentos Clásicos de Disney a su vez integrada en la línea editorial denominada Biblioteca Infantil El Mundo. Una vez en las manos comprobamos que se trataba de un típico álbum de historietas de 46 páginas en color, con la adaptación al cómic de la película de igual título. El copyright de la obra original corresponde a 2007. Recientito. Mas, los que conocen el universo de Disney saben que existió una colección de libros de cuentos publicada por Salvat en 2004 cuyo título Blancanieves y los 7 enanitos llevó copyright de 1999 y, oh, casualidad, las viñetas de este cuento (aquí sí, cuento) mostraban los mismos personajes, enfoques, planos y diseños que este novedoso álbum. Es más, son aparentemente obra del mismo dibujante, a quien no se le cita, claro. Debió ser Disney. Eso sí que eran “cuentos”.

El primer álbum de esta nueva colección de El Mundo muestra una obra a todas luces muy recomendable. Es un producto editado sobre buen papel (sobra satín), bien encuadernado y presentado, y los dibujos son respetuosos con la película original, cálidos en la ejecución, deliciosos en el acabado y el color, si bien la narrativa en general se resiente por el hecho de querer adaptar al dedillo las escenas y secuencias fílmicas. En suma, una obra digna de elogio y que se recomienda para todos, pero que no se ha promocionado con la lealtad exigible de acuerdo con la naturaleza del producto. Fajardo volvió a escribir una página en El Mundo del domingo, encabezada de nuevo con lo de la “promoción cultural”.

En los tres textos de la página se aludía a que eran “cómics” una vez.

Una.

Y yo pregunto: ¿Acaso hay algún reparo en promocionar la lectura infantil abiertamente con tebeos?

Es que esta sensación hemos tenido durante la semana…

Manuel Barrero

Imágenes: en cabecera, la portada del primer álbum de historietas lanzado por El Mundo. En el texto, cubierta del libro de cuentos de Salvat citado en el texto. Se reproducen imágenes del tebeo y del cuento, obsérvense las similitudes.

Vínculos:

Repaso a la prensa 1

Repaso a la prensa 2

lunes, 10 de diciembre de 2007

REVISTA DE PRENSA 2

Repaso a las viñetas en la prensa 2: Max, Veleta y escasez ante la Navidad.

Leemos algunos periódicos en esta esquina del sur de España y queremos dar cuenta aquí de las reflexiones que surgen al hilo de la actualidad.

Hoy toca aplaudir.


Partiendo del 2 de diciembre, aplaudimos a Pablo Ríos, periodista ligado al Grupo Jolly que escribe sobre historieta y culturas asociadas en algunos de sus diarios. En el Diario de Sevilla del domingo citado tuvo el placer de dedicar una página (bueno, una columna y varios fragmentos de otras) a reseñar el Ghost World de Daniel Clowes, cuya reedición lanza La Cúpula. Un artículo bien escrito, centrado en el tema, sin llamadas a las diferentes ‘culturas’, documentado y ameno. Este periodismo es del bueno y Ríos lo borda. Ojalá que siga así.

El día 2, también, nos recordaron algo importante para la cultura española en general: se cumplieron treinta años del fin de la Junta de Censura en España. Esto se comentó levemente en la prensa pero en las televisiones, al menos en dos, se hicieron sendos programas sobre los alcances de la tijera. Ambos documentales sobrevolaron lo anecdótico y recurrieron a la imagen archisabida de la archiremirada Carmen Sevilla (y otras) para ejemplificar la cosa. También marcó aquel diciembre el comienzo, recordemos, de otra historieta en España. 1977 supuso el arranque del ‘cómic para adultos’ tal y como se entendió entonces, entreverado de desnudismos y sicalipsis, bajo el que discurrió una buena parte de la historieta extranjera traducida, y sobre el que abundó una industria oportunista que insistió sobremanera sobre el erotismo. Caso para recordar, pero nuestros medios (ni los más nuestros) lo han tocado.

El lunes, tal periódico como La Razón, sorprendió a todos con una entrevista a cuatro columnas y gran foto practicada al flamante Premio Nacional de Cómic: Max. El periodista encargado escribe “del Cómic”. La entrevista también es ligerita, con sesudas preguntas como “¿Cuándo entendió que lo suyo era algo más que hacer garabatos?” o “¿Cómo empezó a pintar monas?” o “¿Qué tebeos se comprará con los quince mil euros de premio?”. Pero Max, gallardo autor, sale del brete con inteligencia y responde certero y sapiente. Me gustó leer el cartucho sintético que pusieron al pié, pues en él entrecomillaban el anglicismo underground pero no lo el calificativo ‘línea chunga’, que tan nuestro es. Aplauso lento para David Barba, autor de esta sección.

Este mismo día la prensa española bullía con la terribilísima noticia de que leemos menos y peor según el informe PISA (que no PRISA). Este informe de la OCDE presentado al día siguiente comparaba los datos sobre educación en 57 países, dejando a España en una posición pelín vergonzosa. Nos interesa el asunto porque el universo de personas objeto del estudio eran los chavales de 15 años, estudiantes en su tiempo libre, que también suelen ser los consumidores de tebeos más habituales. De las claves que aportaba el comentarista de El País ese día (J.A. Aunión) destacaron dos. Uno: que hay que insistir en ofertar lecturas clásicas originales, nada de adaptaciones, para fomentar el amor por los libros. Dos: que se debe reforzar la lecto-escritura práctica en detrimento de las clases expositivas con las que no se fomenta ni la expresión oral, ni el debate, ni la interpretación de lo que se lee. En general, se destaca la fuerte vinculación del aprendizaje a la iconosfera y no a la grafosfera, y que por eso nos hemos desbarrancado en lo de la cultura base. Leído lo cual en ningún diario, periódico semanario o arradio he llegado a leer el apunte, siquiera el apunte, de reforzar hábitos de lectoescritura cognoscitiva o interpretativa mediante la historieta, que es un vehículo excepcional para tal fin, puesto que combina iconosfera con grafosfera.

Sí, leñe, sí, se puede y se debe utilizar tebeos para enseñar. Incluso para enseñar a leer tebeos.

No se hará. Y el problema es que, en el futuo, habrá menos lectores de tebeos. Y más ojeadores de todo.

La mejor noticia de la semana llegó el miércoles: celebróse el Primer Certamen Andaluz del Cómic y se hicieron eco de la noticia varios medios impresos andaluces. El Mundo le dedicó más de media columna. Ganó la historieta “Los muertos vivientes” de J.M. Rodríguez Gómez, al guión, y Elena García Bravo, al dibujo, escogida de entre 75 trabajos presentados. Se llevan 3.000 euros a repartir. Segundo y tercer premio, un chaval de Cártama y otro de Puente Genil, se beneficián de 2.000 y de 1.000 respectivamente. Dieron los premios el coordinador del Instituto Andaluz de la Juventud Higinio Almagro y su amigo Alejandro Casasola, director del Certamen y alma máter de la agrupación / gestora cultural Veleta. La oportunidad, magnífica, la convocatoria, bien hecha. Así es: la promoción de la historieta en general y de la andaluza en particular es a través de programas como éste, que permiten a los creadores ver algo en el horizonte. Muy bien, Alejandro y miembros de Veleta implicados. Aplauso merecido.

El resto de la semana estuvo flojo en lo que respecta a lo de la historieta. El País no publicó mucho y, cuando lo hizo, demostró que también sabe llegar tarde al dedicar una página (entera, el viernes) al libro biográfico sobre Schulz el viernes, una semana después de que otros medios se hicieran eco del asunto éste. El texto lo escribió Barbara Celis, desde Nueva York, y nos interesa su enfoque desde aquella atalaya, pues la crítica de The New Yorker, por ejemplo, ha alabado sobremanera la labor del taimado biógrafo Michaelis. ¿Habrá traducción al español?

Ya inmersos en el sábado, en el suplemento Yo Dona, que sale con El Mundo, tampoco hallamos nada sobre tebeos pero me gustó la fórmula empleada por Augusto Costhanzo para ilustrar la sección de Bárbara Alpuente. Su ilustración, resuelta a modo de tira de dos viñetas, se encuentra, a continuación, a la izquierda.

Como la Navidad se acerca, los periódicos se van enfocando al negocio, y de otros días sólo hemos podido ir extrayendo reseñas sobre cómic y humor gráfico, pero escasas. Por ejemplo, EPS promocionó el doble dvd de La hora chanante, que como parte destacada de la publicación indicó que contiene un “tebeo hecho por Joaquín Reyes”. Supongo que en contra de los deseos de su productora, que habrá visto lo del tebeíto como una guasa del incorregible Reyes. Gracias, majo, por esforzarte. El Mundo, el viernes 7, reseñó el libro La caja lista, de la investigadora Concepción Cascajosa, que va dedicado al análisis de series televisivas de éxito. Nos interesa porque entre ellas está Smalville, aunque supongo que la autora no se cernirá en los aspectos coincidentes de estos episodios de la vida de Supermán con sus aventuras en viñetas sino en las coincidencias en las estructuras narrativas, temas, dramas y ritmos con otros productos televisivos. De hecho, para la Navidad se están recomendando poquísimos tebeos. En la semana anterior Inés Sastre recomendó algunos, pero en ésta, El País Semanal sólo recomendó un (¡1!) tebeo del total de recomendaciones que incluía su grueso suplemento sobre regalos para las fiestas que se aproximan. De entre miles de regalos sólo uno era de viñetas: Persépolis. Y éste porque hay película que si no…

Cerrando la semana leímos el anuncio de la clausura de la exposición Sobras maestras de Brieva en Sevilla [el recorte es la imagen de cabecera del presente escrito]. La nota de prensa fue buena, Brieva sale guapo, a Cerrejón le ponen bien el nombre, y se reconoce la calidad de una muestra de obras importante por su calidad expositiva y de montaje, que todo hay que decirlo. E importente, y esto l oañado yo, porque se trata de una de las primeras en las que se da relevancia y se aúpa a un autor local, en lo cual este año Veleta ha tenido uno de sus mayores aciertos. Enhorabuena pues a autores y comisarios. Aplauso y que se repita.

Cerramos esta sección con dos anotaciones. La primera procede del obituario de Sebastià Sorribas, publicado en El Mundo el domingo 9. En la noticia se reconoce a este escritor como uno de los “motores de la recuperación del gusto por leer en catalán entre un público joven” junto con “Joaquín Carbó y la revista infantil Cavall Fort”. Ahí queda eso, un tebeo entre los tres vectores más importantes de la recuperación del gusto por la lectura en lengua materna. Escribió la reseña Rafael Vallbona. La segunda anotación y última es la que hacemos del texto autopromocional que El Mundo publicó el mismo día para anunciar la salida de una colección de cuentos adaptadores de producciones de Walt Disney. Escribió un artículo sobre el congelado cineasta el ínclito Javier Coma. Coma, que es culto, aprovechó para recordar a los lectores que Mickey también evolucionó en historietas y cito: «los cartoons cinematográficos obtendrían en seguida espacios paralelos en un distinto medio: los cómics publicados cotidianamente y de modo simultáneo por centenares de periódicos. Precisamente la enorme resonancia de ambos astros en las tiras gráficas de la prensa diaria, comprada por adultos con respetable grado de cultura, brinda una de las pruebas de que la producción disneyana no tuvo al público infantil como único y mero destinatario».

Ajá. Oye, Coma, ¿y no podría ser que las tiras cómicas que publicaban los diarios las leyeran los críos de la casa? Es que esto de validar algo como ‘cultura’ sólo porque se incluía en el paquete de contenidos de un producto ‘adulto’ podría llegar a significar otra cosa.

No hay problema: como la semana que viene todos los padres que compran El Mundo podrán acceder al cuento de Disney que regalan, pues seguro que todos nuestros mayores abordarán con voracidad la lectura de cuentos infantiles y no dejarán de adquirirlos hasta que se les considere del ámbito netamente ‘culto-adulto’.

¡Claro!

Manuel Barrero

lunes, 3 de diciembre de 2007

REPULSA


Repulsa por los crímenes de ETA

Sirva esta viñeta de Martinmorales, de hoy, para manifestar la repulsa contra los criminales que han asesinado a un español (una persona) en Francia, y que han dejado a otro (otra) en estado vegetativo. Desde que ANV está en el “punto de mira” del gobierno ésta parece ser la única “sólución al conflicto” que hallan los asesinos.

Una vez más, nos damos cuenta de que no hay izquierdas o derechas, o nacionalistas o no nacionalistas. Lo que hay son víctimas y criminales, demócratas y tiranos, gente de bien y gente de mal.

Qué asco.

domingo, 2 de diciembre de 2007

REVISTA DE PRENSA

Repaso a las viñetas en la prensa 1: La última semana de noviembre.

Leemos esta semana algunos periódicos aquí en Sevilla y vemos que, en ellos, la presencia del cómic y lo de las viñetas es así como constante, ¿no?, y da para ir haciendo nuevos comentarios sobre su presunta normalización en el discurso periodístico, primero, y en la cultura en general, después.

Pues vamos a ello.

Primeramente quisiera remarcar que, finalizado el mes de noviembre, habiendo esperado el mes prudencial de decoro, hay que subrayar que desde que El País cambió su molde, el día 21 de octubre, y eliminó de su tripa a Máximo, no ha habido explicación alguna sobre su partida salvo la de que "no encajaba en el nuevo diseño". Permítanme expresar mi enojo sobre este particular. Máximo ha sido durante 30 años uno de los emblemas icónicos de la prensa libre en España. Este humorista gráfico inconmensurable e indiscutible, ayudó a configurar el imaginario público del desarrollo democrático español durante la transición en varias publicaciones y, sobre todo, con gran fuerza en su pequeña atalaya recuadrada del diario de la mañana El País, y precisamente desde el mismo día de su nacimiento. Libros suyos como Este País dan fe de que la mirada satírica inteligente del autor iba desfibrilando los cuarenta años de dictadura mientras los que pactaron en la Moncloa miraban hacia otro lado para retorcer la memoria histórica que hoy intentan enderezar. Máximo, mejor que ninguno, más que nadie (y no me saquen a Peridis, y no me mienten a Forges) 'dibujó' España y su naciente Monarquía, y la desdibujó con sus miedos, deudas y dudas; y la siguió paso a paso con el escalpelo del que se atreve a dibujar a Dios estólido o al Rey redactando el diario de la confusión.

¿Por qué El País no se ha dignado a emitir un comunicado, sito en su propia sección o comentado en la sección del Defensor del Lector sobre esta despedida? ¿Es esto lo que merece un profesional con 30 años de ejercicio intachable? ¿Es ésta la nueva 'silenciosa' filosofía editorial del nuevo El País? Que ha habido peticiones es seguro, en su propia web (algunas, eliminadas a día de hoy) y en otros foros [véase]. Pero nadie se ha pronunciado oficialmente sobre la marcha de Máximo y sorprende que los propios medios especializados en historieta y humor gráfico no se hayan manifestado contra este hecho, que quizá atente más directamente contra la 'libertad de expresión' que otros: Manel F. sigue expresándose, al igual que Guillermo; Máximo, no, y no sabemos porqué no.

Si
milar caso ha vivido Lombilla, humorista gráfico de El País / Sevilla, también sin pelos en el lápiz y crítico hasta con San Chaves, que desde la transformación del diario y por volver éste a crear un encarte independiente para la información local no ha recibido encargos del diario. Sin explicación concreta del porqué y un conciliador "Ya te llamaremos". Suele ser una estrategia funcional la de no pronunciarse, luego, una vez el tiempo amohína la impaciencia. El medio no peca de falta de progresía y a uno lo dejan en la duda. Pero si esto apunta a la 'normalización' de contenidos en relación con el humor gráfico, El País viene a demostrar que el humor gráfico en España les importa un bledo. Está claro que el diario ha mejorado en algunos aspectos desde que falleció Polanco, pero en éste ha demostrado muy poco tacto.

A la historieta, no obstante, parece que la quiere más. El domingo todos nos desayunamos con la doble página dedicada a Carlos Giménez en El País. Álvaro Pons y Borja Hermoso anunciaron el lanzamiento del nuevo libro de este autor madrileño centrado sobre la guerra civil española, que además obtuvo llamada desde la portada del diario. Excelente. Hombre, ni Hermoso ni Pons profundizaban en la obra, pero es muy de agradecer esta gran presencia de la historieta de calidad en la prensa.


El lunes algunos diarios recogieron la noticia, ya algo pasada, de la aparición de una biografía sobre Schulz que dejaba al padre de Snoopy deprimido sobre la caseta del perro. Este estudio, de un tal Michaelis, se tuerce según la familia hacia los aspectos más íntimos de la trayectoria profesional del dibujante de tiras, uno de los más queridos en todo el mundo, mostrándolo como un autor amargado, depresivo y adúltero. Michaelis dice que esto lo deduce de unos papeles que ha encontrado en el archivo personal del autor y de lo que se extrae releyendo las 17.987 tiras de Peanuts. Ah... El periodista, Pablo Ríos, indica que Shulz fue uno de los dibujantes mejor pagados del mundo y un "icono de la cultura (obviemos esta vez la acotación popular) norteamericana". Hum ¿por qué "esta vez"? ¿Si un producto cultural no tiene tanta difusión o éxito ya pasa a ser popular?

El lunes nos 'sorprendió' la columnita, en Diario de Sevilla, en la que se hacían cuentas sobre el festival en torno al cómic que organizó Veleta el fin de semana anterior. Rezaba el titular: "Más de 13.000 visitas al Encuentro del Cómic y la Ilustración". Y añadía que la cita sevillana con la historieta "colgó el cartel de completo". La noticia la sirve EFE y es evidente que reproduce un informe emitido por la propia asociación Veleta diligenciado por la Diputación. La prensa se ve 'obligada' a reproducir los informes de prensa institucionales hasta cierto porcentaje que corresponde a la sección de cultura y ocio y éste es un caso ejemplar. Porque los periodistas no fueron a contrastar las cifras. Sobre las mesas redondas y conferencia asegura que destacaron "por sus buenos números de asistencia". Pues vale. A Guillermo, el de la portada de El Jueves multada y foco de todas las miradas y polémicas la semana anterior fueron a verle 14 personas. Catorce. A Pacheco, al día siguiente, ¿cuántos? ¿23 se quedaron? Y en la interesante charla psiquiátrica sobre Batman ¿también se colgó el cartel de completo? Vamos, por favor..., mientan con eufemismos algo más elaborados. Con todo, digno es de reconocer el buen montaje de exposiciones, el relumbrón de estrellas como Hitch y Max, y la maña del dire de la cosa para auparse al puesto de gestor cultural, cuasipolítico, que ya ocupa en Diputación. ¡Buen trabajo! La reflexión que queda es la que apunta muy perspicazmente Juanma Castillo en su nuevo blog [laantorcha.wordpress.com]
: que esto ha dejado de ser un "encuentro del cómic" para convertirse en un episodio de animación sociocultural como otros que se suceden durante el otoño sevillano. En lo de Veleta, lo que es sobre cómics, se hace cada año menos y lo que se hace dista mucho de atraer al público (la promoción del evento ha sido mínima incluso en Sevilla; mejor dicho, nula). Lo que ha primado han sido los talleres, las plataformas cantantes, los ejercicios de disfraz y transformismo, los videojuegos y otras animaciones infantiles acaso entroncadas con la historieta de refilón. Pero de ahí a concederle el mérito de promocionar el medio "completando la oferta comercial", como reproduce EFE, dista un cacho. Con lo cual que uno ya reflexiona si realmente lo de los festivales en torno a la historieta ayuda a la 'normalización' o sólo concibe un vericueto por el que intentar asomarse a algún puestecillo en la administración y volverse pesebrero.
Ah, enhorabuena a Veleta por las cifras. Sí, sí, 13.000. Seguro. Pero, seguro ¿eh?
Cualquier les dice que no ahora que capitanean lo de la Academia y tal. Quita, quita. Normalicémonos con ellos.

El País, el mismo lunes 26, promocionó la exposición sobre La Guerra Dibujada (en el Pabellón Hassan II, tal dictador) como "Juegos de rol" en referencia a los que luego había organizado Veleta para advertir de lo poco recomendable que es la guerra. Comprensible: el titular se refiere a lo más 'normalizado', los juegos. En este caso no hay error, aunque el dossier de prensa le va a salir a Veleta rarillo este año.

El martes, tanto El Correo de Andalucía como Abc de Sevilla comentaban la peli basada en tebeos El castigador. La segunda. Eran benévolos y uno le daba una estrella y el otro dos. Ninguna se merecía aquel bodrio. Ambos comentaristas citan a la empresa fuente como "la Marvel". Que es como decir "la Pantoja", muy de la calle.
Ese mismo día, Abc dedicó doble página al tema de la vulneración del horario de protección infantil por parte de las televisiones españolas. 9.000 vulneraciones en 14 semanas. Uno de los espacios advertidos, informa Mercédes Benítez, fue "Detective Conan", ánime basado en manga, porque en un capítulo salía una escena de suicidio. Pues ahí queda el dato. Aunque no olviden, señores advertidores, que esto es ficción, algo que los muchachos saben discriminar mejor que los adultos. Mientras que los suicidios, apaleamientos, palizas, crímenes, desgarramientos, estrangulamientos, desangramientos, descuartizamientos, incluso muertes por explosión que aparecen en horario infantil a lo largo de todo el día, en el MUNDO REAL, no parecen ser tan tenidos en cuenta. Qué torpes: si es dibujado es nocivo, si no, al niño no le afecta. ¿En qué mundo viven?

Me encantó el espacio que le dedicaron al humor gráfico elmiércoles 28 en El Mundo. La noticia se refería a las elecciones en Rusia, país donde pese a la caída de la dictadura soviética sigue habiendo recorte de libertades. Putin el inconmensurable se ha topado con una campaña inédita, que utiliza las viñetas satíricas para sacudir conciencias. Se hace mediante libritos con tiras y viñetas de humor gráfico enfocadas mayormente a satirizar ácidamente las figuras de Ziuganov y del líder del pardito Rusia Unida, Putin. El libro lo ha editado el actual Partido Comunista para llamar la atención, pero no parece que informe sobre sus autores, dado que El País no menciona a ninguno, aunque reproduce sus viñetas. El periodista, Daniel Utrilla, recuerda en un último párrafo la tradición del humor como arma propagandística en la zona soviética, y -ahí sí- rememora figuras rusas descollantes de este medio: el mítico Boris Efimov, toda una leyenda vida, y el cartelista Kukriniksi, que ridiculizaba a los nazis. Hombre, faltan aquí cientos de grandes humoristas, incluidos los que han participado en este libro del PC. Pero cualquier se pone a documentarse sobre eso, que ni está en la Wikipedia ni nada...

El País del miércoles dedicó el espacio de 'Almuerzo con...' en última página (bajo la Lindo) a un autor de historietas, Francisco Ibáñez. Esta sección, que pretende ser entrevista quedándose en cuestionario, la lleva Inmaculanda de la Fuente y a mí no me suele gustar. Sobrevuela con ligereza lo más veleidoso e insípido de cada personaje. Y aquí se ha topado con Ibáñez, el autor de cómics que más superficialmente ha hablado de sí mismo siempre, reinterpretando a un personaje que se suma a los muchos que ha creado para la historia del cómic humorístico español. Pero el texto se deja leer, se vuelve a insistir en el cincuentenario de Mortadelo y Filemón y habla de su adicción por el tabaco. De la Fuente nos regala una perla inédita sobre el inicio de la trayectoria profesional de Ibáñez, que a los 14 años: "Empezaba a publicar en algunos fanzines". Esto, antes de enero de 1958. ¡Inmaculadaaaaaaaa, píllame esos fanzines, que tienen que valer una fortuna! Madre mía, fanzines en 1957... Qué cosas.

El jueves y el viernes no detecté más cosas sobre cómics en la prensa. Y El Cultural sólo expresó algunas cosillas sobre Beowulf que yo ya había comentado (aunque no se les ocurrió hablar de Neil Gaiman, autor del guión). Pero el sábado adquirí alborozado Público, el periódico de Ignacio Escolar que pasa por ser, hoy, el que más mima al humorista gráfico y al historietista español. Así es. En sus páginas dibujan: Manel F. (con la viñeta de opinión en la sección En Portada), Pepe Medina (con la viñeta "El Solar" en Opinión), el argentino Nik (con su tira "Gaturro" en la sección Niños), el prolífico Vergara (con la tira "Piso para Cuatro" en Pasatiempos), el no menos rápido Mauro Entrialgo (con la tira "Plétora de piñatas" en Comunicación) y Santi Orue con una viñeta de tema deportivo en la última. Seis, nada menos que seis autores dibujantes en un mismo diario, ¡y todos reproducidor en color! Y eso sin contar los ilustradores José Luis Merino, Gustavo Otero, Trebol y el envanecido Miquel Barceló, autor del 'logo' de portada, por el que les ha debido de cobrar una pasta, ¡ja!
Hay que aplaudir a Público, un periódico eminentemente visual, con gran carga de imágenes y ligereza de textos, también muy 'cercano' al lector convencional por su periodismo literario, en el que se lanzan titulares como "La calle mide el grado de cabreo en Cataluña", o "El carné por 1 euro al día pincha por la precipitación dela DGT", así, a pelo, sin cursivas ni nada (sí, 'cercano' es una alusión a 'los gratuitos' y a 'lo gratuito'). Pero mira tú por dónde, son los únicos que te sacan en portada y destacada una noticia sobre cómic. El sábado: "David Aja, español en y en la Marvel"
. Dentro, casi doble página sobre lo de Aja, que incluye minicuestionario, reproducción de un texto promocional de un editor de Marvel, y comentaro de Peio H. Riaño, comentarista ligado a este diario para los asuntos de cómic (también recensionada Hieronimus B, de Dibbuks).
Lo de "la Marvel" vienen en portada, sí. Cuando hablen de lo de aquí pondrán "la Panini" o "la Astiberri". Supongo.


Por último, quisiera comentar que el Yo Dona que sale con El Mundo los sábados se benefició el día 1 con la dirección de Inés Sastre, como todos saben, espigada modelo y esforzada pero negada actriz, que nos regaló con una lista de regalos (elegidos por ella misma, ojo) entre los que había libros, discos y tebeos. ¡Tebeos! A lo mejor la Sastre, por haber vivido en Francia, le ha cogido el gustillo a la BD. Hum, sospechoso. Porque uno de los recomendados ha sido Hacer cómics, de McCloud (Astiberri), título raro de recomendar por cuanto es un manual didáctico. Otros son más creíbles de haber sido leídos por la modelo: Bone, de la misma casa, Kiki, de Sinsentido, y La casta de los Metabarones, de Mondadori (el tochazo con toda la saga recopilada, más epílogo gigante y delicioso).
También recomendaba Historia de la fealdad a cargo de Umberto Eco. No es un tebeo, pero habla de cómo evoluciona nuestro aprecio por lo feo, distanciándolo de un valor antitético de lo bello, y entra a diseccionar el valor de la deformación caricaturesca y la presencia de ciertas estéticas en ciertos tebeos (no falta Gould, pero sí una inmersión en la década underground).
Éste de Eco también lo recomiendo yo.


La imagen superior corresponde a la última viñeta de Máximo en El País. La inferior es un recorte del diario Público del día 1 de diciembre de 2007.

Opinión de Manuel Barrero