jueves, 29 de diciembre de 2022

La Guerra Fría desde el fumetto italiano

Los cómics italianos no rehuyeron la politización, y de ahí que la Guerra Fría también hallase un fácil acomodo en su seno. Así nos lo relata el sugerente texto de Giulio Argenio, en el que se aborda la mirada de la Guerra Fría a través de tres de las principales revistas de historietas publicadas en Italia, Pioniere, Il Vittorioso y Corriere dei Piccoli, cada una de un signo político muy distinto.

En este panorama, sin duda Il Vittorioso y Pioniere representan los extremos opuestos. Por ese motivo, Giulio Argenio propone una serie de temas clave de la Guerra Fría y examina el modo en que los reflejaron estas cabeceras. Entre ellos, el desarrollo tecnológico, en el que en tanto la primera revista hacía hincapié en los logros alcanzados por Estados Unidos, la segunda se decantaba por identificar a la Unión Soviética a la vanguardia científica. Del mismo modo, la oposición entre el modelo liberal/capitalista y el comunista fue presentado de forma antagónica por ambas revistas, ya que, si Pioniere ironizó sobre las mentiras del “American way of life”, Il Vittorioso alertó a sus lectores del expansionismo soviético y de los riesgos de una victoria comunista en las elecciones democráticas italianas. Una advertencia sorprendente, teniendo en cuenta al público, menor de edad, a quien sobre todo iba dirigida la revista.

Ligada a la burguesía liberal, el Corriere dei Piccoli se hallaba ideológicamente más próxima a Il Vittorioso que al Pioniere, pero sin llegar al activismo de ninguno de los dos. Más orientada desde su origen a un sentido pedagógico, se mantuvo fiel a esa línea y trató de mostrar asepsia respecto de las dos posturas enfrentadas en la Guerra Fría, no considerando tal asunto de interés para su público. Sin embargo, la presencia de constante publicidad con un formato propio del cómic estadounidense, no dejaba de suponer que la balanza se inclinase hacia el consumismo y el modelo de vida más próximo a Norteamérica. Algo que por otra parte sus historietas trataban de minimizar, o al menos de equilibrar, con narraciones en las que se ironizaba con la creciente americanización de la sociedad italiana.

La Guerra Fría en las revistas de historietas destinadas a la infancia italiana. Una comparativa a partir de los semanarios Pioniere, Il Vittorioso y Corriere dei Piccoli

 

Tebeosfera. Fumettto fredo

lunes, 26 de diciembre de 2022

La Guerra Fría desde Portugal

El original texto de Ricardo Leite Pinto aporta una mirada muy poco conocida de los cómics publicados durante la Guerra Fría: la cuestión colonial. Un tema de extraordinaria relevancia, y no menor complejidad, durante el Estado Novo implantado con la dictadura de Salazar y tras la Revolución de 25 de abril que acabaría con ella.

Esta cuestión se aborda a través de dos emblemáticas publicaciones portuguesas de signo político opuesto: Camarada y Visão. La primera se cuenta entre las escasas revistas propagandísticas del gobierno salazarista, con un elevado contenido adoctrinador al servicio del régimen. Precisamente por ello, y dentro del contexto de la Guerra Fría, defendió la postura oficial en la guerra de Angola, situando en ese contexto a su personaje más popular, Chico. La aventura en tierras africanas muestra la postura intransigente del gobierno, opuesto a los movimientos de liberación de los territorios ultramarinos que quiso sofocar a través de la fuerza militar. Del mismo modo que también sirvió a los objetivos del Estado Novo al mostrar una imagen de los angoleños ofrecida como personas incultas y necesitadas de tutela, lo que servía de excusa para su dominación por la metrópoli.

En las antípodas se sitúa la imagen de las guerras coloniales mostrada por la revista progresista Visão, surgida tras la Revolución de abril, y en la que se tomaba partido por los procesos de descolonización. En el contexto de la Guerra Fría, Visão mostraría la postura de la izquierda portuguesa, afín a la Unión Soviética y hostil hacia el imperialismo estadounidense. 

Historia, Guerra Fría e historieta: la presencia de la guerra colonial en las revistas portuguesas“Camarada” y “Visão”

 

Tebeosfera. Banda Desenhada a frio

jueves, 22 de diciembre de 2022

La Guerra Fría en viñetas

 


A través de la pluma de Coral Morera nos adentramos en el reflejo que la Guerra Fría tuvo en España a través de la prensa gráfica nacional, en cabeceras como El País, ABC y La Vanguardia, situándonos temporalmente en los estertores de la contienda ideológica, 1979-1989, parte de la cual se desarrolló precisamente en una etapa de enormes cambios y extrema convulsión política interna en España, coincidiendo con la transición política y el ingreso de nuestro país en la OTAN.

El magnífico texto de Coral Morera nos sumerge en tres cuestiones clave de aquella etapa: el desarme, la crisis y el entendimiento entre los dos bloques. A través de los chistes gráficos de autores de la talla de Máximo, Peridis, Summers, Krahn, Ferreres, Palacios, D’Elias, Mingote o Gallego y Rey, se muestra el impacto que tuvo en la prensa gráfica acontecimientos como las conferencias de desarme (cumbre SALT II, Conferencias de Helsinki, Estocolmo, Ginebra y Reykjavik), el uso de fuerza militar en el seno de las tensiones internacionales entre los dos bloques (el derribo de un avión comercial surcoreano por cazas soviéticos, o la invasión estadounidense de Granada) o, finalmente, la caída del muro de Berlín.

En todos estos relatos humorísticos se percibe no sólo el estilo personal de cada autor a la hora de acercarse a las cuestiones candentes de la Guerra Fría, sino también las diferencias en su tratamiento, desde una perspectiva más optimista en ABC, hasta una percepción más lúgubre con el que los autores de El País relataron incluso el final de la Guerra Fría.

Reírse en tiempos de tensión. La representación de la guerra fría en el humor gráfico  

 

Tebeosfera. Sátira fría

lunes, 19 de diciembre de 2022

Hazañas Bélicas en la Guerra Fría

 

De la mano de Juan José Díaz Benítez, experto en la icónica serie Hazañas Bélicas, nos adentramos en las aventuras de esta colección que reflejaron el contexto de la Guerra Fría, en la que la España franquista tomó parte como aliada de los Estados Unidos en su lucha contra el comunismo. Benítez aborda el reflejo que la tensión entre el occidente capitalista y el oriente comunista tuvo en Hazañas Bélicas a través de los escenarios de las contiendas, la formación de un héroe ideal anticomunista y la correspondiente imagen de su antagonista: el deshumanizado villano bolchevique.

Centrado en los cuadernos de Hazañas Bélicas publicados entre 1950 y 1960, el interesante análisis de Juan José Benítez refleja cómo ese acercamiento de España a Estados Unidos se vio reflejado en las historias de la célebre serie de tebeos. Si bien el anticomunismo siempre estuvo presente en los cómics españoles durante el franquismo, resulta acentuado en los tebeos bélicos desde 1950. De este modo, la Guerra de Corea se convierte en un escenario habitual de las historias, sustituyendo a la recurrente Segunda Guerra Mundial que hasta entonces casi monopolizaba las narraciones.

También ese anticomunismo compartido con los Estados Unidos cambia el enemigo al que batir en las contiendas bélicas. Los oponentes de los héroes de Hazañas Bélicas quedarán ante todo caracterizados por su ideología (comunista), y no por su nacionalidad. Lo que opera en él una transformación física y moral, quedando retratado como un sujeto deforme y portador de los más ruines defectos. Un retrato concebido como el reflejo de la propia doctrina comunista.

La guerra fría en “Hazañas Bélicas” 


Tebeosfera. Serie roja

jueves, 15 de diciembre de 2022

Tintín y la Guerra Fría



 

Pocos personajes han reflejado los acontecimientos históricos y las diferencias culturales como el periodista aventurero Tintín. Como nos explica con lucidez Alejandro Martínez Turégano, tampoco la Guerra Fría podía quedar al margen de las peripecias del famoso personaje de Hergé. Desde la apología anticomunista que supuso Tintín en el país de los soviets, hasta El asunto Tornasol, Tintín supone un claro exponente de la visión conservadora de la Guerra Fría por parte de Hergé.

En el trabajo de Martínez Turégano se pone de relieve cómo muchos de los cuadernos de Tintín, en sus continuas visitas a países de los distintos continentes, atienden al clima de la Guerra Fría, reflejando la realidad política y económica bajo el prisma de una historia de aventuras. Aunque la Guerra Fría no está por tanto representada de una forma explícita y descarnada, sus derivaciones e influencia en el panorama internacional impregnan las aventuras de Tintín si se contemplan con una mirada atenta, como la que nos proporciona Martínez Turégano.

En este análisis completo y transversal de los cómics de Tintín, el autor aborda las peripecias del personaje en Europa, Latinoamérica, Oriente Próximo, Sudeste asiático y África. Y en este recorrido geográfico acompañando al célebre periodista, refleja cómo esas historias evocan diversos aspectos conectados con la Guerra Fría, tales como la dependencia estratégica del petróleo, la presencia del comunismo en los países Iberoamericanos, o la intervención de la CIA en los conflictos étnicos del África subsahariana.

Todo empezó en Moscú. La Guerra Fría en las aventuras de Tintín

Tebeosfera. Tebeos bajo lupa

lunes, 12 de diciembre de 2022

Hijo Rojo. El Superman comunista



La repercusión de la Guerra Fría en las viñetas se hizo sentir en las historias de los personajes más emblemáticos de las editoriales, algo a lo que no fue ajeno DC, asignando a su héroe más icónico, Superman, un papel en el contexto histórico de aquella contienda geopolítica.

En el caso de Superman, los ecos de la Guerra Fría se mantienen en uno de sus cómics más exitosos, Superman: Red Son, sobre el que reflexionan en su interesante trabajo Elisa McCausland y Diego Salgado.

La ucronía de Red Son, aunque elaborada tras el fin de las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética, tiene su origen en una idea concebida por Mark Millar en 1976. Su plasmación tantos años después de esa primigenia idea coincide con el proceso deconstructivo de los superhéroes iniciado por Watchmen y que en DC alcanzaría uno de sus puntos álgidos con Kingdom Come. Pero también, como nos muestra este magnífico texto, en la era post-11S, con la incertidumbre ante la amenaza terrorista, pero también con las nuevas restricciones de libertades derivadas de la Patriot Act.

En la historia, el personaje que muchos historiadores han identificado como personificación del “American way of life”, se convierte en paladín de la Unión Soviética al servicio de Stalin. La ausencia de Superman en Estados Unidos supone además una alteración de todos los secundarios de la serie, lo que plantea el impacto que el Hombre de Acero tendría no sólo en sus vidas, sino en la propia sociedad norteamericana.

Guerra Fría, Guerra contra el terror, Guerrapermanente. A propósito de Superman: Hijo rojo

Tebeosfera. Hijos de las viñetas

jueves, 8 de diciembre de 2022

La Guerra Fría en Watchmen

De mano de uno de los grandes expertos sobre la obra de Alan Moore, Juan José Vargas, nos llega este agudo análisis de Watchmen y cómo se inserta en el discurso narrativo una Guerra Fría mostrando un pasado distinto al real –Estados Unidos victoriosa de la Guerra del Vietnam, Nixon reelegido presidente, y la presencia disuasoria del Doctor Manhattan– pero en la que la escalada nuclear permanece –como algo inevitable– y condiciona el desarrollo de los acontecimientos.

Vargas sitúa la elaboración de Watchmen por Alan Moore y Dave Gibbons en el preciso contexto histórico en el fue concebida, con un horizonte esperanzador derivado del acercamiento entre Reagan y Gorbachov. Es en esta realidad en la que Moore sitúa su ucronía entre el mundo actual y un mundo posible desarrollado bajo unos parámetros distintos, perfilados por la existencia de los vigilantes, y sobre todo del Doctor Manhattan, que en ese universo alternativo modificarían las relaciones entre los dos bloques políticos.

Precisamente la presencia del Doctor Manhattan supone en la ficción una inclinación de la balanza hacia Estados Unidos –frente a la teórica simetría de fuerzas que en la realidad vivió la Guerra Fría– que sin embargo no evitaría totalmente los riesgos de una posible destrucción mutua. De ahí que la historia se fundamente en una mentira que trata de lograr el acercamiento mutuo de las dos partes en liza, frente a la incertidumbre que entraña la mera táctica disuasoria que supone la sobrecogedora presencia del Doctor Manhattan

La hora fría. Watchmen, el tercero excluido y el nudo del tiempo

 

Watchmen. El fin está cerca

lunes, 5 de diciembre de 2022

Supersoldados comunistas de la Guerra Fría




Los cómics estadounidenses de superhéroes convirtieron durante la Guerra Fría a los comunistas en sus preferidos supervillanos. De ello nos informa el interesante artículo de Andrea Hormaechea, que no se centra en los populares héroes de las editoriales estadounidenses, sino en sus rivales, aunque con el tiempo algunos cambiarían de rol, como reflejo del acercamiento en los años ochenta de los dos rivales políticos.

Hasta ese momento, los superhéroes debieron enfrentarse a diversos tipos de villanos comunistas que representaron la contienda geopolítica que en la vida real enzarzaba a Estados Unidos y la Unión Soviética. Así, el temor al espionaje fue representado a través de figuras luego tan ligadas al Universo Marvel como la Viuda Negra, originalmente concebida como una villana destinada a infiltrarse entre los héroes norteamericanos para minarlos. Aunque finalmente acabara por renegar del comunismo.

La rivalidad tecnológica en el campo militar también se trasladó a los cómics de superhéroes, a través de la pugna entre el superhéroe mejor armado de Marvel, Iron Man, y su contrapartida soviética, la Dinamo Carmesí. Unas lizas que no tardaron en alcanzar a los supergrupos: si los Vengadores representaban el equipo más poderoso de Estados Unidos, durante la Guerra Fría se verían enfrentados a unos rivales soviéticos de su mismo nivel, los Super Soldados Soviéticos, en los que la iconografía resultaba evidente: la hoz y el martillo de Vanguard, o la presencia del Mayor Ursus, siendo el oso la fiera con la que se identificaba a Rusia.

De este modo, aunque por fortuna la Guerra Fría se lidió en el ámbito político y económico, en los cómics de superhéroes los lectores pudieron comprobar que, desde la óptica marvelita, en una contienda física los estadounidenses estaban llamados a triunfar.

La representación del comunismo en el cómic de superhéroes. Del espionaje al colaborador

 

Tebeosfera. Komiks

sábado, 3 de diciembre de 2022

Adiós a Carlos Pacheco



Hace apenas un mes nos dejó el gran Carlos Pacheco, fallecido prematuramente el pasado día 9 de noviembre tras haber anunciado su retiro pocos meses antes debido a una terrible enfermedad. Su muerte, muy dolorosa para los más allegados, ha dejado consternado a todo el sector y nos ha arrebatado a todos a un autor colosal cuando estaba en lo más alto de su carrera.

Manuel Barrero repasa la figura de este autor sin igual, en el obituario titulado:

El industrioso Carlos Pacheco

 

Tebeosfera. In memoriam

jueves, 1 de diciembre de 2022

La Guerra Fria en los cómics de la era atómica



La proliferación del armamento nuclear representó uno de los principales argumentos de la Guerra Fría, y los cómics no podían permanecer ajenos a ella. Como refleja Javier Fernández en su magnífico trabajo para Tebeosfera, los superhéroes pasaron de ser meros testigos de los ensayos nucleares (como sucedería con Superman en la detonación de Bikini Island), a implicarse en aventuras en las que debían evitar el peligro de una deflagración nuclear. Todo un reflejo del cambio de actitud de la sociedad estadounidense hacia la energía atómica.

Este cambio se percibe con claridad en el tratamiento de personajes y argumentos en el cómic de superhéroes en Estados Unidos. Desde finales mismos de la II Guerra Mundial empezaron a proliferar superhéroes que hacían uso de capacidades sobrehumanas nacidas de la energía atómica de la que incluso habitualmente adoptaban sus nombres. Como analiza Javier Fernández, esta tendencia coincidía justo con la etapa en la que Estados Unidos disponía en monopolio de armamento atómico y por tanto su poder destructivo se concebía como un aliado frente a la amenaza comunista.

Tras un exhaustivo repaso por superhéroes atómicos, el texto de Javier Fernández nos adentra en el reverso oscuro de la energía atómica. A medida que las posibilidades de que la Unión Soviética dispusiese también de armamento equiparable al estadounidense, el miedo a la amenaza que esta circunstancia suponía para occidente se trasladó a los cómics. Muchos héroes debieron enfrentarse al peligro de explosiones atómicas perpetradas por villanos, a menudo tras hacerse con los secretos de la bomba mediante tácticas de espionaje. El poder que mantenía a raya al comunismo se había convertido, de pronto, en un recurso en manos del enemigo.

Motivos atómicos en el cómic de superhéroes de la era atómica

 

Tebeosfera. Kimota!

lunes, 28 de noviembre de 2022

Fawcett Comics y la Guerra Fría




Fawcett Comics fue conocida sobre todo por las historias del Capitán Marvel, cuya popularidad empezó a decaer tras la II Guerra Mundial, con la crisis del género superheroico. Sin embargo, como nos muestra José Joaquín Rodríguez en su interesante texto, intentó mantener la atención de los lectores atrayéndolos hacia temas de la actualidad política ligados a la Guerra Fría, como la escalada armamentística, la era atómica y el anticomunismo.

Centrado en los años transcurridos entre 1946 y 1953, el texto de José Joaquín Rodríguez aporta un agudo análisis de las historias de Fawcett, cuya intención era siempre obtener un producto apto para todos los públicos (reflejado en su propio código interno de la empresa, que guionistas y dibujantes debían respetar), lo que condicionaría el tratamiento de la Guerra Fría. Un tratamiento en el que a menudo se resucitaban viejos temas (el espionaje, el quintacolumnismo, las amenazas de atentados…) cambiando simplemente a los villanos, de nazis a comunistas. Pero en el que también se reflejaban inquietudes derivadas de una nueva realidad, a saber: la posible guerra nuclear, de la que Fawcett llegó a advertir a sus lectores antes incluso de que la Unión Soviética dispusiese del destructivo artefacto.

A pesar de ello, a diferencia de otras editoriales Fawcett hizo un escaso uno del anticomunismo exacerbado, al menos hasta 1952, sustituyéndolo por un mensaje más pacifista y acorde con el público general al que pretendía llegar. Una situación que cambiaría a medida que la Guerra de Corea se iba enquistando, momento en el que Fawcett involucró activamente en la guerra a sus personajes más representativos.

Fawcett Comics en la Era Atómica: los superhéroes frente a las amenazas de la Guerra Fría (1946-1953)

Tebeosfera. ¡Shazam! 

jueves, 24 de noviembre de 2022

Capitán América y Fighting American, azotes del comunismo

Nacido como superhéroe combatiente contra el nazismo, en los años cincuenta el Capitán América se transformó en un luchador contra espías e infiltrados comunistas. De esta transformación del héroe abanderado nos habla en su texto Francisco Sáez de Adana, centrándose en los apenas cinco números que aparecieron de esa resurrección del Capitán América, y cuyo arte corrió a cargo principalmente de un primerizo John Romita.

Los mismos creadores de Steve Rogers, Joe Simon y Jack Kirby, idearon un sosia suyo ante la imposibilidad de seguir publicando al Capitán América tras abandonar Timely-Marvel. El nuevo superhéroe, Fighting American, dotado de una dimensión irónica que le faltaba a su anterior creación, fue concebido desde su mismo origen como un exacerbado combatiente del comunismo, al que se representaba, como nos recuerda Sáez de Adana en su trabajo, con notas grotescas: desde monstruos verdes que evocaban las series B de ciencia-ficción, hasta zarrapastrosos villanos cuyo superpoder residía en su nauseabundo olor. La deformidad física de esos villanos representa una metáfora poco disimulada de la imagen del comunismo que en Fighting American los autores trataban de transmitir al lector.

Y es que, si algo destaca en esta serie, es la intención del personaje de defender el American way of life frente a infiltrados, espías y agentes desestabilizadores que, envidiosos de la prosperidad estadounidense, pretendían sustituirla por un sistema satélite de la Unión Soviética.

Héroes anticomunistas: el caso del Capitán América "Commie smasher" y de Fighting American

 

Tebeosfera. Azotes de la ignorancia