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lunes, 17 de febrero de 2025

Coll, uno de los grandes


La preservación del patrimonio historietístico se realiza de diferentes modos. Uno de ellos consiste en la publicación de un libro dedicado monográficamente a un autor de tebeo. Así, el gran Josep Coll i Coll (1923-1984) fue homenajeado hace ya diez años con el libro Josep Coll. El observador perplejo, en el que varios autores colaboraron en la semblanza del magnífico dibujante. 

Recientemente, con motivo del centenario de su nacimiento, el mismo Coll ha sido objeto de un libro que mayoritariamente recoge una muestra facsimilar de originales y reproducciones de historietas suyas. Luis Garbayo Erviti se ha ocupado de la selección y edición de esta muestra, que junto con los textos escritos por él mismo conforman el libro Coll. Trayectoria de un historietista insólito

Por nuestra parte, en Tebeosfera procuramos conservar el patrimonio de la historieta mediante el registro en el Gran Catálogo y, desde nuestra revista, mediante artículos y reseñas. En esta ocasión, José María Conget ha reseñado el libro de Luis Garbayo dedicado a Coll. He aquí el enlace: 


Tebeosfera, el cuidado de las historietas 


martes, 2 de mayo de 2017

UN TEBEO SIN COLONIZAR




¿Qué ha caracterizado a los tebeos españoles de todos los tiempos? La supeditación de contenidos a modelos foráneos. Sí, desde el principio de los tiempos. Nuestras primeras revistas de historietas imitaban otras francesas o inglesas. Luego, las mejores series eran las que venían de fuera. Más tarde, los títulos más atractivos eran un calco de los ensayados con éxito en otros países. Y así. Salvo por el periodo autárquico en el que nos vimos obligados a consumir mucha producción nacional gran parte de los cómics que hemos leídos eran importados; y muchos procedían de los Estados Unidos. 
José María Conget construye un documento excepcional con las poquísimas series americanas que se servían en las páginas de TBO, destacando el valor de sus autores y sus propuestas como nunca se había hecho hasta ahora. ¡Quien diría que el movimiento Dadá y TBO tuvieron algo que ver! Lectura sin desperdicio.


martes, 20 de diciembre de 2016

THE PHANTOM: LA MÁSCARA SIN ROSTRO


Iniciamos el repaso a varias de las máscaras más destacadas de la cultura popular con el que posiblemente sea el enmascarado de las daily strips más importante del siglo XX, protagonista aún en activo de una de las tiras más longevas en la prensa estadounidense, y que en un comienzo sirvió de inspiración de muchos superhéroes posteriores: The Phantom. Este personaje, conocido en español también como el Hombre Enmascarado o el Fantasma, entre otros nombres, consolida la idea de que el antifaz termina conformando el rostro de un personaje cuando su actividad anónima es mucho más intensa que la doméstica.


El escritor y ensayista José María Conget realiza un detallado análisis de esta serie, que pasa por la descripción de etapas, equipos creativos y empresas implicadas, también por la contextualización y la valoración de su éxito a lo largo del tiempo, que nos ayudan a comprender la elevada trascendencia de un personaje que a los lectores del tramo final del siglo XX (y no digamos a los del XXI) les puede parecer terriblemente ajado. La sucesividad heroica, la inmortalidad ceñida al miedo, el magnetismo del antifaz y el aroma inexplicable de la nostalgia se dan cita en este documento extraordinario titulado:

THE PHANTOM: LA MÁSCARA SIN ROSTRO

Tebeosfera. Tebeos inmortales.

viernes, 14 de febrero de 2014

TEBEOS CON HAMBRE DE MUSEOS


¿Qué tendrán que ver la Tía Norica con el hambre de Carpanta, Ricardo Cadenas, El Tigre de la India o Martínez "el Facha"?

Nada, en un primer supuesto. O todo en el ámbito de la cultura, esa maraña de sentires que se encadenan y estructuran entre conocimientos, afectos, querencias, nostalgias o comprensiones.

La vida intelectual, la que uno asume como propia, se construye mediante un juego de espejos verdaderos y falsos, y tras muchas visitas a la galería inmensa de la vida. Vivimos en cultura y crecemos entre culturas, cultivamos la infancia y reconstruimos la cultura en la juventud, luego enladrillamos la cultura de la madurez y nos aferramos a ese edificio en la senectud. La Cultura es un éter amorfo y cambiante y nos resistimos a ver cómo se le desdibuja la silueta. Pero cambia. A menudo más deprisa que nosotros.

La forma de la cultura de los tebeos ha sido siempre huidiza y cambiante. Se entrevera con el resto de culturas tímidamente, a veces imperceptiblemente. Pero ahí está. En los aromas que recordamos, en los cines a los que fuimos, en los libros que nos acogieron, o en los museos, en todo tipo de museos.
Menos en el museo de los tebeos.
Porque no hay.

En este texto de José María Conget se invoca ese museo.

Tebeosfera. Cuelgue un tebeo en su pared.