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jueves, 24 de abril de 2014

KÖNIG, EL REY DE LA COMEDIA


Ralf König es uno de los autores alemanes de historietas más conocidos de la actualidad (si no el que más), y es muy querido en España desde que sus primeros cómics empezaron a ofrecerse en los años ochenta en diversas publicaciones del ambiente gay madrileño como Mundo Gai y otros fanzines y revistas. Posteriormente, desde inicios de los años noventa, sus historietas se popularizaron en El Víbora, y desde entonces La Cúpula no ha dejado de publicar sus libros de historietas puntualmente, para regocijo de sus fans, entre los que nos encontramos.

Fragmento del póster del documental 'Ralf König, rey de los cómics' (2012)

El autor visitó España el año pasado con motivo del Salón de Barcelona, y Yexus pudo hablar con él de todo tipo de temas: sus inicios en el cómic, sus problemas con las mujeres, su relación con la iglesia, el componente autobiográfico de sus personajes, su opinión sobre las adaptaciones al cine de sus historietas... y de culos peludos, claro.

No se pierdan esta interesante entrevista:

EL REY DE LA COMEDIA. ENTREVISTA A RALF KÖNIG

Tebeosfera. Kings of comics.

lunes, 28 de mayo de 2012

LA MUJER SEGÚN RALF KÖNIG


Hemos podido comprobar hasta aquí en el presente número de Tebeosfera dedicado al cómic erótico y pornográfico cómo la mujer, o su imagen idealizada por el hombre, ha evolucionado pasando por varias concepciones. La mujer dibujada fue reservorio de ideales y concupiscencia en el siglo XIX, símbolo de la modernidad y la emancipación en el comienzo del XX, sensualidad voluptuosa para atraer a consumidores machos tras la gran guerra, ejemplo de exuberancia e invitación al sexo durante el ecuador del siglo, uno de los elementos de liberación transgresora durante el underground, eje de la nueva historieta "adulta" durante los años setenta y el reclamo de los impulsos violentos del hombre o de sus parafilias durante los ochenta.
Todo lo anterior desde la óptica de los creadores heterosexuales.
¿Y qué piensan los homosexuales de todo esto? Pues la pregunta nos parece pertinente. Así que hemos creído de interés revisar el concepto que un historietista homosexual  tiene de la mujer. El candidato idóneo para ello es el autor alemán Ralf König, sobre cuya obra han escrito los profesores del Departamento de Comunicació Audiovisual i Publicitat de la Universitat Autònoma de Barcelona Virgina Luzón y Quim Puig.

SEXO Y MISOGINIA EN LA OBRA DE RALF KÖNIG


Tebeosfera. El artículo que no esperabas poder leer está aquí.

domingo, 14 de noviembre de 2010

KONIG Y BAGGE


Ralf König, autor alemán de historietas, medró en los cómics underground, en su caso en Zomix y otras publicaciones germanas de esta índole, hasta que, en 1987, logró el reconocimiento mundial con su obra Der bewegte Mann (El hombre deseado), a la que seguirían muchas otras. König, como Robert Crumb, construye mensajes sarcásticos y situaciones disparatadas desde las cuales satiriza la hipocresía y los prejuicios en la sociedad. Hemos traído hoy a este autor al blog con su obra PROTOTIPO, que se complementa a la perfección con ARQUETIPO, dos tebeos que tienen muchos puntos en común con Génesis de Crumb.

Otro creador de reconocido prestigio en todo el mundo y que también se formó en el underground es Peter Bagge. Bagge comenzó a trabajar en el alborear de los ochenta cerca de Crumb, en la revista Weirdo. Su creación de los Bradley es una de las más efervescentes de los años ochenta y noventa en el ámbito del cómic denominado indie. Con estas historietas Bagge lanzó una mirada crítica hacia la clase media estadounidense construida con la honestidad cruda característica de la era del grunge. En Tebeosfera hemos catalogado sus obras en España:


Todo lo hizo
Félix López (también las fichas de autor).

Tebeosfera. Del underground al grunge.

domingo, 4 de junio de 2006

Yago, de Konig


YAGO

Reseña de Dafne R. Gracián


Yago se realizó en 1998 y ha gozado de tres reediciones hasta el momento en nuestro país. Es una de las obras más extensas, y posiblemente la más trabajada, del autor alemán Ralf König. En sus casi doscientas páginas vemos desplegarse su divertido elenco de personajes habituales, si bien con diferentes nombres para la ocasión; en König, el isomorfismo de algunos tipos es una constante. Pero lo que llama la atención de esta obra, aparte de su volumen, es el ambiente bastante más oscuro y tenebroso que de costumbre (muchos de los fondos son manchados concienzudamente), el realismo y el detalle con que se tratan algunos dibujos (el búho y los árboles del bosque parecen extraídos de un grabado de Doré) y, sobre todo, el ejercicio literario de combinar entre sí nada menos que cuatro tragedias de William Shakespeare, de forma que entre todas, mediante el intercambio de personajes y situaciones, dan lugar a una nueva historia muy original.


Las obras escogidas son Otelo, Macbeth, Romeo y Julieta y El sueño de una noche de verano. Aparte de esto, el relato se ve constantemente salpicado con fragmentos de otras tragedias y sonetos de Shakespeare, y nada menos que cincuenta y una citas de este mismo autor se ofrecen al lector como apéndice al final del libro, junto con una explicación de König de por qué quiso escoger a Shakespeare como tema central de su obra. Por un lado, claro, estaba el tema de la presunta bisexualidad del escritor (las menciones a su amor por el Conde de Southampton aparecen en el cómic), pero sobre todo nos quedamos con estas frases: «Yo estoy convencido de que el hombre sabía lo que escribía. Quien sepa poco sobre él, en sus diálogos y poemas está todo muy claro, (…). En sus dramas y comedias se refleja todo el dolor y el placer, todo el abismo y la infamia, toda la soberbia y la generosidad de los seres humanos, y las cosas no han cambiado para nada (obviamente) desde los tiempos de la reina Isabel I. Utilizar motivos y citas de su obra para un cómic y, para colmo, hacer de él un personaje con nariz de patata, tiene algo de sacrílego. ¿Existe alguien mayor que Shakespeare? ¿Es lícito burlarnos de ÉL? Yo lo he hecho, puesto que pienso que el hombre tenía sentido del humor.»


Porque, a pesar de la seriedad de algunos temas planteados (la persecución y condena de los homosexuales, la cadena de asesinatos motivados por los celos, el final trágico de Gus Phillips y de otros personajes), este cómic sigue siendo, esencialmente, un cómic de humor. Cierto que no con el humor desmadrado de otras obras más ligeras del mismo autor: en Yago, el relato es mucho más denso, los enredos ganan en extensión y protagonismo, el ritmo es más pausado, los personajes son más sombríos y el panorama más triste, mucho menos festivo y optimista (los homosexuales, aquí llamados sodomitas, aceptan con resignación su destino: esconderse de por vida o ser quemados en la hoguera). Sin embargo están los diálogos ágiles, sobre todo en las escenas protagonizadas por las locas del teatro, los anacronismos humorísticos (las constantes menciones a costumbres contemporáneas, canciones y marcas de ropa como Galvin Klyne, por ejemplo) y el mismo grafismo de los personajes. Las tres brujas de Macbeth, cada una con tres tetas, fueron dibujadas por el artista invitado Walter Moers.


La historia se divide en siete actos, y su comienzo no puede sino presagiar la sátira que se desarrollará a continuación: un William Shakespeare bastante ebrio orina en una estaca sobre la que está clavada la cabeza de un decapitado, mientras sus fans lo asedian en busca de autógrafos. La estaca volverá a aparecer al final de la historia, presagiando un triste final. Poco después hacen su aparición las brujas, y los títulos de crédito se destacan sobre un cielo plomizo, escritos en trozos de pergamino. Así, aunando cine y literatura, presente y pasado, tragedia y comedia, se prepara el ambiente.


El protagonista de la obra es Gus Phillips, un actor frustrado y comido por los celos que ambiciona subir muy alto en el mundo del teatro. Pero de momento tiene que conformarse con hacer papelitos femeninos como el de Ofelia (en los tiempos de Isabel I todos los actores tenían que ser hombres). Por otro lado tenemos al personaje de Tom Poope, que podría ser hermano gemelo de Paul Notchotch y que también se convierte en un personaje entrañable para el lector. Pero Tom no es, como Paul, un tipo agresivo y promiscuo, sino más bien todo lo contrario: es tímido, dulce y sufre en silencio, enamorado como está del tercer protagonista, el moro Gronzo Granato. Éste, claro, no podía faltar en una historia de König (él mismo reconocía, en una entrevista concedida en 1999, que repetía incansablemente a estos tipos morenos, peludos y musculosos como Gronzo, Beefsteak o Ramón, sencillamente porque era el tipo de hombre que a él le gustaba). Gronzo es hijo de una hechicera africana, está iniciado en diversos rituales mágicos, ama a su modo a Tom (es al único al que habla en inglés) y sería el amante perfecto si no fuese por su afán de violar a todos los hombres rubios que se cruzan en su camino, los cuales quedan, inevitablemente, prendados de él. Gus Phillips es rubio, Tom no lo es. Encima, las tres brujas han hecho a Gus una profecía. ¿Cómo reacciona Gus cuando ve que, en lugar de ser él el elegido para interpretar a Yago, Shakespeare prefiere dar el papel a Tom Poope?


Servidos están, pues, los elementos para el drama.


Recomendada: la secuencia (dieciséis planchas) de la fiesta nocturna en el bosque, en donde, por una vez, König se explaya dibujando mujeres fantásticas que copulan con ardor, una rara concesión a la heterosexualidad dentro de su obra.


Para reflexionar: ¿Realmente han cambiado tanto los tiempos? Como de costumbre, König hace una llamada a la tolerancia y a la comprensión desde sus páginas. Cuesta poco apiadarse de estos personajes encantadores que celebran sus encuentros leather clandestinos en una taberna del muelle, pero en realidad su situación no es demasiado diferente a la que sufren hoy en día muchísimas personas, hombres y mujeres, asediados por una mentalidad que en muchos casos aún es profundamente homófoba (recordemos que, hasta hace relativamente bien poco, una opción sexual diferente era sinónimo de encarcelamiento en nuestro país).


Para reír: la escena del balcón, con una virginal Julieta luciendo barba de cuatro días.


Para llorar: el encuentro, o mejor dicho desencuentro, entre Tom y Gronzo en el panteón de los Poope, una escena increíblemente tierna y con desenlace inesperado en las últimas páginas del libro. También con su regusto pesimista, no se crean.


Mi escena favorita: a título completamente personal, las páginas 145-146, cuando todo se duerme en el bosque.


YAGO, de Ralf König

La Cúpula: Novela Gráfica

Libro de historietas, rústica, 210 págs., B/N, 8.95 euros


Texto promocional que figura en el dorso del libro:

«RALF KÖNIG NOS REVELA LA VERDAD: WILLIAM SHAKESPEARE ESTUVO RODEADO DE LOCAS.

El más famoso dramaturgo inglés de todos los tiempos triunfa con sus obras en el Londres de 1603. Las normas de la época no permitían que las mujeres interpretaran ningún papel, así que todos los actores y actrices eran hombres. Entre ellos, algunas de las locas más divertidas que jamás hubieron [sic] en el reino de Isabel I.

Con YAGO, el autor alemán Ralf König nos vuelve a deleitar con una hilarante comedia de enredos y romances apasionados, impregnada en esta ocasión de los dramas universales shakespearianos. Imagínense la escena del balcón de Romeo y Julieta interpretada por dos hombres, o el momento en que Othello estrangula a su amante masculino. En una época en que le podían enviar a uno a la hoguera por el simple hecho de ser homosexual, había que tomarse las cosas a risa. Se es o no se es...»


Información recabada en:

Página de La Cúpula, en español

En francés

Página oficial de Ralf König, en inglés y alemán


Reseña de Dafne Ruiz Gracián


lunes, 22 de mayo de 2006

Konrad & Paul, de Konig

Konrad & Paul, los más.

König es uno de los autores de cómic alemanes más publicados en España, si no el que más. Tiene la particularidad su producción de que está casi totalmente dedicada a la temática gay puesto que él es homosexual y decidió, un buen día, enfocar sus afanes narrativos (y artísticos) por el difícil sendero de reivindicar los derechos de esta comunidad humana.

Su producción es ampliamente conocida porque es un autor querido aquí, ha sido premio del Saló del Còmic, ha obtenido galardones a mejor obra y un amplio seguimiento en los medios teóricos especializados e incluso en los generalistas. De los teóricos españoles, probablemente Yexus, de El Diario Montañés, haya sido quien mejor ha sabido analizar su obra. Su thriller gay / absurdo titulado El condón asesino ya ha obtenido cinco reediciones en España y llegó a ser adaptado (con poca suerte) al cine. El hombre deseado fue otra obra de Koning que una productora alemana llevó al cine, también con mal resultado, aunque eso sirvió para fraguar el reconocimiento popular de su hombre como creador de ficciones de índole homosexual. Lisístrata fue llevada el cine también, en este caso en España y, aunque la película era divertida, era española (con lo que eso supone para los críticos del cine, sobre todo los jóvenes). Pero no se detiene la producción de König ahí, en nuestro país se han traducido sus cientos de historietas en la revista El Víbora, sobre todo, y La Cúpula ha editado la mayor parte de su obra en libros. Además de las mencionadas: El retorno del condón asesino, Pretty Baby, Beach Boys, La noche más loca, Con la mano izquierda, Yago, Corazones caliente, historias de amor, Como conejos, Retazos de la vida, Bracitos de gitano, Suspiros de monja y otras mariconadas, Fiesta de mariquitas, Roy & Al y estas dos compilaciones de historietas humorísticas que ahora nos ocupan, Konrad & Paul.

Ahí donde lo ven, no es ni Lisístrata ni el detective machote que perseguía al condón delincuente los personajes más importantes de König. Los más importantes son Konrad y Paul, dos homosexuales que el autor dibujó diviendo su ego para formar dos alter y así describir los rasgos más singulares de una postura ante la sociedad desde la naturaleza gay. Y digo dibujó porque, naturalmente, son creaciones deformadas, exageraciones, sátiras acres se podría decir, de la condición de ser homosexual. Porque Konrad representa al gay con sensibilidad, amigo de la cocina, del orden, del buen cine, de la lectura y del comportamiento mesurado, pero también de la frivolidad más detestable. Por supuesto, le gusta el sexo. Y le gusta con Paul, un tipo bajito y huraño las más de las veces, peludo y desenfadado en el vestir, algo dejado, poco amigo del cine de autor, lenguaraz y cabezaloca; un maricón procaz y promíscuo. El otro extremo, o sea. Ambos, bailando en un singular juego de espejos cuyo tema central es el humor, van describiendo fragmentos de una convivencia que es, al mismo tiempo, una mirada hacia los gustos, quehaceres y dificultades de ser gay en un mundo donde los gays ya están siendo aceptados. Con ellos, König ha recorrido muchos momentos, y en España existen varios libros (editados en La Cúpula en su colección Novela Gráfica) protagonizados por Konrad y Paul: Huevos de Toro, Superparadise, Podéis Besaros, el libro Konrad & Paul y ahora estos dos nuevos libros recopilatorios.

De estos dos nuevos libros en España destacan tres aspectos. Uno, la gran capacidad de König para crear y mantener vivos a sus personajes, lo cual consigue con ese trazo tan poco fino pero tan expresivo y con apenas un puñado de rayas y un cuadro básico de combinaciones de gestos. Dos, el humor imbatible, inacabable, de este autor, pese a hallarse tan dirigido a un género específico, que puede partir del juego de palabras inteligente para acabar en la situación más grosera y sicalíptica. Tres, la doble mirada, el análisis íntimo, que el dibujante alemán logra transmitirnos con sus historietas puesto que, de paso que nos reímos, nos habla de la grave losa de las enfermedades de transmisión sexual, del poderoso peso de la amistad, de la drogadicción, de los tópicos asociados a lo gay, de la fascinación por el sexo, de los derechos sociales adquiridos y del abismo generacional que impide comprenderlos a nuestros mayores.
En fin, de la vida.

Si hay que elegir una obra redonda de König yo me quedaría, sin dudarlo, con Roy & Al (el amo y su perro, desternillante y aún más incisiva por lo que se refiere al análisis de las relaciones sociales y personales entre homosexuales) pero hay que convenir que Konrad y Paul son la pareja gay del cómic por excelencia.
Por lo tanto, imprescindibles.

Konrad & Paul, de Ralf König
La Cúpula: El Víbora Cómix
Volumen 1: 52 págs. Color. 6,95 euros
Volumen 2: 52 págs. B/N. 7,50 euros

Vínculo.- Reseña de Xavi

Reseña de Manuel Barrero. Tebeosfera recibió servicio de prensa de La Cúpula.

jueves, 30 de junio de 2005

Fiesta de mariquitas, de Koning (La Cupula)

Montaje con la cubierta, de Köning

¡Argh, el germen del Lobby Gay!

RESEÑA.- El título de este libro de La Cúpula de la colección ¡Me parto! debería estar integrado en el conjunto de novelas gráficas de temática gay que el sello barcelonés está ahora potenciando, porque realmente es uno de los que mejor bucea en la llamada 'cultura gay' que, para cierto sector de nuestra sociedad española, es un 'lobby gay'.
El presente libro de Ralf Köning, 'Fiesta de mariquitas', es uno de los que mejor definen su estrategia como humorista desde la otra acera: exige el reconocimiento de una naturaleza homosexual y de una sociedad que contemple con respeto sus opciones y derechos a través de un sangrante humor que es capaz de reírse de lo peor de las relaciones entre gays, precisamente.


En realidad este trabajo podría decirse que 'vive de las rentas' porque recopila historietas autoconclusivas del autor publicadas en distintas revistas alemanas y que datan de la primera mitad de la década de los 1980. Como los temas que trata pueden ser agrupados en bloques, se comienza por unos cuantos cómics de gays algo alocados preparándose para una fiesta y se sigue con la fiesta en sí. El resto son estampas cotidianas de las grandes desdichas y las grandes alegrías que sufren los homosexuales en una sociedad homófoba, como era la de hace 20 años.
Veinte años... Pese al tiempo transcurrido, los pesares, dudas, dramas y guarrerías que aquí se cuentan están plenos de actualidad en un país, España, en el que el día 30 de junio de 2005 se vota en el Parlamento una legislación sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Canadá fue aprobada esa legislación un par de días antes. En Europa sólo es oficial el matrimonio homosexual en Holanda y Bélgica; en Alemania, oficiosamente y según los casos.


Este asunto del mal llamado 'matrimonio gay' ha sido la comidilla de la vida pública, fuente de inspiración de columnistas de uno y otro bando y tema de conversación para todos, sin exclusión. También, motivo de movilizaciones, indisposiciones, tertulias radiofónicas y gallineros televisivos. Todos han querido expresar su opinión sobre un debate que, en el realidad, es muy personal y corresponde a la intimidad. Pero la lectura social (y política) es necesaria. Quizá sea exagerado afimar que con esta ley se avanza en la modernización y la democratización de la sociedad española, puesto que sólo es un primer paso para formular nuevos modelos de células sociales, pero tampoco puede aceptarse la tesis retrógrada y nominalista de que el 'matrimonio' debe ser exclusivamente heterosexual y, de no serlo, desintegra el concepto de familia. Bascular entre los extremos es lo que realmente está gestionándose mal en la opinión pública.


Lo evidente es que el amor no debería ser fiscalizado por instituciones políticas, confesionales o sectarias. Lo obvio es que las opciones sexuales forman parte de los derechos fundamentales de cada persona. Lo lógico es que si dos personas que se aman quieren formalizar una relación lo hagan. En otra esfera queda la aceptación o no de sus prácticas sexuales, por muchos aún consideradas 'desviaciones', lo cual tiene una razón antropológica enraizada en la estructura básica de la sociedad patriarcal que ha conducido a aberraciones como las de exterminios de homosexuales por los nazis o los maoístas, los campos de concentración cubanos, los encarcelamientos franquistas, etc., etc., etc. Nos lo recordaba Vargas Llosa hace unos días (El País, 26-VI-2005):


«detrás de todos estos argumentos [de rechazo] no hay razones, sino prejuicios inveterados, una repugnancia instintinva hacia quienes practican el amor de una manera que siglos de ignorancia, estupidez, oscurantismo dogmático y retorcidos fantasmas del inconsciente han satanizado llamándolo "anormal"»

Leer a Köning sería una excelente 'terapia' para quienes consideran la homosexualidad como una tara o hasta una abyección. Köning ridiculiza lo peor de los gays, porque también dibuja mariquitas alocadas, sensibleros que se deshacen en lágrimas ante 'Sissi', obsesos ávidos por chupar una polla, hipócritas reprimidos, viciosos con el ano atascado, 'maridos' celosos... 'Fiesta de mariquitas' constituye un repertorio de esa cara de la homosexualidad de la que alguna que otra vez nos hemos reído los heterosexuales. Como el mismo autor dice en la historieta 'Consejo para cinéfilos': «Se embellece la vida homosexual realista y trágica y se la presenta como un teatro de variedades despreocupado y centrado en el instinto». Una mediocridad vergonzosa, califica él.

Pero también hay una lectura en segundo plano de este tebeo, una que plantea el trauma de declarar públicamente la orientación sexual, que se pronuncia sobre el amor no correspondido, sobre los deseos ocultos o el derecho a querer ser feliz. La historieta de 1982 'Cómo creo Dios al hombre (y cómo Jesús lo echó todo a perder)' muestra a un Köning aún inmaduro gráficamente pero abiertamente irreverente que formula la heterosexualidad como una travesura de Jesucristo cometida tras crear su padre al hombre (de natural, homosexual). El planteamiento está en este bofetón a la iglesia católica, que es un modo de declarar que la naturaleza homosexual comienza por ahí, por el manantial natural, sigue luego por el venero de los derechos y desemboca finalmente en el delta de lo socialmente admisible.
A ver si es verdad que nos podemos bañar en esas aguas.

Una obra muy recomendable 'Fiesta de mariquitas'. Y más hoy, día indicado para regalársela a un heterosexual porque se reirá y comprenderá unas cuantas cosas. Si es heterosexual homófobo al menos se reirá.

FIESTA DE MARIQUITAS. De Guión: Ralf König. La Cúpula: Me parto, 15. Barcelona, 2005.
Álbum de historietas, 26,5 x 20 cm., rústica, 80 páginas, b/n. 6.50 euros

Reseña de Manuel Barrero. Tebeosfera recibió servicio de prensa de La Cúpula.