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jueves, 9 de abril de 2015

EL LUCHADOR CHE

http://www.tebeosfera.com/documentos/documentos/che_la_revolucion_perdida.html
El "Ché" es todo un mito. Hoy es más una imagen silueteada en una camiseta que un guerrero que luchó en varias revoluciones populares. Fue un hombre leído, un lobo solitario, un mercenario brutal, un libertador también. Todo ello. Fue el último símbolo del idealismo batallador. Tras su rumbo de balas y sangre el mundo cambió y hoy ya no puede volver a ser el de antes, porque ya no habrá guerreros como él: solo profesionales atormentados por la muerte, solo verdugos enfermados con la sangre. 
La historieta narró su vida pronto, con su cadáver aún caliente, en 1968. Oesterheld estaba ideológicamente cerca de la militancia de Ernesto Guevara, y los Breccia (fue una obra dibujada a cuatro manos, por el padre y el hijo) dieron con el correcto tono expresionista a la hora de llevar su vida a viñetas. 

Abraham García nos recordaba la importancia de esta obra en el artículo que publicó en el número 3 de la revista Yellow Kid en 2002. Lo rescatamos aquí para todos los interesados en el personaje y en la obra:


Tebeosfera. De revoluciones y hombres.

jueves, 26 de febrero de 2015

EL HORROR INFORME


Cuando leemos a Lovecraft por primera vez, la emoción que se experimenta es asfixiante. Surge una congoja del centro del pecho que va invadiendo los sentidos y termina embotándolos. A veces queremos huir del libro, pero sus monstruos nos siguen atrayendo.

Cuando vemos las viñetas de Breccia, "el viejo", por primera vez, y comprendemos que en esos amasijos de gris hay seres retorciéndose, vida que está inmóvil y muerta pero que renace con nuestra mirada, se experimenta una emoción liberadora. Brota un optimismo desde dentro que nos deleita porque hemos conferido sentido o hilvanado relato.

Con la mezcla de Breccia y Lovecraft es difícil definir qué ocurre. Porque sobre los mitos alimentados por el de Providence se atrevieron dos Breccias, padre e hijo, con resultados distintos.  El padre dibujó el horror informe del de Providence dotándole de vida pero no de rostro y el hijo, Enrique, recogió el testigo para hacer más palpable y físico lo imaginado por el escritor. Uno desde la abstracción, otro desde lo figurativo, reprodujeron la agonía del horror arrastrándose de viñeta en viñeta de forma excepcional.

Norman Fernández nos habla de ambos, sin necesidad de invitarnos a escoger, en un artículo que recuperamos con el título:

BRECCIA-LOVECRAFT, LOVECRAFT-BRECCIA. DOBLES PAREJAS

Tebeosfera. Clásicos de miedo.