domingo, 15 de abril de 2012
LOS LIBROS DE CRUMB
Los que en su día pudimos adquirir esos libros nunca nos hemos separado de ellos. En 1977, en España, eran oasis. Hoy son objetos de coleccionismo, y más por saber, gracias a Palmiro Bimola, que las diferentes ediciones observaron leves variaciones:
LAS AVENTURAS DE CRUMB
LAS CONFESIONES DE CRUMB
LOS COMIX DE CRUMB
Ante la contemplación de las fichas de los "números" de estos lanzamientos no cabe otra cosa que quitarse el sombrero.
Tebeosfera. Orgullo documentalista.
CRUMB EL MISÓGINO
Crumb siempre estuvo obsesionado por el sexo. Desde chico. Y desató todas sus pulsiones, opiniones y fobias al respecto en sus cómics, sobre todo durante la primera mitad de los años setenta.
Son célebres las historietas en las que utiliza mujeres como deseados objetos sexuales, como meros receptáculos para el coito, o individuos a los que humillar. Su desparpajo no conocía límites, y si recibía críticas de las feministas, más agrio resultaba aún.
Para intentar comprender el tratamiento que el genio del underground hizo de la mujer y por qué, hemos recurrido a Xavi Dapena, filólogo con experiencia en comunicación que nos descubre el afan desestabilizador de Crumb como narrador de la cotidianidad.
¿Misógino? Puede. ¿Transgresor? Siempre. Enterarse está a un clic:
SEXO O MISOGINIA SEGÚN R. CRUMB
Tebeosfera. Mis-o-genio.
sábado, 14 de abril de 2012
LA ERA DORADA DEL UNDERGROUND ESPAÑOL
Al igual que en EE UU tuvieron su rebelión social en los años finales de la década de los sesenta, con las masas populares movilizadas por asuntos como el antibelicismo, el feminismo, la lucha contra el racismo o el intervencionismo, etc., en España la tuvimos a mediados de los setenta, cuando la dictadura agonizaba y la población española joven quiso manifestarse a través de todos los medios posibles.
Aquel tiempo fue la era dorada del fanzine español. En los rastros, tiendas de discos, bares, locales o clubes afloraban panfletos y cuadernos fotocopiados, tristemente editados pero con una riqueza expresiva y un potencial comunicativo impresionantes. Eran como los blogs de hoy pero sin cortapisas y con un aroma clandestino. Y en ellos floreció la historieta underground española al tiempo que conocíamos la de otros países.
Ya decíamos que R. Crumb había sido editado por Fundamentos, en libros de Arte. Humor y en la revista Star, pero también apareció en fanzines, algunos tan difíciles de localizar que jamás han estado bien catalogados. Hasta hoy.
De nuevo Palmiro Bimola, y nuestro nuevo colaborador Álvaro Turrión, nos ayudan a recomponer el puzzle de la historia de nuestra prensa marginal con aportes impagables. Y gracias a ellos hemos podido construir unos registros que ninguna otra institución o base de datos brinda al pueblo actualmente. Citamos a continuación tres hitos de aquel periodo:
Tebeosfera. Os hará libres.
viernes, 13 de abril de 2012
LA ESTRELLA DEL UNDERGROUND EN ESPAÑA
Hoy resulta sorprendente saber que un sello editor como Ferma, nacido en los años cincuenta y especializado en tebeos de aventuras, bélicos y románticos, fuera la cuna del sello Producciones Editoriales, nacido en 1970, que publicó tebeos de vaqueros y de soldados, pero también de ciencia ficción y underground.
Producciones Editoriales fue transformado radicalmente por el editor Fernández Ribera, que impulsó el nacimiento de la revista Star. Esta publicación fue planeada en principio como revista de historietas pero luego se transformó en todo un magazín de tipo contracultural, alternativo y transgresor. Tuvo varios problemas con la censura, siendo un número dedicado a R. Crumb uno de los secuestrados (debido a los escarceos sexuales del gato Fritz).
Palmiro Bimola ha trabajado afanosamente sobre cada número de Star, desglosando todos sus contenidos, incluso los de los álbumes recopilatorios, comentando las particularidades de cada entrega, aportando muestras, desgranando la enorme riqueza de esta publicación que, en su día, fue un tesoro para los españoles que ansiaban asomarse al mundo con otros ojos.
jueves, 12 de abril de 2012
CRUMB LLEGA A ESPAÑA
Fue como un sopapo en el cerebro. El cómic underground era toda una revelación para los jóvenes aficionados de la historieta entonces y la Editorial Fundamentos contribuyó con su publicación a la apertura de miras que muchos españoles pedían entonces. Por sorprendente que parezca, la selección corría a cargo de un humorista gráfico, Chumy Chúmez, que a pesar de su posición ideológica supo apreciar la calidad de la sátira de los autores americanos, entre ellos: R. Crumb, Gilbert Shelton, Robert Williams, Irons, etc.
Por curioso que parezca este libro de historietas se publicó en una colección de humor, más concretamente en la serie Humor de la colección Arte, que iba dedicada a temas variados relacionados con las artes. En esta colección aparecieron las primeras antologías de grandes de la sátira como Máximo, Ops (luego sería conocido como El Roto), Sempé, El Cubri, Sir Cámara, y libros experimentales -y geniales- del propio Chumy Chúmez, amén de otras dos antologías de comix en las cuales Crumb fue la figura descollante.
Fue una colección verdaderamente importante en nuestra tebeografía y la ficha se la hemos dejado a Palmiro Bimola, nuestro experto en el underground, que la ha bordado:
COLECCIÓN ARTE. SERIE HUMOR
Tebeosfera. Arte. Catálogo
miércoles, 11 de abril de 2012
CRUMB Y LA MUJER
Robert Crumb fue un niño inquieto. Compulsivo consumidor de televisión y cómics (como todos a su edad), obsesionado por el sexo (como todos a su edad) y genio de la historieta (como pocos). Hacía fanzines con su hermano desde los tempranos años sesenta, y luego se integró en el revolucionario movimiento underground de San Francisco con su forma de hacer sátira humorística transgresora, que no respetaba ninguna convención salvo la de la secuencialidad (y a veces ni esa). Parecía tierno o cómico y era duro y sangrante. Promovía la carcajada pero dejaba un poso amargo en cada lectura. Se reía de todo y de todos, y de paso de sí mismo, exponiéndose descarnadamente.
También tocó el tema de la mujer, atacó a las feministas sobre todo en los setenta, satirizó hasta el límite toda cuestión sexual y modeló una figura femenina que convirtió en icónica: la de la lolita rotunda, de piernas poderosas y culo rotundo siempre dispuesta para el sexo. Todavía en este siglo, el XXI, tuvo problemas con sus procaces dibujos de mujeres.
Crumb, sin él no se comprende la maduración de los cómics americanos.
R. CRUMB
Tebeosfera. Por la transgresión hacia el arte.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
CAPPA ¡30 AÑOS YA!
Si buscamos una deconstrucción de Tintin como "héroe" la hallaremos en Frank Cappa, un reportero de verdad (de guerra y en la guerra), un hombre de verdad (frágil ante la barbarie), sujeto de aventura (desventurado y sin gloria) y aliado de los débiles (que siempre pierden, siempre).Frank Cappa fue otro "as" de las creaciones historietísticas españolas durante el llamado boom del cómic. Fue creado por Manfred Sommer y con Manfred Sommer se fue. Para la historia quedó.
Lo recordamos hoy porque se cumplieron 30 años de su nacimiento en 2011, aunque de él ya hablamos en TEBEOSFERA durante el presente año. En la nueva ficha de serie elaborada por F. López aparecen estos documentos:
FRANK CAPPA, DE MANFRED SOMMER, DE 1981
Tebeosfera. Memoria de/reconstruida.
sábado, 13 de noviembre de 2010
UN EROTÓMANO TEMEROSO DE DIOS
De todos es sabido que Crumb era (o es) un erotómano. Le gustaban las jovencitas con poderosas piernas, con ese palmito protuberante y sólido que poseen las muchachas en edad de merecer. En sus viñetas hay muestras de esto.Y también de ateo, por estar de vuelta de todo, por satirizar a Dios, a quien ha vuelto en recientes fechas para retratarlo tal y como era. En sus viñetas primeras y en las más recientes hay muestras de esto.
Alberto García, teórico galardonado en nuestro país, nos ha ayudado a completar las fichas del último libro teórico sobre Crumb traducido en nuestro país (su correspondencia de 1958-1977), de sus Obras Completas y de su última gran obra de éxito:
- OBRAS COMPLETAS, La Cúpula, 1991
- [y, ojo, observen el prolijo trabajo de catalogación, número a número, del eficaz "tío Berni": 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 ]
- GÉNESIS, La Cúpula, 2009
- TUS GANAS DE VIVIR ME HORRORIZAN. CORRESPONDENCIA 1958-1977

LUIS G. BERLANGA
Es así porque Andrés Álvarez catalogó su participación en una enciclopedia teórica del cómic, cuya aportación hemos recogido hoy en un tebeovisor como homenaje al director valenciano:

clic
Tebeosfera. Patrimonio nacional.
viernes, 12 de noviembre de 2010
ROBERT CRUMB Y SU MÚSICA
La sinceridad como eje. jueves, 20 de marzo de 2008
RECUERDOS DE ROBERT CRUMB

R. CRUMB. RECUERDOS Y OPINIONES
La primera edición de este grueso libro que repasa la vida del gurú del underground estadounidense y que se publicó por fin en España a finales de enero, hace cosa de dos meses, fue sonada. Tras años de reclusión en un pueblecito francés, saliendo lo justo para la media docena de exposiciones que le han montado en Europa, Peter Poplaski convenció a Crumb de lanzar un libro nutrido con las conversaciones mantenidas entre ambos a lo largo de muchas horas, el cual fue aderezado con un nutrido grupo de fotos, ilustraciones, viñetas, carteles, muchos dibujos inéditos de Crumb. El libro fue editado en 2005 y se lanzó con gran despliegue mediático, con los Crumb (él y su inseparable esposa neumática Aline) protagonizando una tournée
Tras aquello, los editores del libro declararon quiebra y desaparecieron sin pagar una libra a los autores. Dos años más tarde, la traducción que en España se había pactado en
No importa, porque a la postre es un buen texto. Robert Crumb (Filadelfia, 1943) se revela aquí, con ayuda de su amigo Poplaski, como un espíritu libre de vasta cultura y una gran sensibilidad para la comunicación. En el apasionante aunque corto relato de su vida que nos brinda en este grueso libro, leemos entre líneas el grave peso de la religión en su infancia, el constante fustigar del pecado, la insistente presencia de su madre o la dominación ególatra de su hermano (malhadado el pobre, como pudimos comprobar en el documental sobre la vida del dibujante firmado por Terry Zwigoff). Leemos cómo creció intentando vivir sujeto a un episodio de Laurel y Hardy, vistiendo aquellas ropas de dos décadas atrás, simulando adaptarse a las costumbres retrógradas y racistas de Milford, donde residió una temporada. De aquello quedó el eco del jazz, que nunca ha abandonado.
Qué interesante resulta conocer cómo él y su hermano confeccionaban siendo chavales sus propios cómics, los titulados Foo!, tebeos completos, en tiradas de 300, grapados y vendidos de puerta en puerta o en su instituto… sin éxito. Qué paradójico resulta conocer su facilidad para pintar al óleo y su gran capacidad para el naturalismo (obvia por otra parte al mirar con atención los fondos de sus viñetas). Y qué simpático saber que su vida profesional arrancó en una empresa de tarjetas postales humorísticas o románticas que él dibujaba y pintaba delicadamente hasta que se cansó de todo y huyó.
Crumb huyó de todo en 1967. De su esposa primera, de los convencionalismos, de lo aceptado, de la seguridad, de su madre, del miedo inextinguible a la figura de su padre, de sí mismo. Y, claro, la huida terminó en la droga, entre los hippies de San Francisco. A partir de ahí, todo es historia: intentos de publicar historietas en plena florescencia underground, éxito con sus personajes más conocidos (todos creados bajo los efectos del consumo de LSD), trabajo, trabajo y trabajo. Sí, porque mientras los colegas y los amiguetes de los allegados se drogaban en su salón o follaban en su dormitorio, Crumb trabajaba y trabajaba constantemente. Su prolificidad no declinó jamás.
Crumb nos relata aquello con cierta tristeza. También con furia, sobre todo al rememorar cómo la movida underground fue rápidamente fagocitada por el sistema y las industrias culturales para hacer de toda aquella frescura un atractivo producto de consumo. Por eso Crumb mató a Fritz el gato, harto de que lo consideraran un representante heroico de los cómics antisistema. Por eso Crumb siempre renegó de las adaptaciones cinematográficas y teatrales de sus personajes (cuatro al menos). Por eso Crumb tildaba de estúpidos a los que no entendieron la mayoría de sus mensajes, como el ‘Keep on truckin’, que pretendía hacer pasar por lelos a los ciudadanos comunes y estos se lo apropiaron como un emblema de su propio optimismo capitalista. Por eso, en fin, Crumb ningunea a los elitistas que le compararon con grandes pintores o que han analizado sus obras de historieta como obras de arte. Todo vano. Todo basura.
Hay un momento del libro en el que Crumb habla de “astracanadas sin pretensiones” cuando cita ciertos tebeos que le influyeron, en otro párrafo define los comic books de acción y superhéroes como simples muestrarios de bofetones puestos ahí por “fuerzas de opositores”. Crudo y veraz, Crumb, con ayuda de Poplaski, nos brinda en este libro un rato largo de lectura muy grata sobre la vida de un icono de la contracultura estadounidense, la descripción de un fetichista obsesionado por el sexo, la sombra encorvada de un hombre frágil que usó sus fobias para llamar la atención sobre sí mismo…y, al mismo tiempo, algunos párrafos de biografía vibrante y reveladora, como éste:
«En noviembre de 1965 tuve un mal viaje y el bajón me dejó chalado e inerme durante seis meses. Mi cabeza solía adentrarse en un espacio como vibrante y electrificado, repleto de visiones crudas, incendiarias, de un caricaturismo hampón, esperpénticas. La vida de cada día presentaba un matiza mecánico de pesadilla en todos sus aspectos. Mi ego andaba tan crujido y despedazado que ni siquiera se hizo notar en aquel período que fue el más inconsciente de mi vida. Puse el piloto automático y sequía dibujando sin parar.
La mayoría de mis personajes más populares –Mr. Natural, Flaky Foont, Angelfood McSpade, Eggs Ackley, The Snoid, the Vulture Demonesses, Av’n’Gar, Shuman the Human, the Truckin’ guys, Devil Girl- se materializaron de pronto en mi bloc de aquel período, a principios de 1966. ¡Asombroso! Cuando todo acabó fue un alivio, pero enseguida pasé a extrañar aquel estado de ego inexistente del interludio extraño. El LSD me colocó en otro sitio. NO sé muy bien dónde. Sólo sé que era extraño. Las sustancias psicotrópicas me liberaron de mi programación social. La experiencia resultó positiva, aunque traumática, y es posible que todo aquello e dejara dañado permanentemente. No sé.»
Ya leído todo Crumb gracias a la diligencia con la que
Es él quien lo dice en este librazo que sabe a vida pasada y resuena a testamento.
R. CRUMB. RECUERDOS Y OPINIONES
Peter Poplaski y Robert Crumb
Global Rhythm Press
Libro en cartoné de 440 páginas en color, 35 euros
Incluye un cedé con temas musicales de Crumb y su grupo
Texto promocional editorial:
“R.Crumb recuerdos y opiniones es una nueva aproximación a la vida, las tribulaciones y las ideas de uno de los dibujantes de cómics más influyentes de los últimos cuarenta años. Una biografía visual irónica, autocrítica y cándida, que nos conmueve al tiempo que nos desvela los secretos mejor guardados de uno de los iconos culturales de la contracultura norteamericana. Crumb nos ofrece aquí una visión reflexiva y clarividente de la cultura popular del siglo XX repleta de humor, sátira y provocación, y nos muestra sin ambages los puntos débiles de la vida moderna, una pesadilla urbana de flaquezas, lujurias, angustias y crueldades que bajo su lupa burlesca se agrandan y adquieren proporciones monstruosas. Entretejido a esta crítica, discurre el relato surrealista de su peripecia vital, desde su atormentada infancia en los años cuarenta hasta la actualidad, pasando por su primera madurez artística durante la revolución psicodélica de los sesenta. Con más de 50 fotografías personales y 300 ilustraciones extraídas de cuadernos de bocetos, libros de cómics y exposiciones, R. Crumb recuerdos y opiniones cuenta las cosas como son.”
Reseña de Manuel Barrero
lunes, 15 de mayo de 2006
Melodias animadas, de Crumb

Crumb ganaba pasta por sus historietas transgresoras y con la realización de cubiertas y diseños, de ahí que luchase con ahínco por aquel asunto de violación de derechos con el 'Keep on trucking'. Se metió en un lío y el IRS (el Internal Revenue Service, o sea el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, que es como Hacienda aquí a los efectos de aquella movida) declaró que el señor-hijo-de-militar-pero-desviado-del-buen-camino Robert Crumb debía un montante de impuestos que no podía pagar: 20.000 dólares, más interes. Hablamos de 20.000 de 1978.
Crumb se vió obligado a vender su casa, su colección de juguetes (le encantan) y su colección de discos de vinilo (muchos, viejos discos de 78 revoluciones por minuto, los Disco Antecessor del iPod, para que se entienda) y bastantes de sus dibujos originales para afrontar la deuda con el Estado. Aquel año salío con su grupete musical, los Cheap Suit Serenades, a hacer una gira y, con ayuda de la publicación CoEvolution Quarterly, que solicitó a los aficionados donaciones para echarle un cable con el asunto de las deudas, recaudó una buena pasta en el concierto benéfico que se celebró en el Berkeley Community Theater. Obtuvo 8.000 dólares.
Recuperó parte de sus juguetes y de sus discos. También se mudó.
Esta historia la cuenta Gilbert Shelton en el ilustrativo prólogo a este tebeo de Crumb que, para mi gusto, consituye la perla de sus Obras Completas. Aquí se ha expuesto la versión más documentada de Patrick Rosenkranz (Rebel Visions. The Underground Comix Revolution. 1963-1975, Fantagraphics Books, 2002)
No es importante la veracidad de lo sucedido, pero sí creo conveniente subrayar que la historia rememorada nos demuestra dos cosas:
A. Crumb tenía un refugio para su misantropía, en los juguetes, en los viejos discos.
B. A Crumb le quería su público, la gente le amaba.
Estas historietas que aquí se recopilan, procedentes de distintas revistas y fanzines, escritas y dibujadas en distanciados momentos de la vida artística de Robert Crumb, constituyen la esencia como historietista de llamado 'gurú del underground', a quien se le suponía de vuelta de todo, amigo del escupitajo reverberante y tipo huraño con graves problemas de autoestima y posada del odio a sí mismo y al resto del mundo.
Error: Crumb es un autor de una ternura insondable, una que ya se intuía en sus historietas misóginas y en su relato biográfico patético, pero que aquí brilla con luz cegadora. Una ternura, además, que sabe comunicar. De ahí que su público se volcara con él.
En estas 'merry melodies' demuestra el autor su gran amor por la música temprana, por aquella que vio nacer esa parte de la cultura que, según muchos, ha sido la única aportación original a las artes de los Estados Unidos: el jazz (y su hijastro el rit'm'blues). Al menos de una parte, entre ficticia y real, la protagonizada por músicos apenas conocidos como Frank Melrose, Jelly Roll Morton, Charlie Patton y otros (más alguna psicodelia prescindible usada aquí como relleno).
Crumb hace declaraciones de amor por la vida en estas viñetas, cuenta historias anónimas de músicos que apenas entrevió la Historia. Rescata el encanto de lo puro, de lo no travestido por la muela demoledora de la modernidad. Busca la autenticidad de un modo de tocar, pero también de un modo de entender la vida. Araña un poco la Historia de los Estados Unidos antes de convertirse en Imperio. Y nos describe con su blanco y negro más sincero que nunca, dónde se halla el verdadero eco de la obsesión y la dulzura efímera, pero plena, de la felicidad por las cosas pequeñas.
Qué más se puede decir. Escuchad este tebeo. Es la Obra Maestra de Robert Crumb.
La Cupula : ROBERT CRUMB OBRAS COMPLETAS #13
Libro de historietas en rústica, 28 X 22 cm., 64 pp., b/n. 7,95 euros
ISBN: 84-7833-683-4
Texto promocional: "Sobradamente documentada está la afición de Robert Crumb por los viejos discos de blues y jazz; vinilos de 78 rpm previos a la explosión de la cultura de masas y a la concepción de la música como producto. De ellos se ha valido el maestro como inspiración a la hora de dibujar sus cómics y de interpretar los temas de su propio grupo, The Cheap Suit Serenaders.
También para narrarnos breves biografías de pioneros de la música cuya autenticidad frecuentemente les llevó a vivir en la miseria; para construir historias acerca de intérpretes imaginarios; para contarnos sus andanzas como coleccionista obsesivo; para dar rienda suelta a la psicodelia.
Para dibujar, en definitiva, algunas de las mejores historietas que ha dado nunca el underground. Melodías todas ellas de ayer, pero con plena vigencia hoy."






