lunes, 21 de octubre de 2013

JUGUETES, AMENIDADES, PASATIEMPOS

Los tebeos han mantenido durante mucho tiempo, casi se podría decir que desde siempre, cierta dualidad “prensa / juguete”. Los primeros tebeos, desde los años diez, incluyeron recortables con los que el niño se construía dioramas o juguetes de papel; durante la edad de oro de nuestros tebeos abundaron los sobres sorpresa que equiparaban la idea de juguete con la de tebeo; y en los sesenta y setenta se puso de moda ofertar un tebeo acompañado de un juguete, costumbre que aún persiste hoy. Es más, los únicos tebeos infantiles que quedan en los quioscos son esos que vienen acompañaos de juguetes o repletos de pasatiempos, recortables, amenidades varias o secciones alusivas a universos infantiles mercantilizados.

Hoy recordamos la publicación Buenos días, en la que participó Jan, que consistía precisamente en eso, un “tebeojuguete”, con sus historietas flanqueadas por pasatiempos y otras amenidades, y con un objeto para jugar de regalo ocasional.

BUENOS DIAS (BRUGUERA, 1978)

BUENOS DIAS (BRUGUERA, 1981)

De paso, recordamos la nueva colección Lluvia de estrellas, en este caso porque me lo ha mandado el señor subdirector:

LLUVIA DE ESTRELLAS, NUEVA (BRUGUERA, 1984)




Tebeosfera. ¡A jugar con los tebeos!

viernes, 18 de octubre de 2013

CAUTIVAR AL NIÑO

No es fácil hacer cómics. Editar tebeos y convertirlos en un producto comercial de éxito cuesta mucho. Dibujar historietas y conseguir que resulten del gusto de la mayoría es harto complicado. Sorprender a un adulto o lograr insertar en él una emoción intensa entraña bastante dificultad (a veces necesitas más de cien páginas para conseguirlo). Y si bien puede parecer fácil sorprender a un niño con una o dos páginas de historieta, en realidad es tan difícil como emocionar a un adulto.

El niño tiene un desarrollo cognitivo que depende de los estímulos afectivos que recibe y también del contexto en el que crece, y es diferente para cada niño y cada época que le toca vivir. Nuestros hijos no entienden el mundo, ni lo disfrutan, como nosotros lo hicimos en nuestra infancia. Aunque parece ser que hay algo que no cambia: Tras superar el pensamiento simbólico para instalarse en el intuitivo, el niño vadea entre realismo, animismo y artificialismo durante esa edad tan maravillosamente compleja que va de los cinco a los diez años, y puede resultar fácil “entretenerle”, pero ¿cuántas veces, por cuánto tiempo, con qué garantías de que lo que va a leer es lo que verdaderamente le interesa? ¿Cómo mantener su atención deleitándole e instruyéndole al mismo tiempo?

En realidad no se sabe. Sin embargo, Jan parecía saberlo. Con sus ilustraciones e historietas capturaba la atención del menor, acaso por la afabilidad del trazo, y luego le seducía con sus imaginativas propuestas argumentales. Si a todo ello se añade una dosis didáctica resulta el pedagogo ideal. Y si eso lo trasladamos al papel y conseguimos mantener la frescura durante cierto tiempo, sin duda habríamos logrado el más difícil todavía.

Sí, puede parecer exagerado, pero realizar un tebeo como COLE-COLE, dibujándolo casi al completo él solito, con propuestas atractivas y originales para cada número y mantener eso durante meses… fue toda una hazaña. 

En gran medida lo fue gracias a que estaba ahí Francisco Pérez Navarro, claro:

COLE COLE (BRUGUERA, 1975)

COLE COLE (BRUGUERA, 1983) -2ª EPOCA-


(Estas dos colecciones las tenemos catalogadas de forma incompleta. Por favor, ayúdanos a completarlas!)

Tebeosfera. Enseñar deleitando.

martes, 15 de octubre de 2013

EL TESORO DE LOS CUENTOS QUE ERAN TEBEOS

Hay una frontera indefinida entre historieta y cuento ilustrado. Curiosamente, mientras que esos productos permiten a los niños caer en un sueño reparador, a los investigadores de la cultura popular nos produce noches de insomnio. ¿Cuándo un cuento ilustrado pasa a ser historieta? ¿Cuál es la cantidad de texto entre imágenes que marcan la diferencia entre medios? ¿Algo tan infantil puede considerarse “tebeo”?

Todavía no hemos dado con la clave, aunque quizá se encuentre en el modo en que el autor decide iluminar el escrito con dibujos. Jan, por ejemplo, siempre se consideró un narrador antes que un dibujante, y adoptaba la misma postura cuando abordaba la realización de una historieta que cuando se proponía ilustrar un cuento. Sus cuentos ilustrados pasan perfectamente por historietas reducidas a la mínima expresión, porque sus juegos de imágenes resultan perfectamente narrativos una vez desprovistos de los textos que los flanquean. 
 
¿Pruebas? Todas estas: 
        


Tebeosfera. Que no te cuenten cuentos.

lunes, 14 de octubre de 2013

EL DIBUJADOR DE CUENTOS

La cultura popular es un campo vastísimo (ni siquiera Internet puede abarcarlo) y los lazos entre diferentes medios dentro de esa cultura forman una maravillosa urdimbre. Ocurre así, por ejemplo, entre la historieta y la literatura ilustrada, medios cotangentes algunas veces o que se han tendido puentes constantemente. Ha sido tradición en España que el ilustrador de cuentos o libros también dibujaba historietas o que el que firmaba en tebeos acabase adaptando algún clásico de la literatura popular. Jan es un excelente ejemplo de autor que practicó ambas disciplinas, siempre con la narrativa como bandera, porque sus historietas raramente fueron la extensión de un gag y sus ilustraciones para cuentos generalmente eran más que ilustrativas.

El especialista en cultura popular infantil y gran conocedor de los tebeos Alfons Moliné aporta a este número especial Jan un artículo en el que repasa las obras de Jan en el ámbito de la literatura infantil ilustrada, una parcela de su trabajo que él mimó mucho y que nosotros tenemos en alta estima debido a su evidente calidad.



Tebeosfera. Tebeístas de Hamelín.

miércoles, 9 de octubre de 2013

NOSOTROS LOS CATALANES EN TEBEOSFERA

En 2006 Glénat recuperó la obra de Jan y Pérez Navarro en unas cuidadas ediciones que se ofrecían en dos idiomas (castellano y catalán), con las páginas restauradas y recoloreadas, nueva portada y un interesante texto de Antonio Martín que situaba a la obra en su contexto.

En Tebeosfera tenemos las fichas de todas sus ediciones, claro, fruto de la esforzada labor de sus tebeditores (en este caso, del maestro hacedor de fichas Andrés Álvarez).


[Y el texto de Martín, al que también hace referencia Daniel Fernández en su reseña, se puede encontrar aquí por cortesía de su autor]

Tebeosfera. Nosotros, los tebeditores.

lunes, 7 de octubre de 2013

DIVULGACIÓN EN LA TRANSICIÓN

En una etapa de transición entre su trabajo menos personal para Bruguera y su eclosión como autor total, Jan realizó algunas obras de gran calidad en compañía de Francisco Pérez Navarro, guionista con el que colaboró asiduamente en la década de los setenta. Una de ellas fue Nosotros los catalanes, editada por Plan en 1978, obra que muchos estimaban “secundaria” y que no fue recuperada hasta hace pocos años, quizás por alejarse del tono jocoso habitual de sus historietas, por estar dirigida al público adulto y por inmiscuirse en temas históricos, digámoslo así, delicados.

Tenemos la suerte de contar con la colaboración de Daniel Fernández, el hombre que se esconde tras el pseudónimo del Sr. Ausente, para reseñar esta obra. Experto en cultura pop (“y de derribo”, añadiría él), Fernández aporta una nueva mirada a esta historieta no exenta de crítica y humor en un momento de difícil convivencia motivado por la crisis y los nacionalismos.


Tebeosfera. Resolviendo conflictos.

sábado, 5 de octubre de 2013

PERSONAJES DE BRUGUERA

Trabajar en el mundo de la historieta de humor en España en los años setenta era casi sinónimo de trabajar para la editorial Bruguera. Y este fue también el caso de Jan, que además de sus diversas colaboraciones en las nuevas revistas para niños y jóvenes que iban apareciendo (como hemos visto en las entradas de días anteriores), intentó adaptarse al canon de la “escuela” Bruguera… sin conseguirlo. Con guiones ajenos y una estructura rígida y ya avejentada, Jan desarrolló algunas series de corta vida que a pesar de su esquematismo permitían entrever algo del nuevo artista que estaba emergiendo.


Alguien a quien ustedes ya deben de conocer por las numerosas fichas de serie que ha creado ha vuelto a complacernos con las fichas de


(También queremos rescatar aquí una de sus series en catalán, nunca vista en castellano, y que aunque contemporánea de las de Bruguera poco tiene que ver con su grafismo y mucho con el Jan que todos queremos)


Tebeosfera
. Lo nuevo y lo viejo.

miércoles, 2 de octubre de 2013

¡VOTO AL CHAPIRO!

Una de las mejores series que Jan creó a su regreso a España (y de las más ingeniosas de su carrera) fue Don Talarico, parodia genial del medievo español que gustaba del anacronismo y el latinajo. Serializada originalmente en la revista Strong, la misma editora de la revista, Argos, la publicó en libro en 1971. Incomprensiblemente, la obra no se recuperó hasta 2012, cuando Amaníaco sacó al mercado una nueva edición revisada, restaurada y con prólogo de Antonio Martín.

En Tebeosfera tenemos las fichas de la serie y de los dos libros, y los queremos mostrar ahora, en este número dedicado a Jan.

Tebeosfera. Cuestión de tebeiería.

martes, 1 de octubre de 2013

NUEVOS Y FUERTES PERSONAJES

La tercera publicación que fomentó la nueva historieta en el cambio de década de los sesenta a los setenta fue Strong, y en ella también colaboró Jan. Con abundante material franco-belga procedente de la revista Spirou, esta revista española también albergó historietas de autores españoles como Pedro Alférez, Torá, Oli, Castillo o Alberto Solsona.
Jan creó para Strong la recientemente recuperada Don Talarico, una excelente parodia medieval, y también se trajo consigo a los personajes de su época cubana Lucas y Silvio en nuevas historias.



[Tebeosfera tiene el honor de contar entre sus colaboradores con Joaquín del Villar y Jordi Sellabona, quienes elaboraron estas fichazas]

Tebeosfera. Nos hacemos fuertes en los retos.

sábado, 28 de septiembre de 2013

DOS TIPOS PEQUEÑITOS

Ambos eran pequeñitos, cabezones, desgarbados, desafortunados y aparecieron en las páginas de la revista TRINCA a principios de los años setenta. El último vampiro y Don Juan Poca Cosa fueron dos series creadas por Jan que tuvieron corta vida, aunque en ellas demostró que ya dominaba un grafismo amable y plástico, insuflando de ese modo un nuevo estilo a la historieta de humor.

Félix López, nuestro “creador de series”, ha realizado unas estupendas fichas para ambos.




Tebeosfera. No es poca cosa lo que hacemos.

viernes, 27 de septiembre de 2013

UNA NUEVA REVISTA



Si Gaceta Junior había propiciado una nueva forma de hacer revistas de historietas, Trinca fue su seguidora espiritual. Nuevas historias realizadas por nuevos autores para unos jóvenes con mentalidad nueva. Nombres como los de Miguel Calatayud, Bernet Toledano, Hernández Palacios, Giménez, Usero, Bielsa, Ventura y Nieto, Víctor y Chiqui de la Fuente, y muchos otros entre los que se encontraba un recién llegado Jan que buscaba un hueco allí donde hubiera papel impreso. En Trinca desarrolló dos series, El último vampiro y Don Juan Poca Cosa.

Por sí sola esta publicación merecería un estudio profundo, pero hoy la rescatamos (tras haberle dado un repasito Antonio Moreno) debido a la colaboración que hizo en ella el autor al que estamos dedicando este monográfico de TEBEOSFERA.


Tebeosfera. Contentos con las novedades.

jueves, 26 de septiembre de 2013

PERSONAJES A MOGOLLÓN

La nueva historieta de humor que aportaba Jan a principios de los años setenta, mezcla de sus experiencias en animación y diversas influencias, entre ellas el cómic francobelga, iba a la par con la fertilidad de su imaginación. Recién llegado de Cuba no dejaba de idear nuevas series que intentaban evitar el modelo Bruguera y al mismo tiempo hacerse un hueco, aunque con escaso éxito. En Gaceta Junior ideó tres de ellas, Los hermanos Rengifo, Sicodelic Hood y Dulce Edad Media, con poca repercusión a pesar de que Dulce Edad Media intentó una segunda vida en el periódico La Vanguardia. También para un periódico, Diario de Barcelona, creó otro personaje que tampoco fructificó: Lucas el Maldito.

Aunque pequeñas, modestas y puede que olvidadas, estas series tienen un hueco en Tebeosfera (gracias a Félix López, claro).


Tebeosfera. Aquí caben todos.